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A B C MARTES 4 DE AGOSTO DE 190 EDICIÓN i. PAG. 4. Los miembros de la Organización ginebrina no creen en la sinceridad de los propósitos del Sultán. Piensan que éste, para detener la acción de las potencias, que estaban dispuestas á intervenir, ha resuelto conceder de nuevo la Constitución, sin perjuicio de repetir lo que hace treinta años, cuando reunidas las primeras Cámaras se enteró de que el régimen constitucional no era nada cómodo para los Soberanos á la hora de rendir cuentas al país. Abren, no obstante, sus pechos á la esperanza estos jóvenes turcos trabajadores y activos, hábiles é inteligentes, que han sabido burlar á todas las diplomacias del mundo. Porque, en efecto, esta revolución turca es el último fracaso de la diplomacia, de la que ya sabíamos que servía para poca cosa. Cuarenta y ocho horas antes de estallar ¡a revolución, los embajadores acreditados cerca de la Sublime Puesta vivían en el mejor de los mundos. Uno de ellos, el de Alemania, acababa de recibir de Guillermo II el gran collar del Águila Negra, para que adornara con él el pecho del Gran Visir. Y aquel mismo día, el Gran Visir- -que, á pesar de lo que diga Blasco Ibáñez, no fue nunca más que un déspota sanguinario, sin méritos ni talento, -aquel día el Gran Visir salía de Palacio arrojado como un lacayo. ¡Pobre diplomacia europea! ¡Cuánto ha desde los buenos tiempos de Meternich y de Bismark! Los embajadores que oían hablar de los trabajos de la Joven Turquía debían pensar: ¡Bah! ¡Cosas de chi- eos! En cuanto se desmanden, el Sultán ordenará otra matanza general como la de los armenio y nadie rechistará... ¡Qué asombro ahora para los embajadores acreditados cerca de la Sublime Puerta! La verdad es que se han ganado un ascenso... Aquí en esta misma isla donde el íiiosofo insigne venía á encerrarse en sus meditaciones, otro gran cerebro recogió las inspirade arte japonés. Fijaos bien. Treinta y dos años después ciones para un célebre libro. Renán pensó Abdul- Hamid resucita espontáneamente aquí los capítulos de su obra: ¿Que es una aquella Constitución, obra de Midhat Pa- nación? Y yo he relacionado las palabras cha, y jura observarla fielmente en correcto que acabo de escuchar á los jóvenes turMonarca constitucional. Pero á Midhat Pa- cos con las ideas que á apropósito de la cha, el estrangulado y decapitado después, nación vertió en su libro el autor de La vida para mayor seguridad; al autor de ese do- de Jesús. En efecto; ¿qué es una nación? Una cumento cuya promulgación llena de ale- naciones un alma, un principio espiritual, y, gría á las multitudes, á ese, ¿quién le resu- como aíirtna Renán, es, por lo que atañe al pasado, una herencia de gloria y de tristecita? No... Los miembros del Comité Unión y zas, un programa único á realizar en el porProgreso, la Organización turca, que en el venir... Haber sufrido, haber gozado, babei extranjero laboran, ao confían gran cosa en esperado con ciega conftanza... el Sultán y por eso han buscado su apoyo Las aguas del Lago, silenciosas, avanzai en el Ejército. El Sultán, hoy como ayer, en ondas cada vez más negras, más teneserá siempre el mismo, miserable asesino brosas... Y se hace la noche en la ciudad, coronado como le llamó, temblando de in- que sólo alguna que otra luz comienza á dignación, un día lord Salisbury desde la iluminar á lo lejos... más alta tribuna parlamentaria del mundo JOSÉ JUAN CADENAS civilizado. Ginebra, Julio, 1908. T uestro pueblo- -me decían- -es un niño pequeño, al que se le engaña con eualquier cosa. A nuestro buen pueblo de Cons- NUESTROSGRABADQS tantinopla, cuando los acorazados extranje- I as sufragistas en libertad. ros van á hacer una amenazadora demos- Resonancia universal tuvo la campaña tración naval, le dicen que es un homenaje femenina realizada en Londres, y c ¿ue, lejos de respeto al poderoso Sultán. Y el pueblo, de terminar, continúa todavía, realizada por nuestro buen pueblo, lo cree. Es un niño pequeño, sí... Vedle hace tres las sufragistas ó partidarias del voto de las noches congregado á las puertas de Palacio mujeres. seis semanas próximamente acuHace y aclamando con delirio al Sultán... Y cuan- dieron en manifestación ante la Cámara de do el Sultán asomó su decrépita cabeza los Comunes, y tal tumulto promovieron pintada á una de las ventanas del piso bajo, que fueron detenidas y encarceladas quince el entusiasmo de la multitud no tuvo lí- de las más turbulentas. mites. Acaban de ser puestas en y aun- ¿Por qué venís? ¿Qué queréis? -murmu- que lo matinal de la hora libertad, esto fee en que ró el Sultán. Y la muchedumbre enmudeció temerosa. hizo (seis de la mañana) no parecía dar ocay ¡Ya no se acordaban de ios c derechos del sión a manifestación, ello es que la hubode p e r o los intelectuales revolucionarios, lo hombre que la Constitución da á todos por que en ella tomaron parte centenares personas que manifestaron sus simpatías repito, no creen en la sinceridad del igual! hacia las víctimas del deber coma han Sultán. ¿Sabéis por qaé? Yo ignoraba una Y el espectro pintado repetía: pequeña historia que acabo de oir en Gine- ¿Qué venis á hacer aquí? ¿Qué queréis? dado en llamar sus correligionarias á las bra, la historia de Midhat Pacha, el padre Un joven tarco tuvo el valor de ade- detenidas. de la Constitución, resucitada ahora por el lantarse entonces... Era un hombre de cua- 1 as colonias escolares de Barcelona. Sultánrenta y cinco años, de figura atlética y ojos Han salido ya para Hace treinta y dos años, Midhat Paehá brillantes y melancólicos... Llevaba al bra- montaña ó los puertos delos pueblos de la mar en que han comprendió que había llegado el momento zo las insignias de la Jovea Turquía. de pasar una temporada las veintiuna code obligar al Sultán á proclamar na Cons- ¡Señor! -dijo y niñas organizatitución que le permitiera sacudir la tutela frente á frente alrespetuoso, pero mirando lonias escolares de niños ellas fueron obseSoberano. ¡Señor! Que- das en Barcelona. Todas de las potencias. Y así se hizo. Pero cuando ríamos veros... Hace treinta años que no quiadas en el momento de emprender el Midhat Pacha envió al Soberano el primer disfrutamos de vuestra presencia augusta... viaje con juguetes y golosinas. discurso del Trono que había de leer ante las Cámaras, el Sultán se le devolvió lleno La asalariada camarilla que os rodea os 1 a iglesia de los Angeles. miradas de pueblo... Y de tachaduras; las tachaduras correspon- oculta á las señor... Quevuestrotendréis más Como de costumbre, se ha eelebrado la nunca dían á todas, absolutamente todas las leyes hacéis mal, festividad de Nuestra Señora de los Angeliberales que el autor de la Constitución se segura la vida que cuando se la confiéis á les en la iglesia en construcción en los Cuavuestro pueblo... proponía presentar. ¿Han convencido estas palabras al Sul- iro Caminos, dedicada á esta advocación de Midhat Pacha entonces tuvo el valor de tán? No se sabe... Lo único cierto es que los la Virgen. eseribir al Monarca una noble misiva, res- duendes de la camarilla en Turquía emHubo solemne misa al aire libre, y el tempetuosa en la forma, enérgica en el fondo... piezan á huir despavoridos. Ayer todavía plo estuvo coneurridísimo. La contestación del Sultán llegó tres días uno escapaba, encerrado en un compartidespués; era la orden de destierro. Hay que mento del oriente- expreso, y en la frontera agregar que Abdul- Hamid, el actual Sultán, hubo que sacarle á la fuerza, dejándole en pABRICACION DE COdebía el trono á Midhat Pacha. camisa en medio de la vía. Ésto quiere deEl padre de la Constitución partió de cir que el Sultán teme á la Joven Turquía, RAZAS EN ESPAÑA Constantinopla y fue á cumplir la condena que tiembla ante la revolución, indudable 11 allá en el remoto país de Taifa; pero su po- mente... De otro modo no sacrificaría sus pularidad aumentó de tal manera, que el caras amistades eamarillescas, Uno de los puntos de vista que ha adoptado el coronel Cubillo para cambiar de opi Sultán llegó á temerle. Y un día amaneció l a tarde caía y las aguas del Lago iban obs- nión es A patriótico: Ningún pueblo puedt estrangulado. cureciéndose por anchas franjas. Allá considerarse verdaderamente independienSon costumbres turcas. Midhat Pacha era ieo de dos graudes culpas á los ojos del en el centro del Lago, la poética isla de Rous- te si no es capas de forjar en su misma cass Monarca: le había ayudado á subir al tro- seau señalábase como una mancha diminu- las armas con que ha de defenderse Nc no y te había atrevido á hablarle con since- ta... Y las aguas rizábanse, constantemente aceptaría el experto artillero lugar comúi ridad y valentía. Estas son cosas que ni si- acariciadas por el viento, y las ondas avan- equivalente tratándose de siderurgia: no puedo aceptarlo yo tratándose de política mili quiera los monarcas de países civilizados zaban cada vez más obscuras. -Nosotros tenemos una patria- -dice me- tar. Podría citar muchos pueblos que nc perdonan. Pero Abdul- Hamid no estaba tranquilo ni lancólicamente el joven de la boutoniere al tienen miedo por su independencia y comaun después de la muerte de Midhat... Que- despedirnos- -Ahora vamos á hacer una na- pran fuera de casa mucho material de guerra; prefiero recordar á los lectores de A B C ría convencerse de que era cierto que no ción. Y nos hemos separado... En mis oídos han cuan rápidamente acaban hoy las guerras y vivía ya el autor de aquella maldita Consson los elementos que se titución, 3 pidió que le fuera enviada su ca- continuado sonando esas últimas palabras: cuan decisivoslos primeros choques; por lo beza; pero para que el pueblo no se entera- ¡Ahora vamos á hacer una nación! Y coor- movilizan para se de la mutilación que su ídolo había su- dinando mis ideas he venido á Jar en la cual esos elementos hechos en casa ó fuera -de casa, es lo que hay que tener en suficienfrido, el Sultán se hizo expedir el mortal isla de Rousseau despojo encerrado en un elegante cofrecillo que llevaba la siguiente indicación: Objetos