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A fe C. JUEVES 3o DE JULIO DE 1908. EDICIÓN 3. a PAG. Q. ció en él dos heridas, una en la región escapular derecha, de cinco centímetros de extensión por tres de profundidad, y otra en la región torácica posterior lateral derecha, p a Vallehermoso, en la plazoleta de Blaspenetrante en la cavidad y mortal de ne co de Garay, en el grupo de casas llacesidad. jüaclas de Ángel Pozas, un hombre h aseEl Sr. Vela dispuso que el cadáver fuese sinado á una mujer, dándole á traición, dos trasladado al Depósito judicial y tomó depuñaladas en la espalda. claración á las vecinas enóveva González, Ella murió en el acto. Se llamaba Carmen p l crimen. Eulalia y Alfonsa, las cuales relataron con Fernández y Rodríguez, y tenía veintiocho Ayer tarde, á última hora, Víctor se pocas variantes lo que dejamos dicho. íiño. 3. presentó en la plaza de Blasco de Garay. Después se trasladó con igual objeto á la El se llama Víctor Fernández Amorós. Está convicto y confeso de sti delito en Subió directamente al piso principal dere- Comisaría, en donde se hallaba detenido el cha, habitación de Genoveva González, y le agresor. los calabozos del Juzgado de guardia. rogó que le permitiera pasar la noche allí. La declaración de éste fue muy breve. Genoveva accedió. II11 poco de historia. Desde el primer momento se eonfesó autor Ninguno de los demás vecinos de ia casa del crimen, añadiendo que lo había realiza Víctor y Carmen se conocieron hace cinco años. El vivía solo; ella, con su madre se enteró de la llegada de Víctor, do en un momento de celos, al convencerse Esta mañano, serían las ocho y media ó de que su amante estaba en relaciones con y un hermano. Un día- convinieron en que nueve menos cuarto, Víctor bajó las esca- otro hombre, convencimiento que adquirió no podían estar el uno sin el otrp, y acordaron irse á vivir juntos. Consecuencia lógica leras y llegó al portal ie la casa. anteayer cuando Carmen no quiso acceder En él estaba la protectora de Carmen, á que reconociera la niña. y natural de este acuerdo fue el nacimiento de un niño, al que Víctor reconoció como Eulalia González; otra vecina, Alfonsa HeEsta negativa, según él, era la demostrahijo suyo, y al que pusieron el mismo nom- rrera Luque; el niño Víctor y otro niño pe- ción más elocuente de que la niña no era queño, hijo de Eulalia bre que su paáre. suya Víctor dirigióse á Eulalia y la pregunto: Al principio todo fue bien. El, con su ofiVíctor Fernández es un hombre prematu- ¿Y la Carpen? cio de albañil, y ella, con el de sastra, ganaramente envejecido, sin duda á consecuen- -Por un cántaro de agua. Ahora vendrá ban lo bastante para atender á las necesicia de la enfermedad que padece; de aspec- -Y el niño, ¿está mejor? dades de la vida. to simpático y agradable. Vestía esta maña- -Sí, está mejor; ahí le tiene usted. Pero desde hace un año la suerte cambió na pantalón de pana, chaqueta de paño obpVíctor cogió á su hijo en brazos, le besó curo y gorra de visera. bruscamente. Víctor adquirió una dolencia cardíaca que le obligó á ingresar en el hos- varias veces con apasionamiento y le tuvo El arma con que realizó el delito es un en sus rodillas hasta que, al ver entrar á cuchillo de grandes dimensiones, de les Ha pital de la Princesa. Carmen con el cántaro de agua, le volvió á mados facas. Carmen volvió de nuevo á casa de su dejar en el suelo. madre. Lo compró ayer en la calle de Cuchi Carmen pasó por delante de su amante lleros. nueve amor. sin mirarle apenas. Eehó escaleras arriba y Al ser cacheado en la Comisaría se le en Enfrente de la casa en que Carmen volvió en seguida á bajar con una jicara de encima, entre otras cosas no menos vivía, calle de Galileo, núm. 5, interior, bajo, chocolate para dársela al niño, con cuyo ob- contró y extravagantes, once pliegos de aleraras habita un muchacho albañil, Vicente Alon- jeto se sentó en el primer peldaño de la es- luyas y tres folletos de un repertorio draso Castillo, el cual, enamorado también de calera. mático para niños. Carmen, declaróse un día. Carmen vaciló al Las vecinas, suponiendo que ios dos Está principio, pero al fin concluyó por aceptar amantes querían hablar á solas, iban á reti- ñecas. tatuado con dos anclas en las muJas nuevas relaciones. rarse prudentemente, cuando vieron de Desde la Comisaría de la Universidad Víctor, entre tanto, salía y entraba del pronto que sin pronunciar una sola palabra, hospital de la Princesa, rwrque su enferme- él sacaba del bolsillo interior de la chaque- fue conducido al Juzgado de guardia. Allí- dad, aunque grave, tenía alternativas de ta un enorme cuchillo y lo hundía por dos do, unle aguardaba, noticioso de lo ocurríhermano suyo. La entrevista en el mejoría, durante las cuales los médicos le veces en la espalda de la mujer. pasillo fue dolorosísima y emocionante. Los daban de alta. Ella, que estaba en aquel momento incli- dos hermanos se abrazaron largo rato y se El aprovechaba todas las salidas para vi- nada hacia adelante, para dar una sopa de echaron á llorar. sitar á Carmen, aunque no en la intimidad chocolate al niño, no pudo darse cuenta de Víctor le dij de antes, porque la muchacha, como deci- la agresión, ni mucho menos apercibirse- -Esto Soy hombre perdido. mos, vivía con su madre y con stt hermano, contra ella. Dio un grito, se le escapó la ji- Cuida dels e acabó. me lo abandones! niño, ¡no y éste, especialmente, no quería consentir cara de las manos y cayó de bruces con el las relaciones. cuchillo clavado hasta el mango, muerta. 3 a víctima. Hace euatro meses Carmen dio á luz una Eulalia, horrorizada, huyó escaleras arri- Carmen Fernandez era una mujer muy niña Víctor se eneontraba entqnces en el ba dando gritos. Alfonsa, más serena, salió simpática y muy agradable, bajita de cuerhospital y no supo la noticia hasta que se tras el agresor, que á paso acelerado, aun- po, llenita de carnes, de rostro moreno, exla comunicaron. Quiso salir, pero su enfer- que sin correr, se marchaba por la calle de presivo y gracioso. medad se había exacerbado y los médicos Blasco de Garay. En la vecindad se la quería muchísimo, y no le dieron de alta. Limitóse, pues, á escriA los gritos de Alfonsa y Eulalia, otras prueba bir á Carmen preguntándole si era cierto lo vecinas acudieron y salieron también tras buena la arrojóde ello es que cuando su hermano de casa en seguida encontró que le habían dicho. el agresor, que cada vez aceleraba más el quien la recogiera. Carmen no respondió. paso. El guardia municipal nútn. 551, José Los dos niños, Víctor, de cuatro años, y López, que se encontraba en aquel momen- Carmeneita, de cuatro meses, han quedado A la calle. Hace ocho días, y á consecuencia de to cobrando el impuesto eorrespondiente depositados en easa de la abuela, María Ro un fuerte disgusto que Carmen tuvo con su á unas vendedoras ambulantes, sacó el sa- driguez Méndez. ble para detenerle. hermano, éste la arrojó de casa. Víctor se paró y le dijo: La pobre mujer, abandonada con sus dos- -No vale la pena. ¿Para qué? Me en- MANIFESTACIÓN hijos, pasó la noche en medio del arroyo y hubiera tenido que pasar las siguientes si trego. OBRERA Por la calle venían dos guardias de Orden una vecina de la plaza de Blasco de Garay, POR TELÉGRAFO público, El municipal los llamó y les entredueña de la casa en donde esta mañana se 0 E NUESTRO SERVICIO PARTICULAR ha cometido el crimen, no la hubiera acogi- gó al asesino para que lo condujeran á la PARÍS, 3 0 9 M. Comisaría, sin que él oireeiese ia menor redo en ella compadecida de su situación. Cumpliendo un acuerdo adoptado en sí sistencia. reunión de ayer tarde, los obreros d explicaciones y reproches. construcciones irán hoy en manifestador Víctor salió el lunes del hiospital, y pTl Juzgado. como siempre, su primer pensamiento fue A las nueve y media, cuando el juez de á Draveil- Vigneux. ver á Carmen. Supo que se encontraba en Buenavista, Sr. Vela, ultimaba los preparativos para hacer entrega de la guardia al casa de la vecina y allí se dirigió. BOLSA DEL DÍA 3o La conversación fue muy amistosa y muy Juzgado del Centro, recibió un aviso telefóKA ADRID. Cierre: Interior contado, 83,30; cordial. Víctor besé á los niños, estuvo ju- nico de la Comisaría de la Universidad, Fin de mes, 83,30; Fin próximo, 83,65; gando con el mayor, que por cierto estaba dándole cuenta de lo ocurrido. Inmediatamente se dirigió al lugar del Arnortizable, 101,65; Banco de España, 450; enferinito, y después, hablando d ¿la situaHipotecario, 221; Hispano- Atnericano, 145; ción legal de la pequeña, indica á, la madre suceso. Allí se encontraba ya el médico de la Tabacos, 400; Azucareras preferentes ¡101,75; su deseo de reconocerla, como halbía hecho Ordinarias, 39; Obligaciones, 103,75: FranCasa de Socorro del distrito, D. E arique con Victorito. el eual reconoció eLgadáYCjr Y? Pre- -cos, 12, so; Libras, 28.25. -Te. o Carmen se opuso; 110 alegó ninguna ASESINATO POR CELOS razón, pero se opuso ¡terminantemente. Y entonces la conversación se agrió. ¿Es que la niña no es mia? Carmen bajó la cabeza sin contestar. Fue Víctor á insistir, pero entraron unas vecinas y se calló, diciendo únicamente que se proponía volver de nuevo al hospital porque se encontraba otra vez peor.