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A B C DOMINGO 9 DE JULIO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 7. K 4 Honor, de la calumnia y de la infería. genieros, por dietas. En cuanto a comisiones, es verdad que se han facilitado las que me ha autorizado mi cargo para ello, en funcionarios activos y cesantes del ministerio, conforme V ley manda. Están toa dos los antecedentes á disposición de la Cámara, por si los necesitara, pues no tengo por qué eludir responsabilidades que no existen. Soy hombre de modesta condición; pero hay algo que me hiere más, no porque afee te á la honra de los hombres, sino porque puede ponerles en ridículo; y suponer que yo, porque me halagaran los periódicos, concedía subvencionéis, era pretender podarme en caricatura. Ett mi vida política ne desempeñado varias carteras; ae estado en relación coa varios modestos reporten de la Prensa de Madrid, y jamás he visto en ellos que ninguno viniese á cotizar su profesión, sino, por el contrario, á prestar servicios al Gobierno con la publicación de noticias oficiales. Esta es la verdad. Por lo demás, á mí aa me duelen las censaras, pues los ministros debea ser censurados. (Aplausos etrla ma yoría. Bs indudable que sobre nuestro ánimo, 8, más de la importancia de los puntos que s debaten, ha de pesar el cansancio de una larguísima tarea, siendo también digno á tenerse en cuenta que nos espera na larguísima continuación para las leyes complementarias. ¿Qué vamos, pues, á sacar con que sigan las sesiones? Si hay uien crea que el Gobierno tiene la fuerza de la mayoría, no faltará en las oposiciones quien estime que contra eso hay que resiatir á todo trance. Nosotros deseamos seguir discutiendo ordenadamente enmiendas útiles, no modificaciones de rayado en los Kbros; pero esa labor no es ni puede sar corta. Nada de premuras, y meóos ahora en que el país y la Prensa han empezado á interesarse de lo que se trata y se hace preciso que se enteren por completo. Este es asunto que no se puede recabar con violencias ai con cuestiones ni asomos de crisis, sino haciendo una labor nacional. ¿Hay algo tan grave que impida un- pequeño aplazamiento en este debate? Ünos creen que hay que detener la aprobación del proyecto; otros ía combaten á sangre y fuego. Y sin embargo, la reforma es urgente, la reforma es tan importante, que desde la Constitución vigente acá ao se ha presentado otra ley de tanta trasceadeacia como la obra que se nos demanda; pero, para no malograr la obra, ¿á qué precipitarla? ¿Quién aplicará la reforma, si hasta el país no llegó muy hondamente el espíritu, ni siquiera la letra, de la nueva ley, del nuevo régimen? Si el Gobierno, amparándose en la fuerza numérica de ía mayoría, se empeña ea acelerar la salida de esta ley, habrá que recordar el summamjtts, summa injuria. Nosotros seguiremos en nuestro guesto, discutiendo y examinando serenamente este proyecto, presentando enmiendas contribuyendo cuanto es- té de nuestra parte á hacer íma obra acabada y en sazón. Pero nuestro deber nos impiáe dejar que una ley en que se va á transformar la esencia y vida de la sociedad española pase- -sólo porque sí, porque no se alcanza q e haya dificultades y apremios para el Gobierno caso de aplazar el debate, -pase entre bostezos del cansancio, por extenuación, por salir del aprieto. ¿Cree el Sr. Maura que es llegado el momento de bascar la manera de acabar cou esta situación crítiea? Concluye invitando á hablar al jefe del Gobierno, y aludiendo á la corriente de inteligencia entre todas las minorías, que desea perdure, para hacer obra nacional. El Sr. MAURA recoge y contesta las principales manifestaciones del jefe de los liberales. Cree y espera que no se le ha de pedir- desde los bancos de la oposición lo que no sea posible hacer desde el banco azul. Se felicita de que se haya reconocido que 110 se pueda vaciar en la substancia de esta reforma el espíritu de todas las leyes que han de complementarla en la realidad. Esta ley- -añade el presidente- -quiero que se discuta ea el Senado ampliamente, 1 sin ningún género de presiones ni de apresuramientos, y para que el Senado discuta traaquilameate, haré que se verifiquen en otofíp las elecciones municipales, conforme á la vigente ley. Llama la atención de las minorías sobre la conducta que él y la mayoría vienea observando en el curso del debate con los oradores de la oposición. Nadie- -dice- -me juzgará impaciente ni desconsiderado, porque esas mismas consideraciones y mi deseo de no atropeliar la discusión fueron las Ue me animaron á requerir á la mayoría á sacrificarse, á mí y á todos á se víctimas. Resueltamente jse opone á que el Paria- W ministro de la GOBERNACIÓN: Aho podrán convencerse los diputados r or kre estaba yo tembloroso el otro día cuanto el Sr. Soriano me anunció su interpe a: Ióa. íPero ha estado S. S. muy piadoso conmigo, deseando que no dimita. Ahora que soa íaa graves, pesaír tanto en mí siempre tollas las afirmaciones del Sr. Soriano, que me yps precisado á meditar sobre lo que haré p cuando resuelva le informaré de ello. Sa estilo humorista es muy agradable, y sia el Sr. Soriano, á veces, aquí no sabríamos cómo pasar el rato. Digo esto porque en ocasiones ía uora de preguntas la aproveeha muy biea. Hombre honrado, el Sr. Soriano, que no incurre jamás en la injuria y la calumnia para nadie, tiene el defecto de creer cosas que le cuentan con gran facilidad. Ko obra nunca por cuenta propia, es una victima de las malas compañías por su misma bondad, porque S. S. es maehísimo mejor que muchos que pasan, por buenos. No tengo por qué hablar ahora de la cordialidad entre el Sr. Fesada y yo, porque ORDEN EXEL DÍA esa no hay por qué poneríais dada. ADMINISTRACIÓN Ea primer término, el periódico La VerEl Sr. M 0 S 8 ET continúa su discurso. ujtd no es órgano mío. Es sensible que á parte de estos debates Supone S. S. qae lo dicho por el Sr, Pe íafl r en el periódico en cuestión es injuria no haya asistido la minoría solidaria, porque así sería mi discurso de hoy mucho mas y calumnia, y eso ao es exacto. breve, pues algunos extremosTmbieraa qu El Sr. SORIANO: Sí. Bueno; pues- voy á suponer, para los efec- dado aderados. No es momento oportuno éste para defitos del debate, que lo sea. Entonces los Tribunales serían los únicos llamados á inter- nir las mancomunidades ai resolver acerca de este extremo como deseaba el Sr. Camvenir. Bn todos loa ministerios hay periodistas bó; pero de todos modos, planteado el deempleados. En Gobernación hay UH redac- bate, he de hacer alguna consideración que tor del Reraléo y otro de La Correspondencia, me sugieren párrafos del discurso del señor Creo que esos dos periódicos han ataca- Cambó para decir que muchas de las- manido á este ministro con rudeza. No se me ha festaciones en él contenidas pueden ser ocurrido ni se me podía ocurrir declararlos suscriptas por los liberales. Pero estamos decesantes, como no se ha hecho en Hacien- lante de una atmósfera que nos envuelve y da; doade hay muchos periodistas eoa des- que no ha salido de nosotros, que aparece como de desconfianzas y dudas que la mistino. ¿Qué tiene de extraña que no bastándo- ma Prensa ha alimentado, convirtiendo este les su retribución en la Prensa se ayuden proyecto, por sus consecuencias, en algo d s desempeñando un destino público? Eso no tinto de lo que debiera ser. Hace poco se dijo en el Parlamento que alguien quería es deshonroso ni puede serlo. I,o que yo no puedo aceptar es que se que les dieran hecha esta ley para luego suponga qae yo no soy ajeno á la carta que servir con ella á sus amigos. Así se ha llegado á un choque eléctrico ese periodista ha escrito. Yo ao participo de y hay que sobreponerse á ello. su opinión. Esta ley necesita el concurso de todos Ei periodista que sea empleado y cumpla con su deber es libre completamente los políticos y aun de todos loa ciudadanos para escribir como lo tenga por convenien- y qae nadie crea ver en ella recelos que no te, y ao esperen que yo me dirija jamás tienen fundamento. Bsas desconfianzas han costra ningún modesto periodista. Fíjense motivado en machos deseos de estorbar su bien que me refiero á los modestos perio- aprobación. distas. Y ahora vamos á otro punto. En 30 de ¿Yo qué tengo que ver con que uu pe- Junio expuse yo la conveniencia de que se riodista empleado escriba ódeje d escribir? suspendieran las sesiones, y las razones ¿Lo voy á saber yo? que entonces expuse, no sólo las reitero hoy, sino que cada día que pasa creo que W Sr. SORIANO: Sí. Ei señor ministro de la GO B i i. ION: adquieren mayor fuerza, porque es indispensable que el país se entere y compene ¿Quién dice eso? tr bien de lo que es la ley, apelando para El Sr. SORIANO: Yo. El señor ministro de la GOBERNACIÓN: eLj á la Prensa, al mitin, á todos los medios Si es sólo aquí, pase; pero más arriba na le de propaganda. A esto se une la necesidad de discutir y consiento eu modo alguno que lo diga. examinar muy detenidamente, por su mis (Aplausos en la mayoría. No hay miniatro que rehuse responsaui- uia complejidad, los puntos que aun quedan lidades. Cuando hable traiga pruebas y no de la ley, especialmente los referentes á la esté amenazando siempre. Esta vez los que hacienda municipal. le informan le han engañado. Aquí estaré Voy á argumentar con discursos de poyo aún mucho tiempo, y sólo le he de decir líticos que, por haber sido eminentes y ya que lo que ha afirmado S. S. no es verdad. muertos, realza el hecho el valor de sus palabras y de sus coüsejos. (B 1 señor ministro de FOMENTO: Solamente para hacer algunas afirmaciones, Bn 1893- -que estaba el Sr. G- amazo frenfes he de pronunciar algunas palabras. te al Sr. Romero Robledo- -gobernando ios Ese periodisia, en uso de un derecho que conservadores y tratándose de presupueslio he de discutir, ha escrito un artículo, A tos, pidió el alto en las sesiones, como añomi me cabe decir que tenía éste dos partes: ra yo solicito. Una referente á empleo de los fondos de co Cánovas, gobernando los liberales y tralonización para gratificaciones. Estas se han tándose de las reformas militares, también dad ea cantidad ae 5,000 pesetas á los in- pLáió la suspensión de sesiones.