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LA VI EL CENTENARIO DESA 1 NT- CYR T? t ¡ía Escuela Militar de Saint- Cyr se ha celebrado el día 2 del actual, de modo solemne y con gran brillantez y esplendor, 3 a hermosa fiesta del centenario de su fundación, pues fue creada por Napoleón en íSoS. El general Dabais, director de la Academia, desfiló al frente de sus alumnos de Infantería y de Caballería ante el ministro de la Guerra, general Piequart, que en unión del general GaUieni, presidente del Connté ce festejos y de todos los agregados militares extranjeros, concurrió al acto. Figuraba en el séquito una lucida y brillan te representación de jefes y alumnos de las Acauemias militares Paul y Nicolás, del Ejército ruso, que llegaron expresamente á Saint- Cyr para testimoniar á us camaradas franceses lo acendrado de sus afectos y simpatías. El jefe de la misión rusa, coronel Kittieb, pronunció un hermoso discurso de salutación en honor del Ejército francés, y el general Dubais, en frases vibrantes, impregnadas de fervoroso patriotismo, al descubrir eí monumento conmemorativo de los Saints Cynens leyó una hermosa alocución rindiendo justo coito á la memoria de los alumnos muertos en campaña. Falta espacio en este monumento- -decía el general Dubais- para suscribir los nombres gloriosos de íodosjiuestros bravos camaradas muertos al frente del enemigo en aras de la inmaculada bandera y de la patria queñda y bendita. Todas las fiestas y ceremonias realizadas la Escuela Militar de Saint Cyr haa revestido siempre extraordinaria brillantez. El que esto escribe, hace tres años que presenció un festejo hermoso, brillante y conmovedor, porque era un tributo que el paeblo francés, impregnado de patriotismo V de entusiasmo, reudia á su Ejército. Se celebró entonces una gran revista, y París entero, febril, desbordante, inundó las estaei 0 n. es de los Inválidos y de Montpareasse para trasladarse á los campos de Saint Cyr y Saint Cloud. Fue aquéllo un espectáculo que á nada podrá tejier semejanza, y quedó grabado en mi alma para siempre, sin que luego Layan amortiguado el hernioso recuerdo las aparatosas y frivolas revistas presenciadas ea el Ejército alemán. Invadido el gradería de las tribunas por inmeoso público, al aparecer la artillería, que desfilaba al trote, estrenando el actual 3 Jiatenals surgió del graderío una imponente manifestación de simpatía y de entusiasmo hacia el Ejército. Hombres, mujeres, ni 8 s, toda la multitud, enardecida, prorrumpía ea vítores y en ¡vivas! al Ejército y á la patria. Y era sensacional, curioso y digno de admiración ver aquellas deliciosas mujeres divinamente prendidas desde las botinas hasta la nuca, que, cedieado á los generosos impulsos de su corazón patriótico, gritaban: í ¡VtvetArmés! Y levantaban á sus minos en alto para que descubrieran sus rubias cabecitas ante el Ejército y la Artillería francesa, que erguida, orgullosa, desfilatea correcta, irreprochable, con sus cañones brillantes como un sol, cuidados, limpios, queridos... Parecía el hermoso espectáculo significar ma edad guerrera que comentaba, un aire deseado de fuerza y de virilidad que so ¡jalaba p r el estruendo de los cañones. Allí resargia Francia con sus victorias legendarias y banderas gloriosas el hermoso sol de Austerlitz, pletórico y henchido de gloria; Jena. la tumba del poder austríaco? Eylán, rojo de sangre bajo su tempestad de nieve, y Marengo, la clásica batatla en la llanura. Era aquello un entusiasmo colosal, un estremecimiento de gloria, la res eneíación prometida al que espera y trabaja, el rejuvenecimiento de la histórica y gloriosa Francia, el árbol qae luce nuevo ramaje después de cortadas ¡as ramas podridas, á cuyas hojas ponía amarillas la savia envenenada en 1 S 70. Y todo producido por el entusiasmo de aquellas madres francesas. que impregnadas de patriotismo levantaban en brazos á sus pequeñuelos, haciéndoles saludar á las banderas. Yo daría cualquier cosa por presenciar algún día tan hermoso espectáculo en el campamento de CarabancheL, Como todas las fiestas celebradas en el viejo Saint- Cyr, vivero del Cuerpo de oficiales, la reciente ceremonia ha resultado hermosa, simpática, conmovedora, brillantísima. Bajo el ardiente sol de Julio, en vísperas de ía fiesta nacional del dia 14, ha sido el reciente festejo la consagrados manifiesta é indeleble de sacrificios y de disciplina, un esfuerzo fecundo, Isrfiesta de la pati ía, del recuerdo y de la esperanza. Saint- Cyr, tradicional y antiguo, es siempre fecundo en patriotismo, en fe y en ardor. Es el Saint- Cyr que ha proporcionado á la patria 28.315 oficiales, tos mariscales Mac- Mahon, Conrobert, Forey, Petirner, y 1.100 generales, de ellos 35 muertos al frente del enemigo Saint- Cyr es siempre el vivero del ingenio, del gracejo, de la poesía y del patriotismo. Decía el general Lewat que en SamtCyr había hecho provisión de alegría y de buen humor para toda su vida. I, as tradiciones de la notable Escuela militar esmaltan la historia militar de Francia. agregados al ingresar en la carrera, aun en el reinado de Isabal II, el Real despacho le capitanes de Milicia, esto es, de Infantería de Reserva. Si á esto se añade que en el Arma gloriosa de Gonzalo de Córdoba tuvieron la honra de servir y hacer toda la campaña de la Independencia los ascendientes del autor, queda bien justificado el singular interés con que emprendió sa trabajo de vindicación del Arma Consignado el noble, leal y meritorio propósito del Sr. Antón del Olmet, es de rigor hacer constar que su producción excelente es digna de tan ardiente empuje y corrobora la intelectualidad, competencia y erudición det cuito y estudioso diplomático, ya patentizada en muchos trabajos notables que han visto la luz con éxito merecido. El Arma entera de Infantería leerá coa mucho gusto la interesante y valiosa producción del Sr. Antón del Ohnet, repleta de datos y antecedentes históricos y de curiosas é importantes declaraciones que acrecientan el mérito de la obra, escrita con ia teligencia, claridad, perfecto orden y competencia militar envidiable. ALEMANIA COLONIAL p l Kaiser, en un acceso dé franqueza, ex clamó hace algunos años al pronunciar uno de sus frecuentes discursos: tUnsere ztikunft liegt anf dem Wasser. Nuestro porvenir está en el mar. El comercio alemán ha adquirido un gran desarrollo y empu; e; la flota mercante s excelente y numerosa; el pangertnanisuto no reconoce límite á su ensueño; el Emperador desea tener una mariua de guerra capaz de competir con la británica, y la ambición germana es desmedida, irreflexiva. De todo esto nace su espirita, y su deseo de colonización en el universo entero. El afán de intrusión es característico eií la raza alemana, y hasta la propia Conferencia de Algeciras surgió emanada por la voluntad del Imperio, aun cuando sin faror ni resultado alguno para sus ambiciones, por la energía resuelta y decidida de otras potencias y por muchas razones política pfl culto escritor y diplomático distinguido imposibles de compendiar y caya narración D. Fernando Antón del Olniet, secre- escabrosa nos apartaría de nuestro objetivo; Únicamente recordaremos la presencia de tario de Embajada de S. RL, ha publicado una simpática é instructiva obra que lleva Guillermo II en Tánger en aquel crucero por título Aclaración histórica. El Arma del, -realizado á través del Atlántico, y luego en anieria en el levantamiento del 2 de Mayo de el Mediterráneo, crucero que promovió las 1808. Crónica mdtiar ddprimer dia déla guerra suposiciones más variada. é ingeniosas relativas á los móviles del súbito, extraño é de la IndependenciaEl autor de la interesante crónica, por ra- intemperante viaje. zón de su competencia y profesión, ha pres- g jSe dijo que la visite del Kaiser tenia por tado siempre importantes servicios al Ejér- objeto fortificar la resistencia del Sultán á cito, y al desempeñar eo La Haya las veces los proyectos y reformas que en aquel mode agregado militar fueron tan interesantes mento trabajaba el representante de FranV valiosos sus trabajos remitidos sobre cues- cia en Fez, Mr. Saint Rene Taiílandier, y tiones militares, que se recompensaron coa que de tal manera quería expresar el Emu cruz de segunda clase de la Orden del perador su descontento por no haber recibido noticias oficiales del acuerdo íiispanoMérito Militar. El autor, impelido por su entusiasmo y fcn ¿Io- francés. Lo único cierto es que Guillermo II, despatriotismo, acaba de publicar la interesante obra de que se trata, y al justificar lo nie- pués de haber pronunciado en Bremo un riterio de su propósito, dice en uno de los discurso pacifico, se embarcó en ua sieamet párrafos del bien escrito prólogo: La injus- alemán, convoyado por el acorazado Federiticia cometida por el tiempo con el Arma de co Carlos. Tras breve estancia en Lisboa, el Infantería movió el espíritu del autor de la Emperador continuó la marcha á Tánger, á presente crónica á procurar repararla con cuyo sitio acudió áesperaile una misión ens esfuerzo, con tanta más razón cuanto viada por el Sultán desde Fez, y al dia sique al Arma de Infantería pertenece el Cuer- guíente salía el Kaiser para Sicilia, dondtt po diplomático en virtud de su privilegio luego residió unas scuiaa s con la Emperamilitar, á consecuencia del cual recibían los triz y sus hijos. BIBLIOGRAFÍA