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CONSULTA AVISO PARTICULAR Y m u y La S. A. Crédito Poreservada en e sa del médico- director de la C o n s u l t a d e S a n J u a n te Dios. De 3 ¿6 tarde, Atocha, 28, entrada por Cañizares, 1, pral. de retha. De provincias por earta ELECTRICIDAD PARA LA pular Üadrileflo da dinero por alhajas y papeletas de! Monte en mejores OHÍSÍCÍOnes que nadie. Bespachos: Capellanes, I, y Faenearral, 13. Curaeión segura de las afecciones cutáneas, etc. etcétera, con el Aplicación médica de éxito s guro. Depilación. La única q e destruye para siempre el Tello. Manchas de la piel, puntos negros, acné, etc. Arrugas (patas de gallo y demás del rostro) Verrugas y excrecencias de la piel. Modificación de la nariz y de las formas. Esmalte y brillantez del cutis. Koticias gratis, personal y por sarta. Visita y aplicación á. d o m i c i l i o y en la Clínica M a t e o s Preciados, 28 1. BELLEZA f era posible? Diariamente a voy n busca consuelo sin oreer seas capaz complacerte en mi tormento y recibo desilusión. ¿Hasta cuándo qiieres pruebas á costa tanto martirio? Me consumo, pero paciencia, t te quiero tanto II ¿Te habrás olvidado? No lo oreo porque TÍTO, pero menos si, ¿verdad? Trece iré 1, 12, 27, 17, 12, í Por caridad escribe antes. -Luis 5 í. VEBRU 6 UINA Contra las verrugas y vegeta. Farms. y E c h e s a r a y 6, l.o AK I A 1 J B K E Z Camisas eab. blantas j íéfiro á 2,50, 5 y 4 ptas. para viaje i. 2,50 y 3. La Gloria. Montera 23 Préstalos usurarios Para saldar sus cuentas el que deba á prestamistas le conviene informarse La Ges tión Calle de S. Miguel, 19, dpd. o pral. dcha de 11 á 1 y de 6 á 8. Por correo con sello. Compañy. Fot. Fuencarral, 29 Purgante de Fresas Cortés Pídase en todas partes este delicioso purgante; los niños lo toman como una goiosi na. 25 céntimos Depósito, P. Martín V. o, A l c a l á 7 Elixir Bi- ioduraao PODERON Tomco apurativo. Venta en Farmacias y Droguerías Abanicos japoneses muy bien perfumados desde ¿EFIORÜL Contra el sudor de pies, manos, sobacos é ingles. Absolutamente inofensivo. Pídase en Farmacias, Droguerías y Perfumería 50 céntimos; millones de nuevos modelos á donde elegir. Gasa Tho- Pruébense los Chocolates de los RR. PP. Benedictinos mas, SEVILLA, 3. Abanicos Pai- aide Palma, ¿5,30? í céntimos, Abanicos japoneses varillaje todo hueso, tamaño muy grande que hace mucho aire, u n a peseta. CASA THOMAS, SEVILLA, 3. CONTIA EL CALOR Maderas industriales Toledo, 148. Tl o 1.578. MADERAS DE TODAS CLASES FOLLETÍN DE A B C LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES CONTINUACIÓN De pronto se fijó en unas ropas colocadas en un saliente de la peña; las cogió y reconoció en ellas el traje de Alian; registró los bolsillos y se apoderó de la cartera, que contenía una considerable cantidad de billetes de Banco y... sn confesión, la confesión que le había obligado á firmar. ¡Qué suerte! Rompió en mil pedacitos el comprometedor documento, los tiró al mar y no se atrevió á guardarse el dinero. Colocó de nuevo la cartera en el bolsillo y las ropas donde las había encontrado. Si la Roja hubiese estado con él, los acontecimientos se hubieran desarrollado de modo muy distinto. La gruta era el lugar más propicio para una emboscada; no había más que esperar al ¡í, oculto en alguna de las excavaciones, la llegada de Alian y matarle de an tiro mientras cambiaba de ropa. Pero Sidonia no tuvo el acierto de aprovechar aquella oportunidad. Huía con dirección á París. Juana se había desmayado. Su tío la reeogió cariñosamente y la transportó á su casita, donde, gracias á sus cuidados, volvió pronto en sí. -Hija mía- -la dijo él, -pensaba vivir aquí contigo algún tiempo, pero los acontecimientos modifican mi plan. No te he eugafiado. Me llamo Francisco Alian Le Breña y soy tío tuyo. Este traje que visto me pertenece, pero no es el que uso; es un recuerdo de otros tiempos. He querido conocerte á fondo, y me he informado bien. Ahora no tenemos tiempo de hablar mucho, porque la vida va muy de prisa. Harás una buena mujer de tu casa. Me he olvidado de decirte que tienes un prometido; te he encontrado novio durante mi paseo. Hago buenos negocios; soy director de la Compañía Alian s rail y gano mucho dinero. Tu marido será socio mío. -Querido tío, yo no deseo casarme. -Eso no es cierto; tú deseas casarte, y precisamente con mí amigo y socio. ¡El bueno de Enrique. Ei mes pasado, cuando estábamos en el Congo... -Eso es una crueldad, tío. No se burle usted así de una pobre muchacha y de un cariño sineero, aunque sin esperanza. -Señorita, yo no me burlo nunca de ias cosas serias. Aquí tienes un telegrama del marqués de Kermor. Léelo. Alian entregó á su sobrina el cablegrama, fechado en Brazzaville, que contenía la petición de mano, y Juana, al leerlo, sintió una felicidad tan intensa que rompió á llorar. -Mi querido tío, yo no sé si sueño ó estoy despierta. ¿Lo ves? Y ahora arréglate en seguida, porque nos espera la marquesa de Kermor. Yo también voy á vestirme. Abrígate bien porque hacemos el viaje ea automóvil. Un cuarto de hora después, ya preparados para el viaje, cerraDan la casita de Juana y emprendían el camino de la posada, donde aguardaba el automóvil. -CIwffatr- -á Q Alian. ¡A la calle de la Boétie! Bolsa; pero en cambio, la muchedumbre, enloquecida, acudió a su casa, rompió los cristales, y gracias á que encontró cerradas todas las puertas no destrozó la casa de banca, fisto ocurría al día siguiente de Ja marcha de Sidonia y Delrue á Bretaña. Aquella noche regresó ella y se encontró á su padre otra vez en cama, paralítico, apurado y solo. Tenía, sin embargo, idea exacta de la situack -Todo lia concluido, hija mía; hay que huir. Escapa tú míen, tras es tiempo, porque mañana vendrá aquí el Juzgado y lo sellará todo. Recoge cuanto hay de valor ea la casa y márchate á Alemania; pero quema antes los papeles comprometedores. Mira que hay muchos. -Pero ¿y tú? -No te preocupes de mí. -Yo no me marcho si no es contigo, porque ei peligro es mucho mayor de lo que tú supones. No he podido realizar lo que me proponía contra Alian y él me ha reconocido. ¿Temes algo de él? ¡Desdichada! ¡Lo temo todo! Puede enviarme á presidio en cuanto quiera... si no me salto antes la tapa de los sesos. -Padre, dentro de una hora nos marcharemos juntos. Iremos á Bélgica en automóvil. Yo guiaré, para mayor segundad. -Alian puede pedir mi extradición dondequiera que me encuentre. Tú sabes cómo tuve que marcharme de El Cabo. Desde allí fuimos á Viaska, donde pensé hacer un gran negocio convirtiéndome en depositario de los mineros. Yo les abría un crédito ilimitado cuando llegaban, y me encargaba de la custodia de sus capitales. Cuando se iban, si no habían muerto antes, podían recoger sus ahorros, en caso de que no lo hubieran gastado todo, que era lo que ocurría casi siempre. Alian era uno de nuestros clientes. Te tomó cariño y quería dotarte. Era el más rico de ¡todos los buscadores de oro, pero también el más descoatiado; gara que no le robaran ó le asesinaran, depositaba, en mi casa ostensiblemente cuanto poseía y me constituyó tupa escolia de hooif? res armados para acompañarme á Quebu cada ez que iba yo á depositar fondos al Banco. Un día no volví, ¿comprendes? Poseía Jos papeles de aquel desterrado que era barón cíe Bressiiett. v. me 4i sfracé, y con el dinero de todos ellos fundé, sata cas é banca, 2- ío había vuelto á oir hablar de ninguno de elk s, excepto del que tú sabes, del que desapareció ea la estufa Y áhora, cuando rae en cuentro animado del todo, reaparece- Allatí; ¡Qué fatalidad! -No tenemos tiempo que perder. Alian fia podido llegar á Pa rís antes que yo, como llegó á Bretaña? Ya te contaré luego todo lo que ha pasado. -Sí, toma las llaves y despacha pronto. Sidonia vació el arca de valores y clasificó cuanto contenía, separando en un montón lo que podía llevarse y en otro los do cumentos comprometedores que tenia que destruir. Entre tanto su padre había dado orden de que prepararan el automóvil. -Échalo todo á la caldera grande del calorífero, que ya nos ha prestado otra vez tan buen servicio. ¡Lástima que no podamos echar en ella también á Alian... Sidonia bajó por la escalera de servicio cargada con el enorme fardo de papeles que quería quemar. El malvado Bressieu se estremeció al oir un grito de angustia lejano, espantoso, desgarrador, que se repetía cada vez más cerca. De pronto entró en su habitación, entre gritos indescriptibles, una forma humana rodeada de llamas. Era Sidonia, con las ropas ardiendo. Llamó el banquero á todos los criados y procuró sofoca! el incendio echando sobre su hija cuantas ropas encontró á mano. XVI 1 NOCHE TRÁGICA EX krach de las minas de oro fue una cosa rápida y tremenda. Lo precipitó la venta de las acciones de Delrae, y su consecuencia inmediata fue la protesta formidable del público contra Bresaicu. Jíste, nuevamente atacado de hemiplejía, no había ido á la