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A B J U E V E S 3o DE JULIO DE 1908. EDICIÓN 2 PAG. 7. INGLATERRA Y ALEMANIA POR C BLE E E NUESTRO SERVICIO PARTICULAR LONDRES. 2 9 I O M naute, de la emoción más agradable que liaj- a sentido usted durante esa existencia tan llena de emociones. ¿Una emoción agradable? Voy a complacerle. Era. el principio de mi carrera... Representaba en un teatro de tercer orden Ailíster Lloid George lia deelarado en el T Congreso de la Paz que carecen de todo fundamento los rumores que han circulado atribuyendo tendencias belicosas á las relaciones anglo- alemanas. PORTUGAL POK TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR USBOJl, 1 9 9 N. I a causa del regicidio. Según algunos informes, serán puestos n libertad muy rironto todo ¿los detenidos por sospechosos de anarquismo. Uüíre ellos hay un español, que será condu ído á la frontera. Í, R información abierta por la Policía acerca del regicidio terminará aquí, pues, según la misma Policía dice, le es imposible llevar á efecto la detención de los individuos que busca, uno de los cuales está refugiado en Londres. pl presupuesto. Han sido recnazados en su mayoría los aumentos introducidos en el presupuesto de gastos para el ejercicio de 1908- 1909. Bl 5 de Agosto próximo empezarán las sesiones nocturnas en la Cámara de diputados, con objeto de activar la discusión del presupuesta citado. Tan pronto como recaiga votación sobre él se cerrará el Parlamento. prs casi seguro que al día siguiente de pro 4- 1 mitigarse en la Gaceta la ley saneionada por S. M. en San Sebastián relativa á la reeogida de Lis monedas de cinco pesetas de cuño ilegítimo se dictará y hará pública, por el ministerio de Hacienda una nueva disposición ministerial sobre la forma ea que ha de verificarse el canje de dichas mo nedas y se señalará el plazo para ello En el referido departamento ministerial reina gran confusión por las enounes dificultades con que los llamados técnicos vienen luchando para determinar con exacti tud las diferencias con que han de distinguirse los duros de cuño legítimo de los ilegítimos, LOS DUROS ILEGÍTIMOS el papel del barón de Rochedive en un drama inocentón, cuyo título era Los corazones de mármol. Este barón era un personaje antipático, indulgente con sus propias flaquezas é inflexible cen las ajenas. Una criada de la casa robó al barón una pequeña cantidad destinada á comprar medicamentos para su madre enferma, con la intención de restituir el dinero cuando cobrase su salario. Pero la vieron en el momento preciso en que cometió el delito, y la prendieron. En el quinto acto había una escena conmovedora entre el barón y la criada, en la que ésta suplicaba á aquél que la dejase libre unos instantes para despedirse de su madre moribunda. El barón se negaba á ello y contestaba á sus súplicas: LISBOA, 2 9 1 1 N La espada de la justicia es de acaro temWisitas regias. plada en lágrimas de sangre. ¡Qué influenv El rey D. Manuel continúa girando vi- cia han de tener sobre ella las lágrimas de sitas á los regimientos, recibiendo de la una niña! ¡Cúmplase lo irrevocable! oficialidad y las tropas grandes pruebas de Y caía el telón. entusiasmo. Cierta noche, después de la función, volvía yo á mi casa á pie, cuando oí pasos deC n e l Parlamento. a- La acusación 4 anzada por Alfonso Cos trás de mí. Se acercó un pobre diablo coa ta contra los ministros de Juan Franco y su gorra, un obrero probablemente, y me miró petición de encarcelamiento y proceso ha de hito en hito. sido rechazada en la Cámara de diputados- ¿Usted es el barón? -me preguntó. en segunda lectura. -Sí, señor. En la sesión próxima de la Cámara de los- ¿Usted es quien ha denunciado á la Pares, Augusto da Cunha dará explicacio- criada? nes sobre los anticipos hechos por el siendo- -Yo mismo, amigo mío. ministro de Hacienda. ¿Tú, amigoí ¡Ah, analla! -exclamó indignado. Y recibí una bofetada formidable que me hizo ver las estrellas. í POLICÍAS Y LADRONES CAPTURA A TIROS l os agentes de Policía del distrito del Hos picio Tomás y Emilio Martínez Camarero venían desde hace muchos meses dedicando todos sus afanes á la captura de un ladrón famoso llamado José Pérez (a) el Águila. Justificando su apodo y demostrando ser hombre listo, habíaseles escapado de las manos cuantas veces habían intentado captu- rarlo. Hará cosa de unos veinte días supieron por una confidencia que el Águila iba todos los días á comer en compañía de su amante á una taberna de la calle de Atocha. Disfrazáronse convenientemente y fueron allí para ver si lo detenían. El Águila sospechó lo que ocurría y se fugó por una puerta falsa que tiene la taberna y da á la calle de San Ildefonso Los agentes sólo consiguieron detener á la mujer; pero como contra ella no resultaba cargo alguno, fue puesta en libertad, aunque no se la perdió de vista por suponer que, siguiéndola á ella, tarde ó temprano acabarían por dar con la pista del ÁguilaPara los dos agentes, la captura del famoso ladrón era ya una cuestión de dignidad y de amor propio. Sentíanse lastimados en lo más hondo de su orgullo profesional, y se juraron no descansat hasta dar con él. El Águila, por su parte, conocedor de la. persecución de que era objeto, hizo llegar á conocimiento de los policías, unas veces por medio de anónimos y otras por confidencias, que estaba firmemente decidido á no dejarse coger impunemente. Para que se comprenda todo el valor de esta amenaza, basta hacer constar que el Águila es un muchacho de veinte y ocho años, alto, robusto, fuerte, muy ágil, muy seguro de sí mismo y, sobre todo, muy hábil. La lucha, pues, quedó entablada 1 a sorpresa. Siempre siguiendo la piala de la mujer, estos días lograron averiguar que el Águila, su amante y el padre de ella comían en una taberna establecida en la calle de Leganitos, núm. 40, taberna que también tiene un? puerta que da á la calle del Río. A la una y media de ayer tarde presentáronse los agentes en el referido establecimiento de vinos, y para evitar que les ocurriera lo que en la calle de Atocna, situóse un agente en cada puerta. Los tres individuos se hallaban comiendo en la taberna un cocido, pan, una botella de vino y una sandía que había comprado e Águila. Al terminarla comida, la amante del Agid t, salió á la calle, sin duda paia inspeccio f a d a uno de esos retratos- -me dijo el ve terano actor- -me recuerda un papel creado por mí... un pedazo de mi existencia. -Y un éxito al propio tiempo- -repliqué. ¿Sentirá usted haber abandonado las tablas? -Sí y no. Hay que ser filósofo, y no es posible ser y haber sido. Además, los recuerdos consuelan. ¡Qué existencia la del actor ¡Qué fiebre, qué locura, qué pasión! ¡Qué emociones las de los días de estreno! ¡Qué luchas contra la envidia y contra la ignorancia! Luego, el triunfo, las a ¡damaclones del públieo- ¡Y las coronas, las flores... las cartas de los entusiastas. los artículos de la Prensa! Callóse un instante el anciano artista, y como quien deja caer una flor sobre una tumba, exclamó: -A hora me han olvidado... ¡Tudas esas cosas están tan lejos de nosotros! Protesté enérgicamente. No le olvidaban, y la mayor prueba de ello era qué tenía yo el encargo de inteiviuvarle. ¿Y qué desea usted de mi? -Oue me hable obted del pasado, de al ¿v. n lecuerdo güito, de algún hecho culmi- RECUERDOS DE ARTISTA Mientras recogía mi sombrero, que habla caído al suelo, mi agresor se aleiaba murmurando: ¡Para que aprendas! ¡Miserable! Y el veterano artista había cerrado los ojos como para representarse mejor la escena. Una sonrisa inenarrable se asomó á sus labios, y murmuró con melancólico acento: ¡Qué buen chico! ¡Un santo, un verdapero santo. í EIIEMME JOL 1 CLER