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A B C LUNES K DE AGOSTO DE t 9 o8. EDICIÓN i. PAG. O cas personas qtte veranean en las playas próximas. p l regreso del Rey. A úitüna hora se acentúa aquí la creencia de que el Rey no vendrá, corno se había dicho, mañana, sino el martes ¡en las pritneías horas de la mañana. gado de provincias. Si uo me das un paleo, te voy á reventar en el Clamor Matutino. c- N o queda más que el palco oficial, pero lo reservaba para Kel- Sal- Koko, el rey de Kunania, que se encuentra en París desde hace algunos dfos. ¡Su presencia será un gran reclamo! El carbonero, á cuyas manos había llegado muy tarde el aviso, no había tenido tiempo de lavarse. Parecía un negro de verdad. A su mujer le sucedía tres cuartos de lo mismo. ¡Tuvieron un gran éxito! El día siguiente salió en los periódicos I de la mañana un suelto que decía: E 1 rey y la reina de Kunauia asistieron anoche á la función del Teatro Nuevo. Sus majestades se divirtieron mucho, dando en vanas ocasiones la señal de los aplausos. Pero los periódicos de la noche rectificaron: Nuestros colegas de la mañana han dicho que los reyes de Kunania asistieron. anoche á la función del Teatro Nuevo. Al dar esta noticia, que no es exacta, han cometido un error que es casi una impertinencia, pues el rev de Kunania es solteio. JACQUHS 1 VEL O LOCURA O SANTIDAD del Sol, esperando que de las celestes alturas baje el soñado maná, se reunían ayer mañana en torno de un individuo bien parecido y no mal encarado, que llevaba en lo alto de un palo un cartel, en el que se leía lo que sigue: Soy un desgraciado que sufre y calla, mientras otros ríen y triunfan y hasta van al cine. Estoy dispuesto á todo. ¡Fijáos en lo que hacéis! El hombre del caitel, cuando cieyó tener suficiente auditorio, el que congregó tocando un pito, comenzó á decir pestes de todos los Gobiernos habidos en España hasta la fecha, añadiendo que aun no le habían sido pagados sus alcances como soldado de la última campaña de Cuba. Cuando el hombre del cartel ya lo había dicho todo, se presentó una pareja de guardias de Seguridad, cuya presencia bastó para que los que componían el grupo hiciesen mutis á toda prisa. El soldado cubano fue detenido y llevado á la Comisaría del distrito, donde dijo llamarse Carlos Yergo Báez. Al ser registrado se le encontró un papel en el cual, -en verso completamente suelto y dedicado á una hija suya, hace una relación circunstanciada de su vida y milagros durante su permanencia en aquella que un día fné da perla de las Antillas De deducción en deducción, como el personaje de cierta comedia, se ha sacado en consecuencia que Carlos Yergo es un loco pacífico, que dedicaba sus pasados ocios al cultivo de la léxica, con todas sus consecuencias. Yergo pasó al Juzgado de guardia. CUENTOS ILUSTRADOS los desocupados se pasan M uchos de de su existencia que la Puerta la flor en EL REY EN SANTANDER POR TELÉGRAFO D 5 NUESTRO SERVICIO PARTICULAR DOTM GO 9 9 M Fligny. BI rey de Kunauia! ¡Un negro! p l baile de anoche. jPrefieres complacer á un negro! Bernac. Qué le vamos á hacer! He anun- En el Gran Casino del Sardinero se ceciado urbi et orbi que el rey de Kunania lebró anoche una fiesta brillantísima, á la 1 asistirá esta noche á la función. Figúratelo que asistió el Rey. Desde mucho antes de la hora anunciada que le gustaría encontrar el palco ocupado. Fligny. -Aguarda un poco. Voy á arreglar para comenzar la fiesta, un público elegantísimo muy inmenso llenaba los salones del las cosas. local, y aun las personas que no cabían en Bernac. ¿Cómo? ellos se conformaban con estar en el vesFligny. ¿Dónde vive Kel- Sal- Koko? tíbulo, Be nac. -En el Gran Hotel. El Rey, vistiendo uniforme de almirante Fligny. -Pide comunicación con el Gran de gala, llegó poco después de comenzado Hotel. el concierto con el infante D. I, uis, el minisBernac. ¿Qué vas á hace? tro de Marina, los condes del Serrallo y AyFligny. -Ya lo verás. (Suena el timbre. Al cabo de media hora bar, marqués de Bayanio, Sres. Palomino y D. Enrique Careaga, el comandante del Gise establece la comunicación. JFligny (hablando por teléfono) ¿Es vues- ralda, Sr. Barriere, y los oficiales todos del tra majestad con quien tengo el honor de yate regio. Por la puerta central entró el Monarca, hablar... Yo soy el director del Teatro Nuevo... Me permito informar á V. M. de que el yendo sobre una alfombra tendida hasta el palco oficial no estará en condiciones hasta palco regio, adornado con muebles estilo mañana, pues deseo adornarlo con magnifi- Imperio, del despacho del alcalde. Recibieron á D. Alfonso todas las autorieencia... Hasta mañana, señor, y mil gradades locales y los consejeros de Adminiscias. tración de la Sociedad El Sardinero, y asisifawffí. ¡Maquiavelo! Fligny. -Ya ves cómo todo tiene arreglo tieron al acto con uniforme de balandristas, de gala, todos los yackfsmen de Bilbao, San en e te mundo. Sebastián, Santander y extranjeros que han tomado parte en las regatas. Al entrar el Rey en el salón, el público en masa se puso en pie y tributó á S. M. una gran ovación, mientras la orquesta tocaba la Marcha Real. Cuando llegó el descanso, el Rey hizo it á su palco á D. Manuel Calvo, el director de la orquesta, y le encargó que al ponerse él en pie tocase la orquesta wn rigodón. Bailaron éste el Rey con la hija del presidente del Consejo de ministros, casada con D. Germán de la Maza; el infante D. I, uis con la esposa del general Sánchez Mesas; el ministro de Marina con la esposa del presi dente de la Diputación, Sr. Latorre; el alcalde con la marquesa de Alonso Pesquera; el marqués de Bayamo con la señora de don Juan Pombo; éste con Anita Torres; el duque de Medinaceli con Consuelito Bolado; D. Enrique Careaga con la señorita de Rodríguez López; D. Claudio Alvargonzález con María Escalante; el general Sánchez pliguy, al salir del teatro, se diugió á casa Mesas con la señora de Mazarrasa, y el pre de su sastre, á quieu estaba destinado sidente de la Audiencia con la esposa del el palco. El sastre dio las gracias y envió el cónsul de Cuba. palco á un amigo; el amigo lo transmitió á El Rey bailó después valses y rigodones su portero, y éste á sa carbonero. con lr s señorita Elvira Caller y Consuelo Aquella noche el palco oficial, adornado Bolado, y después íaé obsequiado con un. i con batideras y planta- 1 vistosas, fue ocupa- espléndida cena, que ses ivió en ei do por uu carboneio y s mine: EL PALCO REGIO p l despacho del director del Teatro Nuevo. En las paredes, carteles en colores; sobre la puerta de entrada, el aviso siguiente: Bernac, el director, lee su correo. Iylaman 1 5 la puerta. Bernac. Adel ante! Flagny, el crítico del Clamor Matutino, entra en el despacho. Flagny. ¿Qué tal? Bsmac. -Bien, gracias. Te agradezco que hayas venido á verme. Siéntate. Ftagny. -No. puedo, me aguardan en la Opera. Vengo á pedirte un gran favor. Btrnac (muy serio) -I,o siento, chico, pero no tengo un céntimo. Flagny. -No se trata de eso. Bernac. ¡Ah! Entonces... ¿quieres que mar de por cerveza... ¿Deseas que te lleve á paseo en automóvil? Fiagny. ¡Qué taravilla! I o que quiero es que me des un palco para esta noche. Bernac. -No puede ser. Flagny. ¿Cómo es eso? Bttnac. -No queda ya ni una butaca. I layiv. -No te creo. Tengo que oosequiar tibia noche a un tío y á una tía qne han lleNo ¡e conceden entradas de favor.