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A B C MARTES 21 DB JULIO DE i9 aft 7 EDICIÓN i. PACL j DE GRACIA Y JUSTICIA CUENTOS ILUSTRADOS Se pone 3 discusión el nuevo proyecto de ley sobre la situación de los funcionarios áei ministerio de Gracia y Justicia. Es desechada una enmienda del Sr. Suárec Incisa y se aprueba en votación ordina ia d proyecto. REGIMbN LOCAL A petición del Sr. ROMERO, que tiene presentadas varias enmiendas y desea que se unifique el criterio sobre los artículos E 73 y 174, se suspende y aplaza la discusión ie estos artículos. Se i asa al 204. Por el mismo motivo y á Petición del Sr. Romero, se aplaza para mañana el examen de este punto. Con ello muestra su conformidad el jefe del Gobierno, Previamente el Sr. LLÓRENTE se extraaa de que al tratar de la fórmula para la suspensión de sesiones no se contase con determinados elementos de la Cámara, y anuncia que él, por dignidad personal, continuará discutiendo el proyecto detenidamente y presentando enmiendas, sin que le importe un ardite la conminación con que se ha pretendido ejercer eoacción sobre su actitud, indicándole que si la obstrucción se mantenía habría palos en la Cámara. (Risas. Declara el Sr. SORIANQ que éi y otros diputados discutirán razonada y detenidasneate, transigiendo en lo que fuese justo. Puesto á debate el art. 205, la Comisión frece aceptar particularmente cuanto, partiendo de las oposiciones, estime conveniente en la modificación del artículo. Y respondiendo á esta manifestaciones, se retiran carias enmiendas, entre ellas diez del señor Romero. Los Sres. Vincenti y Riu retiran también varias enmiendas suyas al 206; es tomada en consideración una del Sr. Torres Guerrero, y es retirada por el Sr. Canalejas otra del Sr. Ríu. Una enmienda más del Sr. Alba al 207 da lugar á la intervención del Sr. CANALEJAS y á aclaraciones, requeridas por ambos oradores y dadas cumplidamente por el Sr. MAURA, sobre el genuino sentido del artículo que se examma. Al fin es retirada, así como otra del señor Pórtela y una del Sr. Suárez Inclán al artículo 208, no sin que el Sr. MAURA proeure desvanecer las dudas y reparos que al ex ministro liberal sugiere la reforma en lo que afecta á las cuentas municipales. Brevemente apoya el Sr. TESTOR otra enmienda que no es tomada en consideración. Tampoco otra del Sr. Benítez de Lugo a! art. 209, ni una del Sr. Muñoz Chaves al 210. S OL AD TTerniinado ya el trabajo monótono de cada día, dominado por una de esas vagas é inmotivadas tristezas que á veces nos invaden, el viejo empleado se detuvo á la puerta del ministerio en vez. de ir hacia su casa, como todas las tardes. La calle estaba brillante. Resplandecían las tiendas, pasaban carruajes con mujeres hermosas, orladas de flores que dejabaa estelas de perfumes sutilísimos, El anciano tuvo una idea. -Hoy quiero divertirme como los demás. Llevaba algún dinero en el bolsillo y nadie le esperaba en su casa. Llamó un coche y dijor- A 1 Bosque! Ya en su habitación, procuraba orientar á tientas. ¿Qué haré yo ahora? ¿Volver á la calle Ya están cerradas las tiendas. ¿Acostarme No tengo sueño. Sólo se oía, en medio del silencio, el con tinuo tic- tac del reloj. A quella casa vacía, hostil y llena de tí nieblas, despertaba en él mil ilusiones lejanas y marchitas. Acordábase de su infancia y de las tiernas caricias de su madre, y escondiendo el rostro entre las manos se echó á llorar. Nunca se había visto tan desamparado como aquella noche, tan solo, tan apartad del trato de los hombres. Las lágrimas corrían por sus mejillas, y la fatiga le obligó á tenderse en el lecho. Se dio un golpe en una pierna, y el dolor físico se convirtió en desesperación Sufría solo, sin tener á nadie que pudiera cuidarle. Pasó la mano por la mesa de noche y situ tió el contacto de una cosa dura y fría. Era el cañón de un revólver. Aquel encuentro le apaciguó. El cañón se iba templando entre sus manos. Si hubiese visto el arma, quizá le hubiese parecido si niestra, con su culata negra y su cañón pérfido. Pero en la noche, en el dolor y en la soledad, le parecía que el revólver le buscaba, le esperaba, sin otra razón para creerlo que ana inmensa pereza de vivir, una laxitud infinita que íe dominaba. Es retirada la del Sr. Gutiérrez de la Vega al 211, y soa aceptadas por la Comisión dos del Sr. Testor: una al mismo artículo y otra al 212. El Sr. MORET formula observaciones sobre el examen de las cuentas municipales por los vecinos y respecto de la contabilidad como función técnica, en que ha fijado m atención el Sr. Maura. Ofrece el presidente del CONSEJO hacer sil el proyecto la mención conveniente á la proporcionalidad del Timbre para que no pese igual carga sobre Ayuntamientos heterogéneos. En ¡o demás, el presidente declara que se tendrá er euenta lo que mas importe á la eficacia de la reforma; pero desde luego se evitará la contabilidad votante. Suspéndese la sesión á las siete para que el Congreso se retina en secciones. Se da cuenta del resultado de éstas al reanudarse y, leido el despacho ordinario, se levanta la sesión, Mientras el vehículo subía los Campos Elíseos, el empleado miraba á la multitud que pasaba, á los carruajes que se cruzaban con el suyo, y en medio de la animación que le rodeaba, sin saber por qué, se sentía inquieto, dominado por el extraño malestar, más sólo aún que en la silenciosa calle que conducía á su domicilio. Entró en un tesfaiimnt, buscando una mesa vacía. Al entrar en la sala, espléndida de luces y llena de ruido, recibió una impresión amarga y como de penitencia. La gracia, el ingenio y ia alegría le rodeaban. Miraba á todos lados, sorprendido por el regocijo de los demás. Buscaba entre sus recuerdos, sin hallar en ellos nada que pudiera parecerse á lo que veía. Y mientras, el viejo pensaba: -Yo no he conocido la alegría; famas tuve juventud. Cuando se fue la última pareja pagó y salió á la calle. Era media noche; los transeúntes escaseaban cada vez más, y empezaban á cerrarse los cafés. Hacía fresco v caía una lluvia menuda y persistente. Apretó el paso y se encaminó hacia su casa. Llegó. Las luces del gas agonizaban en la calle estrecha y sombría. Contempló sus ventanas: -Nada, ¡ni una luz! Vamos, entra, pobre viejo. Nunca le había parecido taa negro el corredor. Subió lentamente, y se detuvo... No había contado los pisos, ¿Habría pasado su puerta? Buscó la caja de fósforos. No le auedaba más que una cerilla. Encendió con precaución. Se hallaba en el sexto piso. -He subido uno más; descendamos. En el momento de introducir la llave, se apagó ia cerilla y quedó rodeado por la más completa obscuridad. Se aproximó el cañón á la sien, apoyó. y disparó Fue un ruido seco, aturo. Restablecióse el silencio, brevemente interrumpido, y el reloj siguió emitiendo el tic- tac, recobrando stt precipitada carrera y precipitándose á un fin desconocida, ¿VUURICKS LEVEL jpl juez del distrito déla Universidad, se ñor Martines Marín encargado de ta instrucción de esta causa, acompañado del actuario Sr. Moreno Postes y del oficial señor Rubio, estuvo ayer tarde en el hospital de la Princesa con objeto de ampliar la declaración prestada oportunamente por la niña Anita, martirizada por su madrastra, Úrsula Recio. Anita, más tranquila, más dueña de si misma y, sobre todo, con menos miedo que en los primeros momentos, fue más explícita con el digno é inteligente funcionario que tiene á su cargo la instrucción de este crimen. Dijo Anita que efectivamente su madrastra la maltrataba con frecuencia, aprovechando las ocasiones en que se hallaba sola con ella. Anita declaró también que sa padre era ajeno á los malos tratos de Úrsula. DOS NIÑAS MARTIRIZADAS