Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 14, marítimas de las grandes poblaciones de la cornisa mediterránea y las edificaciones modestas de los alrededores de Barcelona y de Madrid. Con los excesivos gastos que ocasiona el viaje durante un mes y á que se obliga una familia burguesa actualmente podría tenerse durante todo el año una vivienda sana en el campo. La facilidad y baratura del transporte, de que son buena prueba los trenes económicos llamados botijos, habrían de favorecer á las clases pobres, otorgándoles los medios de bañarse en el mar. Téngase en cuenta que estos trenes producen más que los de lujo á las Empresas. En aquéllos viajan los plutócratas con pases y bonos de rebaja, autorizaciones que equivalen á la compra del derecho de explotar á los infelices. En. los ruines vagones de los trenes ordinarios Tiajan los seres útiles, que eonstituyen la masa trabajadora del país. Es la verdadera savia regeneradora. Hora es que nos preocupemos de esos seres y de sus pobres hijos. I, as poblaciones de las costas españolas no deben exigir suntuosos casinos para el vicio, sino herniosos hoteles para la salud, En las familias discretas y sensatas las mejores habitaciones de la vivienda se destinan á dormito BALNEARIO VICTORIA EN CADU Espanta la brutalidad de los monterillas en esos lugares. Verdad es que los Ayuntamientos todos en nuestra patria no suelen velar por los intereses de sus administrados, á quienes abruman con vejaciones é impuestos irritantes. El forastero es siempre explotado y perseguido. L, a fábula de la gallina de los huevos de oro se pone en acción durante el verano en todas las villas y lugares de España. No es de extrañar que los verdaderamente ricos huyan á las po blaciones del extranjero, donde hallan mayor hospitalidad y afables modos. A la hora del sacrificio son ejecutados como es fama que se degollaba antaño á los grandes: con la debida reverencia. ¡NA SOLUCIÓN Sentados en la terraza del balneario Victoria, de Cádiz (el salto, eomo se ve, fue bueno) contemplábamos la vasta extensión del mar. Aquella edificación databa de un año; sencilla y elegante, nació del trazado de un tranvía eléctrico que unió las poblaciones hermanas: Cádiz y San Fernando. Gracias á esta mejora, toda la región andaluza puede hallar en la époea estival higiénico esparcimiento. Recordábamos las barriadas EN LA PLAYA ríos y á comedor. El anciguo y fastuoso salón ha desaparecido. Símbolo de la vanidad tradicional, del quiero y no puedo clásico, ai cual debemos nuestra presente ruina, aun su maldita influencia nos ofusca y nos envilece. Recordamos inmóviles nuestras pasadas glorias con la melancólica deleitación con que se ve una puesta de sol en el mar. El astro- rey pierde su fuerza lumínica y le podemos contemplar de frente; enrojécese fuertemente su disco, se deforma y se apaga en el azul confín, desparramando fulgores de aurora; pero en el preciso momento en que desaparece, brilla un destello de esmeralda; es el rayo verde la promesa de que después de la noche volverá la luz á vivificarnos. Ese chispazo de esperanza confortó nuestro corazón al pensar en éstas y otras cosas de que iremos hablando. Al hacerlo nos sentimos ambos menos tristes y menos aba- EN LA TERRAZA DEL BALNEARIO