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A B C MIÉRCOLES 5 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 4. en el oficio, que es, sin duda, la ocupación tejo ea las actuales fiestas. Denominólo La naeional, de fabricar piezas de reloj. Y si gloria delpoblé, y fue hábil pretexto para un ascendemos á la montaña, veremos que en concurso de las tradicionales grupas y para ila más alta cabana el pastor se entretiene, una lucida eabalgata en la cual figuró la imientras pasta el ganado, en pulir las pe- carroza euya reproducción fotográfica pu queñas ruedecülas que después irán á for- blicamos en el presente número. mar la maquinaria de un reloj. En los nevados Alpes, donde los pobres JSl incendio de Tetuán. número dimos montañeses aven seis meses del año blo- tensaEn nuestro incendio de ayerprodujoexnoticia del que se en queados por ios hielos sin poder descender la madrugada del mismo día y destruyó á la ciudad, ¿cómo entretendrían las largas completamente una casa donde existía un horas del invierno si no se entregaran en de pirotecnia. cuerpo y alma á la industria nacional, la in- taller el siniestro realizó verdaderos actos Ea dustria del reloj? Y pacientemente cultivan heroicos el joven Agustín respo, que salvó cada uno su especialidad, y luego, al llegar de entre las llamas á una mujer v su niño el buen tiempo, descienden á la fábrica para hacer entrega de la obra realizada durante parientes del dueño del taller. el invierno. I a infanta Isabel en Santande. Aquí viven en la actualidad de la reloje- Reproducimos una instantánea más rería 116.000 personas, de las que 60.000 son lacionada con la actual excursión de Su Almujeres. Cada provincia tiene su especiali- teza Real la infanta doña Isabel, y con su dad... En Ginebra, por ejemplo, están los permanencia en Santander especialmente. obreros especialistas en la fabricación del La augusta dama, en su visita al Sardireloj de oro... En Berna, los constructores nero, tomó asiento en la playa para contemdel reloj de plata... En Neuchatel están ins- plar el espectáculo del mar, y allí, acompa taladas las fábricas de donde sale el artícu- ñada de su dama la marquesa de Nájera, la lo económico, á bon marche sorprendió el objetivo fotográfico cuando La producción es tal, que el año anterior rodeaban á S. A. niños, bañistas y humildes Suiza ha exportado por valor de 154 millo- gentes del pueblo. nes de francos de relojes. La mayor parte de los obreros trabajan en sus casas, á su placer y libremente. Este es LA OPOSICIÓN uno de los resultados de la división del trabajo, que en Suiza se practica como en ninY EL GOBIERNO guna otra nación... En la fabricación de an reloj entran más de 150 piezas, y los obre- C u el número de La España Moderna coros que han aprendido la construcción de rrespondiente á Julio último, D. Pedro todas ellas se han especializado, sin embar- Dorado Montero, el ilustre profesor salmango, en dos ó tres nada más. Cada obrero, tino, publica un estudio titulado La inquisipues, se entrega á su especialidad, llegando ción política. La personalidad del profesor á la perfección en el oficio, porque el indi- Dorado es bien conocida. Dorado no milita viduo que desde Mace diez años no constru- en ninguna escuela política. No adula á la ye más que ruedas de un mismo tamaño y Prensa. No lisonjea á los jóvenes. Dice llade un iguai número de dientes, calcularéis namente su sentir y no se preocupa de las que hace ya las ruedas hasta durmiendo... consecuencias. Sus libros de Derecho, de Claro que para esto se necesita la pacien- Sociología y de Pedagogía es de lo poco cia de esta- raza fría, reflexiva, calculadora... serio y sólido que en España se ha hecho. El estudio La inquisición política fue escriy resignada. El suizo se distinguirá siempre más que nadie en todas aquellas ocupacio- to- -declara el autor- -hace dos años. Se punes que requieran quietud, sosiego, tran- blica ahora porque las circunstancias le quilidad y paciencia. Si os fijáis un poco dan actualidad viva. Las circunstancias á 1 observaréis á lo largo de las calles en estas que aquí se alude son- -dice Dorado- esa ¡ciudades, limpias y coquetonas, multitud de ruidosa agitación, tan tontiloca, huracanaI muchachas que, arrimadas á la pared y sin da, y, por lo mismo, turbia, transitoria y levantar los ojos del bastidor, bordan de la falta de solidez como todas las de su índo mañana á la noche. Es que esta industria le, que han promovido últimamente entre i del bordado es otra de las más florecientes nosotros los periódicos, especialmente los del país... Y en los escaparates de los comer- más poderosos y alborotadores de Madrid cios de ropa blanca veréis á lo mejor una La tesis del trabajo del insigne profesor es blusa, una sábana, un mantel ó un pañuelo bien sencilla, bien lógica y bien verdadera. y un letrero al lado que dice: Hecho á mano. Ha desaparecido la inquisición religiosa. No hay unidad religiosa, no puede haber Trabajo de dos años. coacción sobre las conciencias para hacerla Cin querer me he enterado de estos deta- aceptar. La inquisición política tenia que lies relacionados con la industria de la desaparecer. Él Estado no puede tolerar relojería, porque me acordaba de El reloj de nada que le anule y contradiga. Tolerar Lucerna, y me preguntando por él... Pero dentro de él un poder prepotente, formidano he debido ser el primero que cae en la ble, era tolerar algo reñido con su propia trampa, pues he observado que los pacíficos existencia y desenvolvimiento. No hay suizos, cuando alguien los pregunta por el dentro del Estado más poder que el Estahistórico reloj, sonríen compasivamente, do. De hecho, siempre ha sido así. La miscomo diciendo: ma inquisición religiosa era uaa concesión- ¡Pobre señor! ¡Le han tomado también del poder civil; las hogueras las encendía el pelo! para quemar á los herejes, no la Iglesia, Es verdad; Zapata y Marqués nos totna- sino el Estado. roH el pelo... ¡Ah! ¡Si cogiera yo ahora al reEl Estado ha realizado en los tiempos lojero Gastón... Yo sí que le cantaría, como modernos su plena autonomía; no hay denlos pajecillos del teatro de Apolo, aquel co- tro de él ningún poder que le contradiga. rito que era la delicia de mis años infan- Pero ¿es que con esto se ha acabado ya la tiles. inquisición? Abolida la inquisición religio ¡Te zurro la badana sa, ¿no queda ya ninguna inquisición? De y acaba la funcíón. ningún modo. El Estado mismo es una inquisición; el Estado mismo engendra la inLron Jal J E J AN CADENAS quisición política. Esta inquisición no tiene antiguos y terroríficos suplicios; pero NUESTROS GRABADOS losejerce por coacciones, disciplinas, leyes, se poder arbitral, dictaduras, disposiciones as fiestas de Valencia. El Círculo de Bellas Artes de la ciudad gubernamentales, etc. etc. Donde haya una del Tuna ha organizado ua vistosísimo íes- reunión ó sociedad de hombres ha de haber una autoridad; donde haya una autoridad, habrá una ley; donde haya una ley, habrá fuerza para hacerla cumplir. A primera vista, la tesis del profesor Dorado al hablar de la inquisición política, pareoe fian- camente revolucionaria; cuando después ha e notar la necesidad indefectible de la ley y de la fuerza, semeja totalmente conservadora. Una detenida reflexión nos hace ver, sin embargo, que el punto de vista del profesor Dorado es puramente psicológico, independiente de toda finalidad política; es el punto de vista de Maquiavelo y de Tácito, mucho antes que el autor de Éi Príncipe. Se necesita la ley, la autoridad, la fuerza El Estado no puede existir de otro modo. Por esto es una paradoja, un contrasentido, el que haya gobernantes que se llamen liberales Ser gobernanta- -es decir, partidario de la fuerza y de la autoridad- -y ser liberal- -entusiasta delacto libre, 3i n coacción- -son dos cosas que riñen de verse juntas. En la práctica la autonomía salta á cada momento. El profesor Dorado cita varios ejemplos referentes á España. Siendo presidente de la Cámara popular el Sr. Canalejas, jefe de un partido radical, se produjo una tarde un alboroto. El Sr. Canalejas, entre grandes aplausos, impuso el orden y gritó: ¡Autoridad que se discute, no es autoridad! La tesis me parece exacta- -diae Dorado; -pero añado: ¿Es ésta una tesis liberal? ¿No es la que funda y sostiene todo eso que á menudo se llama absolutismo, despotismo, tiranía? En la misma etapa liberal (otoño de 1906) un ministro demócrata, el señor Dávila, declaraba desde el banco azul que estaba dispuesto á no dejar moverse ni una mosca en el país, y que le cortaría las alas á quien pretendiese volar sin per miso del Gobierno. No es esto solo; en la sesión del 30 de Diciembre de 1906, ¿no declaraba el conde de Romanones que presentaría un proyecto de represión más duro que el del 94, y esto, atendiendo á reclamaciones de 4 a opinión pública? ¿No dijo también que lo que n los años del 56 al 68 pudo ser una exageración, hoy podría ser una necesidad? ¿No parecieron á todos bien las medidas de defensa social anunciadas por el conde de Romanones? ¿No las encontró excelentes la Prensa? La moraleja de todo esto es, primero, que la autoridad y la fuerza han de existir siempre; una revolución, una reforma, las quitan y suprimen en una parte; mas reaparecen inevitablemente en otra. Segundo: que una cosa es la teoría, en la oposición, y otra la práctica en el Gobierno. Un Estado verdaderamente constitucional- -dice Iherlng en El fin en el derecho- -cuyos órganos hayan de estar en todo sometidos á leyes, no es viable; ni un mes duraría. El poder público no debe siempre y en todas partes respetar la ley, sino que en ocasiones, debe violarla y sobreponerse á ella. AZOR 1 N LOS TAXI- AUTOS 1 a Prensa de París, que ya ha protestado muchas veces de la excesiva velocidad del automóvil, vuelve ahora á quejarse de esa locura, que corre por las calles sin respeto al prójimo pedibiis andando. Bueno es que corra esta noticia tan. velozmente como el mismo artefacto que la motiva. Por ella sabemos que Madrid puede considerarse como una grau capital, JJOI sus atropellos á la europa; y ella nos dice también que la campaña emprendida por el amigo Cristóbal de Castro tiene en todos los países idéntica oportunidad que en el nuestro. Sin embargo, las censuras de los periodistas humanitarios se dirigen en el actual momento histórico á una variedad del au- L