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ABC. DE JULIO D E 1908. EDICIÓN i. PAG. 14. PARÍS. EL EDIFICIO DEL COLEGIO MILITAR DE SA 1 NT- CYR, CUYO CENTENARIO SE ACABA DE CELEBRAR En 1896 se iniciaron los primeros chispazos de rebelión, acrecentados con gravedad en los comienzos de 1903, surgiendo entonces la primera guerra colonial alemana en elSO. de África contra los indígenas herreros, que capitaneaba un enérgico negro, llamado Morenga. A nosotros, los españoles, se nos ha criticado sin piedad y se nos ha culpado de imprevisores, y descuidados en todas las insurrecciones coloniales. No deja de ser cierto; pero no lo es menos que los prusianos, con vanos alardes, han incurrido en el mismo pecado con toda la magnitud imaginable. En los momentos de la sublevación sólo disponían en África de 42 oficiales y 772 soldados, y es de advertir que con mucha antelación al grito insurrecto ya los rotativos alemanes emprendieron justa campaña, vaticinando la presunta revolución provocada por las perfidias, por los robos y por las violencias que ejercían los comerciantes alemanes sobre los naturales del país. L. os alemanes fueron batidos y vencidos en detall, y, por fin, en Enero de 1906, dos años después del levantamiento, mandaron 14.000 soldados por el lamentable sistema de envíos progresivos, que embarcaron en los transportes de guerra y en paquebots mercantes. Con este efectivo heterogéneo logró constituirse una división. En cuanto á la Artillería, al surgir los acontecimientos, no existía en el Sudoeste africano, en todo el Kamerón, un solo cañón de tiro rápido, y solamente algunas piezas de montaña de seis centímetros. Posteriormente se embarcaron, varios modelos, entre otros una sección de cañones automáticos, que no son otra cosa que ametralladoras Maxim de 3,7 centímetros, que se conocieron con el nombre áepoom- poom en la guerra del Transvaal. A consecuencia de esta desastrosa preparación fueron muy sensibles las pérdidas alemanas: 1.000 soldados, entre muertos y heridos, de ellos 85 oficiales y 205 suboficiales; 640 soldados perecieron de fiebres y otras enfermedades; 7.500 caballos de origen alemán, 600 argentinos y 8.000 del Cabo, hasta el punto de que recurrieron á la compra de cebras en nuestras islas Canarias y á experimentar la aplicación de camellos para transportes del Ejército á través de una gran extensión de arena movediza de más de 65 kilómetros, que separa la costa del interior, y que fue, como antes digo, fatalísima para los transportes con caballos, bueyes y muías. Con los camellos comprados en Fuerteventura se han obtenido excelentes resultados, pues atraviesan la gran extensión de arena sin llevar agua, y podían conducir crecidas cargas, alimentándose con alfalfa, paja y cebada, y resistiendo sin dificultad el cambio de clima. En cuanto á las cebras, también se emplearon como cabalgaduras y bestias de carga, aun cuando su domesticación exigía un largo y paciente trabajo. I (os alemanes marcharon de derrota en fracaso. I, a columna Glasenapg no tuvo más que pérdidas. En Ovikokorero, 26 muertos que recogió el enemigo, así como también un cañón revólver, 26 fusiles y 4.000 cartuchos. En Okakarvi, una compañía de Marina perdió 30 hombres; muchos soldados quedaron en poder de los insurrectos, en unión de 80 fusiles y 2.000 cartuchos. IvO s alemanes emplearon también en esta campaña el mismo sistema heliográfico que nosotros utilizábamos en Cuba. Desde el punto de vista económico, esta colonia se halla lejos de haber sido un éxito para Alemania. I, a agricultura está limitada al cultivo del arroz y del algodón; la riqueza del país es la pecuaria, y en algunos distritos se explotan por compañías alemanas minas de cobre y grafito. El tráfico de esta colonia con el Imperio estuvo representado en 1906 por 10 millones de marcos de importaciones y 1.240.000 de exportación, desproporción bien significativa y que demaestra el estado económico de la Damasalandia; debiendo advertirse quo lo que hizo aumentar el primer capítu- Fot. Delius. lo, aparte de las exigencias del comercio, fueron los envíos del material de gwerra para la defensa de la colonia y de aprovisionamientos para las tropas. El Sudoeste alemán ha costado al Tesoro del Imperio durante el ejercicio de 1905 1906 unos doce millones y medio de marcos, y aun ha habido necesidad de transferir á cargo de la colonia cerca de tres millones I,o s gastos han sido, pues, excesivos hasta aplacarse la sublevación al detener las au toridades inglesas vecinas de las posesiones alemanas al jefe de la insurrección. Todos estos desastres justifican aquellas palabras de Bisinark: I S alemanes no tenemos necesidad alguna de colonias y, en efecto, los resultados obtenidos por Alemania en su expansión colonial no han resultado prósperos ni fructíferos, hau sido bien poco lisonjeros. Al extender su territorio en aras de la prosperidad política y económica, ha llegado tarde; y como las tierras ya estaban parceladas, se ha tenido que contentar por de pronto el Imperio con aquellas que otras naciones han desdeñado. Ni el clima, ni la naturaleza del suelo, ni el sistema colonizador del germano podían producir una explotación fructuosa, y en su consecuencia, la política colonial alemana no se ha traducido hasta el presente más que en déficits. En su vista, Alemania desdeña las locas aventuras á que conducen los países tropicales, comprendiendo que las posesiones lejanas son sangrías insaciables, cuya seguridad, además, no puede ser garantida más que con el apoyo de una flota numerosa. No será ciertamente Alemania la que desgaste sus recursos aplacando revueltas de indígenas. La de los herreros y hotentotes, solamente en dos años la ha costado 500 millones de marcos. Alemania concentrará sus esfuerzos hacia Oriente. Colonizar en Europa centros, empujar hacia Oriente, es lo más práctico y lo más fecundo, y tales son los proyectos del Imperio.