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furor, á condición de quie sean artísticos y sean porte bonheiir. La felicidad va siendo, sin duda, una cosa tan rara, que hay que procurársela por todos los medios. Y si los dichosos clijecitos JULIO 20, JOOS no la proporcionan, pero sí mantienen la Cegún prometí á mis amables lectoras en ilusión, usémoslos sin vacilación alguna, mi crónica anterior, voy á relatar el por pues la ilusión de la dicha vale á veces tanto como la misma felicidad. qué se han entronizado los ojos verdes. Dicese que un poderoso piíacipe de lejaVIZCOSDSSA B. DE NEtMLLY nas tierras, asistiendo á una cacería, halló á una linda atdeanita blanca y rosada, de hermosos cabellos negros, boca fresca y risue- REC 3 TAS CULINARIAS ña y talle gentil, que desde el primer mo- I I VATE Se escogen uvas bien maduras; mento cautivó su atención. Cuando se acer se desgranan y se en có á hablarla notó que todas las bellezas y cazo, con medio kilo de azúcar echanvasoun y un de atractivos que poseía la niña quedaban agua por cada k ¡io de uvas; hágase cocer á eclipsados por sus ojos, unos ojos verdes, fuego vivo, moviéndolo con el cucharón de (Saros, hermosísimos, de luces extrañas y madera para que la uva reviente; cuando fosforescentes. Quedó el gran señor prenda- ha hervido unos veinte minutos, se pasa por do de ia zagala, la cual le dijo que sólo es- taunz, apretándolo con la espumadera á fin taba de paso por aquellos montes. deque sólo queden ea el cedazo los hollejos Creyendo el príncipe que la impresión y los granitos. Vuélvese á poner en la lumque le había causado la niña había de ser bre, se espuma bi n y va cociendo en este almomentánea, la dejó marchar. míbar sucesivame He la fruta, que estará ya Pero en vano fue que intentase olvidar á preparada. Puede e r a r s e melón; á éste se le ia zagala. Sus ojos verdes le perseguían por quila la cascara y lo más maduro del interior todas partes, y á todas hojas las luces mis- y se parte en pedazos. Melocotones, cnondateriosas iluminaban sus pasos. dosyen pedazos gordos. Sandia. partida muy Perdió el sueño, el apetito, la tranquili- gorda y sin pepita. Sidra, pelada, quitada la dad, y sólo pensaba día y noche en aquella hebra interior y partida en pedazos. Naranextraña mirada, que, como los gusanos de ja y limón, raspada la parte extenor y quiluz, brillaba en la obscuridad. tada la carne de modo que quede la corteza Con vencido que su felicidad consistía ea (deben buscarse unas y otros de piel gorda) las misteriosas y limpias pupilas verdes, partidas en cascos todas estas frutas se van emprendió el camino en busca de la lindí- cociendo tina á una, empezando por las más sima aldeanita. Todas sus pesquisas fueros duras; pero todas han de cocer hasta estar inútiles; la niña rosada había desaparecido bien blandas. Se van echando en ollas bade aquellos montes y nadie le sabía dar ra- ñadas ó de loza, sin cuidarse de que se mezzón df ella. clen. Se reduce ei almíbar, y en estando se Corrió sin cesar, llegando á cada lugar echa sobre las frutas. Naturalmente que con anbia infinita y un poco de esperanza, este almíbar no puede ser ciaro ni transpaá los cuales seguía indefectiblemente la des- rente porque yaa quedando ios residuos de ilusión y el desengaño; nadie sabía darle las frutas, y más bien es un puré que un alrazón de aquelios rayos verdes y luminosos. míbar. El e aaruorado principe se sintió enfermar de melancolía y tristeza al ver que las esperanzas de hallar á la bella niña dismi- ECONOMÍA nuían cada vez más. Triste y enfermo, hizo noche en un caseDOMÉSTICA río, porque la fiebre le consumía. Un sueño ODO DE CONSERVAR Para coaserv a r i o s de pesado y lleno de angustiosas pesadillas le acó rueño. En medio de él creía ver siempre LO- HUhVOS EN PISO. e s t e m o d o anas lucecitas verdes, que decían: Felicidad; LU -ION OH CAL, deben tener corría y corría para alcanzarlas; volaba y vasyasgranvolaba por los espacios infinitos, tendiendo des que puedan contener de 40 á 6o huevos sus manos, que pedían clemencia hacia aquel cada una. Se hará la disolución de cal, luminoso punto de dicha, que se apagaba echando en cien partes de agua diez de cal; en cuanto se aproximaba á él, el agua debe echarse poco á poco, desliendo Cuando á la madrugada cedió la fiebre y bien la cal. Después de reposada esta disoabrió ti principe los ojos, creyó que enton- lución se echa en una vasija, en la que se ces comenzaba el sueño, pues vio inclinada meterán los huevos recién puestos, cubriénsobre su lecho á la zagala blanca y rosada, dolos con el agua- cal hasta dos ó tres pulgadas, bajándoios á la bodega para que áe fresca boca y verdes ojos. siempre tengan un igual grado de hume 1 frtial pueden adivinarlo las lectoras. Actualmente es reina y señora de gran- dad, tapando bien las vasijas para impedir des dominios, donde se la ama y respeta, la la inmediata comunicación dei aire; de este modo se conservan los huevos de ua año iagaüta de pupilas de esmeralda... Añaden las crónicas que una vez sabida para otro bastante frescos. esta amorosa historia, las jóvenes han decidido lucir esas pupilas que sirvieron para PENSAMIENTOS encumbrar á un palacio espléndido á la que No se alaban las riquezas porque se codivio la luz en un pobre caserío. l,o s médicos se aprovechan de esta nue- cian, sino que se codician porque se alabau. va fiebre de la moda, y existen varios qu Muy cerca se dedican á p i n t a r las pupilas de sos responder. está de negax el que vacila en diente) Y he aquí por qué se estilan los ojos verdes Hasta el que se aparta de la virtud la reconoce. os dijes, que han estado un poco relegaEl que desee vencer, prepárese para la dos al olvido durante una larga temporada, vuelven á llevarse con verdadero guerra de mucho tiempo. CRON 1 CA DE LA MODA En esta sección te contestará á ¡as consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos, siempre que la pregunta venga acomoañada de SIETE CUPOTiESCOtyiblJlTirOS, OSEA VEZ 1 Al 7, de los que se publican diariamente en ¡as vaginas de anuncios ¿A B C l. as consultas habrán de firmarse con un seudónimo ó can iniciales. Las que se firmen con nombres ó apettiJvs, se contestarán con la inicial de los mismos. 1. a Dirección se reserva el derecho de no contestar á determinadas consultas que exijan gran extensión tn la respuesta. Zfno que adora á una figlia de n ami, etc. -Perdone usted si mi anterior respuesta no fue en e) sentido que usted deseaba. Al contestar soy absolutamente leal y sincera, y teng; o para mis amables comunicantes el alma de par en par. No es, pues, extraño que, guiada por el interés de i relato, no le haya dado una receta amorosa, y si un llamamiento al buen sentida, puesto que la Dulcinea que me describió no merece la atención de un hombre serio, como usted parece ser. Opino que las pasiones rebeldes tienen mucho de enterramiento, y Je el Ser Supremo nos pus la cabeza más arriba que el corazón para que aquélla ejerciese cierto dominio y presión sobre este, el cual sólo conoce la ley det impulso, que no siempre conduce á buen lugar. Créame usted; el consejo podrá no ser útil para alcanzar la fugas atención de una coqueta; pero sí lo es para alejarle á usted un poquito de la desdicha, sí no se emperra usted en proseguir en ella. No me explico cuándo puede usted haber visto la gallarda personita. y me temo que haya usted sido víctima de an error, como ha ocurrido á varios. Las mejores toa las ilamadas de foot- bal! que ton de piel de ternera: la punta, muy ancha, casi cuadrada, de madera y con tobii ¿ras. Juana M. -No conozco por ahora ninguna persona de las condiciones que desea. Lo siento, porque seguramente habrá muchísimas que se considerarían felices con ello Gloat. -Lamento que me obligue usted á decir lo que no quería. D o y en absoluto la razón á la mamá; y además de Jas razones que ella da, hay otra para que yo piense así. Son obras que no valen absolutamente nada, literariamente consideradas. A sus órdenes. Tina violeta. -Gracias por sus elogios, i Baños de agua salada a. Para las arrugas, espinillas, aspereza, etc. use diario belleza Venus. 3. En papel de lato. No hay de qué. Una jueza, -Puede usted nacerlo por sí misma, si es aficionada á labores. No la queda más recurso que teñirlo. Hirviendo una muñequilla de salvado y lavándose con ti agua lechosa que resulta. Es usted muy simpática y afectuosa. O. H. -Claro que no está bien; pero la falsa modestia es la mis decente de todas las mentiras. Un devocionario y un portamonedas. ¡Cuestión de detalles! ¡Sólo con añadir xtjgu nos cascabeles al gorro de ia libertad se le en oferte en el gorro de la locura! Pues... gracias. luit. Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados uno á arrollar, el otro á no ceder, la senda estrecha, inevitable el choque... No pudo serl Apliqúese el cuento, y vamos á lo segundo. Le han engañado á usted completamente. Ni eso ocurrió, ni podía haber ocurrido. Las mmuciat se arreglan: i. con bicarbonato; a. con brillantina á la violeta, y lo 3. con unos aparatíto que árven para recogerse el bigote. Gracias. Jí ffi. -Celebro que me distinga con su confianza i Ir creo que quince días serán suficientes. 2. Usted la primera. M 3 B Con mixtura Emilmat, núm. 2, que puede usted adquirir en cualquiera perfumería, y que por su color permanente y! o instantáneo de sus efectos es una tintura muy recomendable. 4. a No hace falta. Siempre á sus órdenes. Tin doctor enamorado. -Perdone usted, creo que acbe usted poner enamoradizo. Su carta me ha recordado un s neto que no copio íntegro por falta de espacio, y que sot últimos seis versos dicen así; -Ejemplo: si una rubia es mi tesoro y dos morenas me parecen buenas, yo no olvido á la rubia, pero adoro con igual entusiasmo á las morenas... ¡Y es que me ha dado Dios alma de moro, donde caben las niñas á docenas! A su conflicto sólo puedo aliviar con un conseja: Recórtete el corazón, ó hágase usted turco. Es usted muy galante; cómo no, si tiene usted el alma mora! M L