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A B C SÁBADO 25 DE jULJO un 1908. EDICIÓN i. PAG. 5. üw al nilnistro y atrepellar á las minorías? Entiendo que S. S. (el Sr. La Cierva) es incompatible con mi caballerosidad... -El ministro de la GOBERNACIÓN: Exactísimo, E I Sr. SORIANO: Y con mi honor, porS que S. S. no lo tiene. (Grandes protestas en toda la Cámara, iniciadas por el Sr. Maura. El Sr. Soriano, mientras el Sr. Romero se levanta para hafjl ir, quiere abandonar el salón de sesiones, y bajando al hemiciclo hace ¡movimientos despectivos, que no se perciben bien desde la tribuna, dirigiéndose al banco azul. Varios diputados se lanzan al hemiciclo y en dirección al Sr. Soriano, ¿PRESIDENTE: ¡Que arrojen del salón al Sr. Soriano. ie ve al marqués da Santa Cruz y al señor Castell que se acercan á él y le sacan del local. Mientras tanto, la confusión es grande y en la tribuna de la Prensa se oyen determinadas voces. La Cámara protesta, y los petio distas que están trabajando dicen: -Son los intrusos. Nosotros, no. Que los relien. v Restablecida la calma, después de un gran rato, pide la palabra el Sr. BUGAiXAL, DISCUTIENDO LO OCURRÍ DO proponer el Gobierno, sino que á la Cámara es á quien corresponde su iniciación. E 1 Gobierno, por serlo, tiene dos naturalezas, dos derivaciones: una, por la representación que ostenta, y otra, la de miembros del Parlamento, para los ministros que sean diputados. Eu este momento nos corresponde ocupar el último lugar. (Grandes aplausos. El presidente, Sr. APARICIO, hace advertir cómo ha puesto coto y correctivo á las palabras del Sr. Soriano, lo mismo en el primer incidente que en el eseándalo final, que le obligó á enviar á dos diputados para que acompañasen al Sr. Soriano fuera del salón. El Sr. Soriano está en sitio donde espera la deliberacr n de la Cámara. El Sr. ROMERO interviene para pedir que, en rigor de justicia, si se ha de aplicar censura al Sr. Soriano por palabras y actos improcedentes y contra reglamento, se haga extensiva tal censura á todos los que han procedido contra los respetos debidos á la Cámara: entre ellos, los diputados ministeriales que en actitud airada rodearon al señor Soriano, que estaba solo en el segundo banco de los escaños. El presidente de la CÁMARA niega uaber visto tal cosa, que implicaba coacción. Lo que hicieron esos diputados fue protestar, y era lo menos que podían hacer. El Sr. BU ALLAL manifiesta que la aglomeración de diputados de la mayoría El PRESIDENTE: El Sr. Bugallal tiene alrededor del Sr. Soriano no obedecía á inla palabra. MI Sr, BUGALLAL (D. G. empieza pi- tento de agresión, sino á un impulso de prodiendo que se lean los artículos reglamen- testa que, en su espontaneidad, no sabia exteriorizarse. tarios sobre palabras malsonantes ú ofensi- cómoSr. ROMERO se El pavas pronunciadas que afecten al honor de labras del Sr. Bugalla! nace argo de las que pide que jas Cortes y de cada uno de los diputados; la Cámara resuelva seayoído el Sr, antes Soriano. llama la atención sobre lo ocurrido, y dice El Sr. MORET: He qu 2 habla en nombre de los prestigios y espectáculos parecidos. asistido á muchos Ha habido en este Respetos de la Cámara, que no pueden estar caso agravio á la Cámara en la palabra y fá merced de un diputado á quien inspire la eu la acción. La autoridad de todos está en musa de la insolencia; cree que no es sopor- el presidente, y cuanto él haga daremos por table que lo que no se puede proferir ni ha- bueno. Pero hay que tener en cuenta que el ícei en privado ni en Círculos sociales se desagravio se encarece y es mayor cuando se jliga y haga en el Congreso. Es un derecho de los diputados censurar dirige al Gobierno, por la alta representai a gestión ministerial; pero no es tolerable ción que ostenta. no diera medios bastanSi el fene al hablar y accionar se prescinda de tes parareglamento estamos para facilitarle ello, aquí f eglas de urbanidad, que hasta en los pasieuanto llos nos guardamos unos á otros. La Cama- todos. necesite para velar por el decoro de ya tiene un reglamento; pero si fuera insufiEl Sr. MAURA: Agradezco al Sr. Moret ciente, hágase algo más, pues el Parlamento es soberano para ello. Aquí se ha hecho las frases pronunciadas en pro del prestigio íilgo que una persona medianamente edu- del Gobierno y del Congreso. Los ministros, por el mero hecho de sercada no consiente sin el oportuno correcti. vo, ni en la calle ni en su casa. La expul- lo, venimos aquí dispu estos á sufrir la fiscasión del diputado es reglamentaria, pero es lización de nuestros actos con paciencia, y ipoco, á mi juicio. Hay precedentes. Siendo á veces realizando un sacrificio. Ahora bien; cuando llega un caso como jyo secretario del Congreso se hizo rectificar terminantemente á un diputado en caso el de hoy, las cosas varían de aspecto y el problema es muy distinto. parecido, E 1 Congreso está precisado á proveer con A E Ü otro casóla Cámara, por unanimidad, urgencia, por su mismo decoro, y no hace acordó haber oído con pesar y disgusto lo falta esperar á la reforma del reglamento, dicho por uno de sus miembros. pues existe el art. 152. V ¿Es que nos vámosla ernzar de brazos y Quede ante todo bien sentado que cualestar expuestos á cosas por el estilo? Aquí quiera que sea el acuerdo de la Cámara, no liemos visto muchas veces diputados de toleraremos nada que atente al derecho del pposición violenta; pero rarísimas veces se diputado, pues también nosotros lo somos. fia faltado al decoro de la Cámara. Es preciso que antes de suspenderse las J? Venga, señor presidente, una propuesta, sesiones se reintegre en su decoro al Parlaque la Cámara fortalecerá su autoridad. mento. Para terminar con tan repugnantes escenas Bl señor ministro de la GOBERNACIÓN: estoy dispuesto, si es preciso, á presentar Debo una explicación á la Cámara, que voy una proposición de censura. (Aplausos en á dar con gusto. la mayoría, Por modesto, por pequeño que este miT El Sr. MAURA: Lo primero que es nece- nistro sea, habrá que suponerle con algo de sario en casos de éstos es que todos se ha- dignidad y la suficiente educación por la W cargo de lo ocurrido. atmósfera social en que vive, y concederle NO es la primera vez que este asunto se que se necesita un gran sacrificio para estar plantea en el Parlamento. Entiendo hoy, siempre tolerando injurias. No era nuevo al eonstituirse estas Cortes tomo he entendido siempre, que en los casos de agresividades, desconsideraciones y que el Sr. Soriano seguía ciertos proceditaitas de urbanidad, sólo la Cámara es quién mientos y atacaba con viveza. En ocasiones se ha pretendido en vano buscar á esto una para velar por su decoro. v Por eso, porque mi juicio es el que acabo sanción eficaz. ¿Por qué ha sido todo estéde exponer, la solución ao la puede sii debe ril? Porque ea la práctica es difícil la censura aquí, como no sea mofal y a p n da de la sanción de la opinión sana. Si yo no hubiera creído contar con el apoyo de ambos, ai un solo momento me hubiera sostenido aquí. Cuando un diputado ataca como el señor Soriano, no me impongo la norma ele contestarle en los mismos tonos. Porque, ¿á qué voy á apelar? ¿A una cuestión personal? (Muestras de aprobación. Contra eso no hay sanción reglamentaria. Yo aquí estoy oara sufrirlo; cumplamos con la ley. El Sr. MORET: Todos estamos obligados á reivindicar la honra de una persona ofendida en cualquier colectividad, y si es el Gobierno, más, por la autoridad de que goza en el Parlamento. No hay aqaí honra de ministros, sino de la Cámara. (Aplausos. E señor PRESIDENTE: SJs preciso dejar á salvo el honor del Parlamento y la hospitalidad que debemos á los miaistros del Rey. Propongo que entre el Sr. Soriano y dé explicaciones. El Sr. APARICIO dispone que sea ret uerido el Sr. Soriano para desagraviar a l a Cámara. Durante unos minutos ha gran expectación en el salón de sesiones. Entra el Sr. Soriano y ocupa su escaño. El presidente de la CÁMARA le invita á dar explicaciones de su conducta, porque así es debido á la respetabilidad del Congreso, tan claramente, que no quede lugar á duda. El Sr. SORIANO comienza á explicar sus palabras, desviando el verdadero objeto de la cuestión. (Grandes ratnores en los baucos de la mayoría. ¿Para eso me habéis llamado? replica el diputado radical. En mis palabras no ha podido haber ofensa para la mayoría ni para la Cámara. Lo que dije está en las cuartillas. El ministro contestó como es costumbre en él. Acusábamos de un üelito al gobernador de Valencia, y el ministro, con arrogancias fre. cuentes en él... (La mayoría golpea los pupitres. ¡Me habéis llamado para eso! Vengo confiado en vuestra cortesía y honorabilidad. El ministro me contestó con palabras que eran injurias á todos los diputados. El señor PRESIDENTE: Basta; su señoría ha faltado con palabras y actos, y debe dar una explicación. El Sr. SO RÍA %O: No ha habido ofensa alguna, ni en la intención ni en las palabras, para la Cámara. (Rumores, El señor PRESIDENTE: Eso le indicaba á su señoría El Sr. MAURA, levantándose resuelto: Y yo declaro que ni lo dicho ahora restablece el honor de la Cámara ni puede satisfacer á nadie. El Sr. APARICIO insiste en que la explicación del Sr. Soriano sea terminante y satisfactoria para todos los diputados. El Sr. SORIANO repite cuanto había servido antes para explicar lo que á requerimientos de la presidencia estaba en el deber de decir. El Sr. BUGALLAL estima que el decoio de la Cámara no será satisfecho mientras el diputado radical no condene claramente sus palabras y sus ademanes y reconozca que no fueron adecuados ni dignos del Congreso El Sr. APARICIO: Sr. Soriauo, S. S. tendrá que suscribir íntegramente las explieaciones propuestas por el Sr. Bugallal. El Sr. SORIANO vuelve á repetir las adteriores manifestaciones. El señor PRESIDENTE: Invito al sefio Soriano, puesto que se niega á dar más amplias explicaciones, á que abandone nuevamente el salón. El Sr. Soriano baja las escalerillas J baa dona el salón.