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Sea usted sincero una vez en su vida, y pagaré generosamente el doble de lo que ha paga Jo el barón de Bressieu. ¡Un millón! -murmuró Deirue. ¡Lo sabrá usted todo! Al tío de Juana no le arredraba este trato sobre la infamia. Era hombre práctico y pensó que el negocio había de ser beneficioso para su sobrina, para Enrique y hasta para él, puesto que ante la prueba de la culpabilidad del barón quedaría anulado el compromiso de Enrique, y, además, no tendría él que entregar á Bresieu cantidad alguna. Aquello iba á ser un duelo á muerte entre el banquero y Alian; ttn duelo á muerte; pero ¿en qué condiciones? ¿con qué armas? Deirue comenzó su larga confesión de traiciones, que Alian, implacable, fue escribiendo palabra por palabra en su carnet. Ya no tenía prisa, y parecía dispuesto á perder, no una, sino todas las horas que fuese necesario. -Me confieso- -decía Andrés. -Soy culpable, pero tengo muchos motivos que justifiquen la indulgente bondad de usted para conmigo. Usted se ha enterado de aquella locura de muchacho que cometí al falsificar por una cantidad irrisoria, que no llegué siquiera á percibir, una papeleta del Monte de Piedad. Aquello fue lo que me perdió. Collin- Mégret explotó mi falta y me convirtió en esclavo suyo. La amistad de Enrique me devolvió la libertad, es cierto. Hubiera debido confesárselo todo; pero no lo hicé y el canalla de la calle de San Lázaro me vendió en cuerpo y alma al bandido del bulevar Haussmann. Sidonia me prometió medio millón y lo que usted sabe si hacía desaparecer el obstáculo que representaba Juana Le Brenn para su ansiado matrimonio con el conde de Kermor. El padre refrendó el ofrecimiento de su hija y yo acepte, creyendo que lo que hacía estaba bien hecho, presa del vértigo, alucinado. Creía firmemente que los amores de Enrique y de Juana eran el suicidio del marqués de Kermor y la ruina de la familia. ¿Y en el fondo no era esto cierto? El matrimonio con Sidonia, por el contrario, me parecía la salvación, en todos los aspectos, de los Kermor. Ahora veo que me equivoqué; pero ¿podía yo preverlo? Perjudicar á na humilde obrera no me parecía un crimen monstruoso, puesto que todo ello había de reducirse á un simulacro sin consecuencias graves. El rapto de Juana debió ser plan combinado entre Magnus y Mad, Victoria; yo no intervine en. él; sólo quería hacer creer á Enrique que Juana no era digna de su cariño, ni por la humildad de su condición ni por su conducta. Por eso le engañé y le enseñé escritos falsos; era entonces esclavo del barón de Bressien y de su hija, que llegaron á incitarme, á exigirme, el asesinato de Juana. SS, señor Alian, le juro á usted que su odio nacía la muenacna llegaba al extremo de haber resuelto su muerte. Sin mí, no viviría ya á estas horas. Deirue mentía para tantear el terreno. Quería saber si Alian estaba enterado del suceso de la calle del Depósito. Allí estaba el peligro, porque sus calumnias y sus infamias podían serle perdonadas; pero la tentativa de asesinato, el crimen cobarde, no. Alian le oía, mirándole fijamente, pero permanecía impasible impenetrable. Por fin dijo: -Usted ent ende la taquigrafía, ¿verdad? Bueno; pues hágame usted el favor de poner en caracteres corrientes, al mismo tiempo que yo lo hago, estas notas. Había ido escribiendo taquigráficamente toda la confesión de Deirue, y para ello había utilizado un cuaderno como los que suelen usar los viajantes de comercio, que permiten obtener varias copias de su escrito á la vez. -Haga usted la letra todo lo más clara posible, y luego tenga la bondad de firmar al pie. A pesar de la cantidad considerable qua se ie había ofrecido, tuvo Deirue un momento de vacilación; pero pronto se resignó. Sentáronse ambos á la misma m sa y escribieron. -Escribe usted mejor que yo- -la dijo Alian, -pero más despacio. Recogió el documento tirmado por Deirue, lo comprobó con el que él había escrito y luego se guardó los dos en el bolsillo. ¿Tiene usted algún billete de mil francos que no sea falso? Ya comprenderá usted que yo no debo nada á Mad. Victoria, y no es cosa de que pierda los mil francos que la di. Andrés le dio un billete nuevecito, que Alian guardó en su car tera. Luego el tío de Juana sacó el talonario de cheques, exten dio uno de 250.000 dollars y lo arrojó sobre la mesa de D jlrue. -Ahora procure usted no atravesarse otra vez en mi amino, porque podría costarle muy caí o. Alian salió sin estrechar la mano que Deirue le tendía para despease y sin dejarle que le acompañara hasta la puerta. X NO VA MAS No montó en su automóvil, que le esperaba, y ¿c dai ¿ió iiacia la estación de Telégrafos de la Bolsa. Una vez en la taquilla, entregó al empleado la copia que él había escrito de la declaración de Andrés, y dijo: -Hay q i e cablegrafiar esto inmediatamente á Kermor, en Brazzaville. ¡Pero este cablegrama cuesta muchos miles de francos! -No importa. Ponga usted la dirección Allaiis rail. -Perdone usted- -dijo el empleado- -que le haya hablado del precio. No sabía á quien tenía el gtist de dirigirme La marquesa había salido, y, según las instrucciones recibidas por la servidumbre, no volvería probablemente hasta la hora del almuerzo. La noble dama, enterada por los periódicos del asesinato de la pobre Klisa, había ido á visitar á los padres. El suceso había llamado también la atención de Sidonia, que acababa de llegar á París para preparar la instalación de su padre, ya restablecido. A la hija de Bressieu le habid chocado la noticia del crimen, á consecuencia del cual desaparecía el Muralla, el apache que no había sabido realizar el asunto de la calle del Depósito. La hija de Bressieu había querido que su primera visita íuese para su futura mamá como la llamaba ella; quería quejarse del poco caso que parecía hacerla Enrique y averiguar alg Demasiado sabia que su boda era cada vez más problemática, aunque todavía confiaba en la eficacia de la palabra empeñada y de los cien millones de dote. La servidumbre la consideraba como de la casa, por su cualidad de prometida del conde. Así es que aun cuando la marquesa estaba ausente, ella permaneció en sus habitaciones esperándola, y á ella le fue entregada la tarieta que había dado Alian á un criado para anunciarse. Continuará.