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A B C LUNES 3 DB AGOSTO DE 9 c EDICIÓN a. PAG. 5, J 3 Sr. Moret conoce San Sebastián. E Sor La Cierva, por lo visto, no, Heñios aplaudido easi todas sus medidas por creerlas justas y conformes a las necesidades pú- blicas. Aplaudiríamos igualmente esa, si no la creyéramos mal informada y poco medí tada. 3 Ju San Sebastián no se abren las tiendas los domingos, excepción hecha de esos bafzares cercanos á la playa donde los niños adquieren los juguetes que llevan al arenal. Por eso tiene carácter de feria ese comercio, que, por lo demás, cierra al mediodía. Los demás establecimientos á auienes afecta la ley noabieií, En San Sebastián no existen tabernas propiamente dichas. Los establecimientos que así se clasifican para los efectos de los impuestos suman un determinado número, el qiae el Ayuntamiento juzga prudencial, y eíi llegándose á él no se concede una licencia más. Un buen ejemolo para otros Municipios, ¿verdad? En San Sebastián no hay sociedad tabernaria, esa que constituye un mal en otras poblaciones. Cuando la gente obrera deja diariamente eí taller, asiste con admirable docilidad á los ensayos de sus orfeones y de sus Bandas 1 música, y si le queda tiempo de todavía, vá aquel pweblo de aficiones filarmónicas á escuchar los conciertos de otras bandas y otras orquestas en el Bulevar y en el Gran Casino. Los días festivos su expansión está en escampo y en los caseríos, donde encuentra, la sabrosa sidra de su vocación. ¡Y por la noche, si acaso, remata la fiesta bebiendo cerveza en las terrazas de los cafés, dándose un caso bien curioso. No es pen Jenciera aquella gente; es, como queda dicho, filarmónica, y cuando rodea una mesa sobre la cual campea alguna jarra de cerveza entona los tiernos cantos de aquella tien a. Uno de los mejores cafés tiene una sucursal donde la misma cerveza la sirve con unos céntimos de rebaja. Al apego de la economía va á la sucursal esa buena gente que no cesa de cantar. v C i veza y sidra se consume en San Sebastián bastante. Vino, muy poco. La ceryezs es patrimonio de los cafés. La sidra; de las sidrerías- A estas ss llama tabernas, y sirven para que los pobres pescadores sacien su sed y acompañen con un? trago del dorado caldo de la manzana el pedazo de pescado y de pan que comen después de sus ruda s tareas del mar. Y para los obreros del mar no hay descanso dominical, porque no ge puede salir á él, al Cantábrico sobre todo, cuando se quiere, sino cuando se puede. Y esa clase será la primeramente perjudicada con esa medida, como lo serían, si el Jcumplimiento de la ley se llevase á todo rigor, las bañeras de la playa, que también frabajan los domingos del verano. y, sería niel no dejarlas trabajar. i Lft taberna, con todas las funestas consecuencias que el vino suele traer, no existe pn han Sebastián. Su veraneo es su feria, 3 auu así, para muy contadas tiendas, como opinó el Sr. Moret. La exención era justa. La, exención debe subsistir, AEMECE v disponer el ministro que se cumpla en la apital de Guipúzcoa la ley del Descanso dominical, se encontró con que existe una Real orden, dictada por el Sr. Moret, considerando como feriados en aquella población! los domingos de los meses de Julio, Agosto y Septiembre, y, por lo tanto, exceptuándolos durante todo ese tiempo del cumplimien- to de la ley. Las ferias se conceden libremente por Real orden, y son muchos los pueblos que solicitan la concesión, sotorgándose ó no, según cada caso y según el criterio del mi- nistro. El Sr. La Cierva, en vista de la citada Real orden, ha enviado el asunto á informe del instituto de Reformas Sociales, sin 1 que entre tanto haya dispuesto que cierren los establecimientos, en esperadle la resolución de dicho instituto y del resultado del estudio que de la cuestión haga el ministro Añadió el ministro que la orden de cerrar en domingo no se refería únicamente á las tabernas, sino quetse reducía al cumplimiento de la ley del Descanso dominical, que afecta en general á todo el comercio, y, por lo tanto, también á las tabernas ó sidrerías, Me dicen- -agrego ei ministro- -que los habitantes de los pueblos próxunos á San Sebastián tienen la costumbre de aprovechar los domingos para ir á la capital á hacer sus compras; pero esta razón no puede convencer á nadie, porque si la ley del Descanso dominical no sirve para modificar las costumbres, no sirve para nada, y la manera de ifcreando nuevas costumbres es aplicar la ley, porque si nunca se cumpliera, nunca se llegaría al resultado. Es posible que en esta semana queSe re suelto el asunto, y aunque el ministro no anticipó juicio, no es difícil predecir que lg resolución sea favorable al cumplimiento en San Sebastián de la ley del Descanso dominical. ELSB. OSSOR 1O A unque los informes, llegados deBarcelo na rodeaban de un aspecto misterioso el viaje del gobernador de aquella provincia, se supo anoche que el Sr. Ossorio ha ido sencillamente á. acompañar á su esposa á San Sebastián. IA GACETA A yer recibió el ministro de la Gobernación el decreto, firmado por el Rey, autorizándole para incautarse de la Gaceta. Hoy se encargará el ministro del periódico oficial. EL SUCESO DE pfn el paseo de las. Estatuas, del R- tit junto al antiguo estanque. llamado as Campanillas, se desarrolló ayer tarde las seis, un sangriento suceso Pedro Aguado, joven de veintitiés años, que prestaba sus servicios domésticos en la calle de Orellana, 12, sostenía desde hace tiempo relaciones de amor con una mucha cha de su misma edad, llamada Eusebia Moral, que servía en la casa núm. 9 de la misma calleé Parece que entre los novios se suscitaban frecuentes disgustos por ser Pedro muy reloso. Cada riña por esta causa traía como inevitable consecuencia dos ó tres días de morros, pasados los cuales Pedro volvía á mostrarse tan enamorado de Eusebia como siempre. Ayer tarde, como ambos tenían peí miso para salir, por ser día festivo, acoidaron ir á pasear juntos al Retiro. Pedro esperó á Eusebia a la puern de su casa, y como la muchacha tardase o i salir, lal vez por estarse empenjilaado mr s de! o de costumbre; para parecer más bella á su galán, éste se impacientó de tal modo que cuando bajó Eusebia ambos sostu iero una desagradable discusión. Desde la calle de Orellana amh ícron Pedro y Eusebia sin dirigirse la paiabia. Al llegar al paseo délas Estatuas dijo Eu sebia á Pedro: -Vamos haciendo el ridículo. A lo cual contestó Pedro, dirigiéndole uua mirada siniestra ¿Sabes lo que te digo? Pues que lia lie -gado nuestra última hora. tIsaY sacando un revólver de pequeño calibre disparó dos tiros sobre Eusebia. Esta idió un grito de terror, y huyó. Creyendo Pedro que había heiido, ó tal vez muerto, á su novia, volvió el anua coiiira sí, disparándose dos tiros en la región temporal derecha. El ruido de las detonaciones causó la na tural alarma entre el numeroso público que á tal hora se hallaba en aquel sHio Les menos medrosos conierou til lugar d 1 suceso, y encontraron á Pedro tendido eu tierra, en medio de un charco de s angrey sin dar apenas señales de vida. El guarda del Retiro Brígido Gutieirea detuvo á Eusebia cuando loca de terror huía de aquel sitio, y auxiliado por la pareja de servicio y algunos transeúntes que se prestaron á, tan piadoso fin condujo al herido á la Casa de Socorro del Congreso, v Los médicos de guardia, Sres. Cases y Fernández Cicero, practicaron á Pedro la primera cura; pero desde luego se conven cieron de que los auxilios de la ciencia eraíi totalmente ineficaces, toda vez que las helidas que presentaba el desdiehado érau mortales de necesidad. Efectivamente, media hora más tarde Pedro exhalaba el último suspiro, sin habet podido articular palabra. En el referido centro benéfico se consti tuyo elvjuez de guardia, Sr. Lujan, quien ordenó la práctica de las diligencias de ri gor. Eusebia fue conducida á la Comisaríí del distrito y después al Juzgado de guardia, donde prestó declaración. INFORMACIÓN POLÍTICA LO DE SAN SEBASTIAN l ministro de la Gobernación, hablando anoche del asunto referente al cumpli miento del descanso dominical en San Sebastián, dijo que no han sido perfectamente reproducidas las manifestaciones que acerca de ello hizo por la mañana. v Lo que hay en esto, según explicó el señor La Cierva, es lo siguiente; E os periodistas que suelen acudir á hacer J- información á las tribunas y salones de Conferencias de ambas Cámaras se reunieron anoche para comer en los Viveros de la Villa, con objeto de solemnizarla terminación denlas tareas parlamentarias, demasiado largas, en verdad, de la última etapa. Los Sres. Prado y Palacio y Castell vicepresidente y secretario del Congreso de los diputados, respectivamente, honraron cou su presencia el acto, dando así una prueba de atención y afecto á los periodistas, que éstos agradecieron mucho. Otras significadas personalidades de las Mesas de las Cámaras, ausentes de Madrid, enviai n su adhesión al acto. Este fue una sincera demostración de la t confraternidad que reina entre los que com- POÜ TELÉFONO parten su actividad en la información parDE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR lamentaria, y huelga casi decir que no POMINGO, i, 9 M hubo brindis. Demasiada elocuencia se ha derrochado en las Cortes para que los que II sos carlistas. asisten á ella sin obligación se permitan ha- En el teatro de la Princesa se ha ce Iebrado la fiesta carlista. En ei escenario s cer pinitos de oratoria. Un aplauso á Juanito Mora, Pérez de Ro- destacaba un retrato del pretendientcbaja zas é Iturriaga, simpáti eos y acertados or- dosel y rodeado de escudos y banderas. ganizadores del banquete, v... hasta el año. Algunas señoritas Jucían. sboia vblftü %o n borla amarilla, que. viener UN BANQUETE VALENCIA í