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A B C VIERNES 7 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 4. MADRID AL DÍA Ci á un Cuervo de apellido no se le ocu rre tirar una piedra al ministro de la Gobernación, ¡bonita tarea la de reeoger en unas cuantas líneas lo que ocurrió durante 1 día del jueves en Madrid! Que los duros siguen rodando y los taberneros rondando, y pare usted de contar. Pero surgió ese infeliz Cuervo con su pedrada, y ¡alboroto completo! Pregonáronse los periódicos con ¡la agresión contra La Cierva! ¡El atentado contra el ministro de la Gobernación! Aquello fue la mar de vender papel. Mucha gente acababa de ver al ministro tan tranquilo paseando en su coche por la calle de Alcalá; pero cuando el pregón lo d cía, agresión y atentado y Dios sabe cuántas cosas más habría. Pero resultó que ni atentado ni easi agresión hubo. Lo que sí habrá, y pronto, serán chistes. Dispónganse ustedes á oírlos en cuplés y diálogos del género chico. ¡Ahí es nada! ¡Cuervo, Iva Cierva! ¡No se prestan poco ambos apellidos á alardes de ingenio ñno y barato! Bueno; pues, descontado eso, quedamos n que no hubo nada. Que nos quedamos sin alcalde en propiedad por haberse marchado á Asturias, dejándonos de interino á un teniente alcalde. No por eso ha de haber menos pobres por las calles, y si faltan algunos es porque se han ido á veranear. Que el tiempo refrescó bastante, sin duda como fenómeno, reflejo del temporal que dicen que reina por esas costas. Que por la noche hubo verbena de San Cayetano, por Embajadores, Rastro, Mesón de Paredes, etc. sin más que la animación ie costumbre. Y que se hicieron las pruebas oficiales del Cinefluo nuevo espectáculo que la suerte Ée depara á Madiid, de las cuales pruebas salieron oficialmente complacidos los que á illas asistieron. Fue todo. Arcadia, 6 de Agosto, etc. E 1 Sr. Cuervo, sin saludarme, me interpeló en esta forma: -Qniero saber ahora misino si voy á ser repuesto -Lo será usted cuando le corresponda. -Esto quiere decir- -repuso- -que no lo seré nunca Y dicieiiuu esto se alejo con gesto airado, lo cual no dejó de producirme alguna preocupación A 1 salir, unos tres cuartos de hora después, acompañando al ministro, miré á uno y otro lado al subir al coche, y no vi al Sr. Cuervo; pero al llegar á la esquina de la calle de la Lealtad lo vi con la mano derecha en el bolsillo del pantalón, y momentos después caía en el coche un objeto bastante voluminoso, dando con fuerza en el frente del asiento y rozando la pierna derecha del ministro; vimos en seguida que era una piedra de bastante peso, de las llamadas C 3 tos rodados Detúvose el cocne en el acto, yo eché pie á tierra y detuve, cogiéndolo por el cuello, al Sr. Cuervo, que no opuso resistencia, añadiendo que no pensaba escaparse. Entre tanto, habían acudido los guardias que prestan servicio en casa del señor Maura, á los cuales hice entrega del agresor. mento obedecían siembre al mismo patrón: Imposible complacer á usted de momento por estar regulados los turnos de oposiciones y cesantes. Cuervo debe figurar en el escalafón de estos últimos, puesto que, según parece, no fue separado del servicio por expediente, y, de cumplirse la nueva ley, su reingreso en el ministerio será cuestión de tiempo. p l Sr. La Cierva El ministro, una vez detenido el agresor, y sin dar importancia al suceso, se d rigió al ministerio La piedra, que entró en el coche, no hizo más que rozarle ligeramente en un pie. El ministro penetró en su despacho y se puso á trabajar tranquilamente con sus secretarios El ministro de la GoDernacion, con quien tuvimos anoche ocasión de conversar, nos confirmó en un todo el relato anterior, quitando importancia al suceso. Añadió que había mandado pedir por la tarde los antecedentes oficiales del señor Cuervo, resultando de ellos que hasta el año 1905, en que por desacato y desobediencia fue declarado cesante por el Sr. García Prieto, venía figurando como funcionario de Gobernación. Al hacer el Sr. La Cierva la reorganización de plantillas de dicho departamento, estableciendo los turnos para su ingreso en el mismo, el Sr. Cuervo no cesó de solicitar su reposición. Nos manifestó también el ministro que en el turno de cesantes no había podido conceder el ingreso más que á un solo funcionario, contestando repetidamente al señor Cuervo que sería repuesto tan pronto como las circunstancias se prestasen á ello Insistió asimismo en que el hecho no había tenido importancia, y que de no haber sido presenciado por otras personas, él no lo hubiera denunciado siquiera El Sr. La Cierva, que fue visitado por muchas personas tan pronto como el hecho fue divulgado, recibió muchas felicitaciones por haber resultado ileso de la agresión ñervo en el Juzgado. Desde la Comisaría fue conducido el agresor al Juzgado. En dieho Centro declaró que en vista de que, á pesar de ser el núm. 1 del escalafón, no era empleado, intenta en más de una ocasión ver al ministro, lo que solicitó, sin obtener respuesta. Añadió que ayer se propuso llamar la atención y no herir al ministro, para que la gente se ocupara de él y entonces poder hablar. p l Juzgado en Gobernación El ministro, una vez entregado á lot guardias el agresor, marchó al ministerio, y desde este Centro mandó recado al juez de guardia El Sr. Díaz Cañábate, juez suplente de la Universidad, y de guardia, en cuanto recibió aviso, con toda urgencia mandó enganchar el coche, y después de ordenar que no se comunicase absolutamente nada á los periodistas salió á las seis del Juzgado, acompañado del escribano habilitado don Luis Rubio y del alguacil Villas, dirigiéndose al ministerio. En este departamento ministerial Hallábanse congregados el gobernador civil, señor marqués del Vadillo; el secretario del Gobierno, Sr. Martos O Neale; el comisario general, Sr. Millán Astray, y otras autoridades El juez tomó declaración ai ministro y á su secretario, y se dirigió después á su despacho oficial, donde á las ocho interrogaba al detenido, quien se ratificó en lo que antes había manifestado. AGRESIÓN A U N MINISTRO I a noticia. En las primeras horas de la tarde de ayer llegó á los círaulos y centros donde se reúne la gente la noticia de que el ministro de la Gobernación, Sr. La Cierva, había sido objeto de una agresión al salir de su casa. Al suceso se le dio una importancia que, afortunadamente, no tuvo. El hecho ocurrió del modo siguiente na pedrada. A las cuatro y media próximamente, cuando el ministro, saliendo de su domicilio, en la calle de Alfonso XII, se dirigía en el coche oficial al ministerio, un hombre de alguna edad, que esperaba, según parece, el paso del ministro, arrojó contra éste una piedra bastante voluminosa, que dio en el interior del coche, sin lastimar, por fortuna, íl Sr. I a Cierva. Inmediatamente faé detenido el autor de la agresión, que parecía presa de una gran agitación nerviosa, y conducido á la Comisaría del distrito del Congreso. D. JUAN CUERVO, l ¿Ub AYEK AGREDIÓ AL MINISTRO DE LA GOBERNACIÓN Fot. A B C U D elatando el hecho. Acompañaba al Sr. La Cierva en el coche su hermano político y secretario particular, Sr. Codorniú, que refirió lo sucedido del siguiente modo: Llegué á casa del ministro a las cuatro y cuarto, y cerca del portal me encontré con el Sr. Cuervo, á quien ya conocía por las muchas veces que había ido al ministerio para pedir su reposición p l agresor. En la Comisaría del distrito del congreso, donde fue conducido, declaró llamarse Juan Cuervo, de sesenta años, casado y domiciliado en la Costanilla de Santiago, núm. 6. Declaró que ha sido secretario de Gobierno eivil en varias provincias, y que tiene el núm. i. en el escalafón de cesantes con derecho á ser i efe de negociado de tercera clase. Quedó cesante hace tres años, siendo ministro de la Gobernación el Sr. García Prieto. Interrogado acerca de las razones por que había realizado la agresión, manifestó que había procedido así por no habérsele repuesto en su cargo y como medio de llamar la atención sobre su situación lastimosa. Se supone en el ministerio que el señor Cuervo tiene hace tiempo perturbadas sus facultades mentales. Venia gestionando con apremio su reposición, para lo cual dirigió frecuentes cartas al Sr. La Cierva. Las respuestas desde que se promulgó la reciente ley de nombramiento, ascenso y separación de los empleados de este departa-