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A B C LUNES J 3 DE JULJO DE 9o8. EDICIÓN i. PAG. 4 E materia de leyes, aquí hacemos poco caso de las naturales, y nos atracamos de las que á su arbitrio hacen y deshacen los hombres. Por eso los hombres civiles, además de na servir para muchas cosas civiles, n sirven para las militara tas r; e la realidad decide del éxito. -Pe o ¿y los generales? ¡Oh! esos generales, tal como los hacemos aquí, son muy particulares, y, sin ofenderlos, sirven paia lo mismo que los personajes civiles; es decir, para ir, como el lorito del cuento, adonde los lleven las circunstancias. JENARO ALAS Papá, papá... Ni sé de qué presumes ni por qué se te busca, viendo cómo AOS fríes, nos consumes y nos hices la cusca... Duerme, duerme y oculta en tu pilado los rayos parricidas, ¡oh, padre Sol... ¡h, Maura del espacio, que, com tíos ole tas y liquidas... GIL PARRADO. CRÓNICA TELEFÓNICA LOS REYES pjl programa anunciado ayer se ha cum Para y óyeme, ¡oh, sol... Yo te saludo plido al pie de la letra en todas sus con mucha cortesía partes. Primeramente, á las diez y media, se 3 esde el modesto hogar en que, desnudo, celebró en el oratorio particular de Palacio me paso todo el día... la misa de Purificación, en la que ofició el Para evitar molestias y sudores P. Miranda, obispo de la diócesis segome aparto de la ropa... víana. ¡No quiero disfrutar de tus favores Asistieron á la ceremonia religiosa toaas ni convertirme en sopa! las personas Reales y el elemento palatino. Que liuyendo del arranque impetuoso A las once, c n i o siempre, pero con más de tu afecto expansivo, público que de ordinario, se verificó el relejusto es usar el traje delicioso vo de la guardia exterior de Palacio. La del hombre primitivo. concurrencia, entre la que se veia muchos En él me encuentro, y en la sombra grata excursionistas de los trenes de recreo del que profanar no puedes, domingo, esperó hasta media hora más tarte dirijo esta dulce serenata de, en que el Rey, al frente de brillante y pidiendo tus mercedes... nutrida comitiva, salió con dirección á la Para y óyeme, ¡oh, sol... Y si es que acaso, colegiata para asistir al Tedeum en acción porque tu prisa es mucha, de gracias por el feliz alumbramiento de la ao te conviene detener el paso, Reina doña Victoria. BO pares... ¡pero escucha... Vestía el Monarca uniforme de Infantería, ¿Qué te hicieron los míseros mortales con el núin. 1 en el cuello, y llevaba las inpara abrasar sus horas? signias del Toisón de Oro y de Carlos III, ¿Son acaso pequeños nuestros males, entre otras. que en ellos colaboras? Seguían al Rey, que entró en el templo Te excedes, te propasas, te engrandeces bajo palio, el infante D. Luis, con el unifory nos pones al frito, me de maestrante de Zaragoza; los jefes de y otra vez, como tantas otras veces, Palacio señores conde del Serrallo, marqueabusas un poquito. ses de la Torrecilla y de Viana y duque de Por padre se te aclama, persiguiendo Santo Mauro; los ayudantes del Rey genetu luminoso rastro; ral Miláns del Bosch, conde de Aybar y copero muchos nos vamos convenciendo ronel Elorriaga; los doctores conde de San de que eres jan padrastro; Diego y Ledesma; el duque de Anón; los y si eres padre y en tu prole extensa condes del Puerto, Real, Almodóvar y Citienes los ojos fijos, mera; el secretario particular del Rey, señor cerno Saturno, el de ia gula inmensa, Torre; el caballerizo Sr. Seoane, el marqués tejamos á tus hijos... de Narros, c ¡inspector de los Reales PalaMueren por ti, que, amante exagerado, cios, Sr. Zarco del Valle; el jefe de viaje, por las distintas zonas Sr. Palomino; los. Sres. Gatniz, Bayod y Calos cuidas unas veces demasiado brera, oficial de la Mayordomia, farmacéuy otras los abandonas... tico y administrador del Real Patrimonio, Sufren tu ausencia en el terrible Enero, respectivamente; los oficiales mayores secuando Aquilón se exalta, ñores Paño, Montero y Liñanel; teniente y encuentran en el clásico brasero coronel S r. Pajarero; los jefes y oficiales de la vida que les falta, Alabarderos francos de servicio; el coronel y eaando en Juiio buscan sus pulmoue- y oficiales de la Guardia civil, y el alcalde el agradable ambiente, de esta población, Sr. Gaona. Hegas tú á corromper sus oraciones El Rey ocupó un sillón bajo dosel, quecon tu caricia ardiente... dando á su derecha otro sillón de respeto. Y es que divides á la raza humana, En la parte del templo destinada al público, cruzando la ancha esfera, y entre otras elegantes damas, se hallaban y tienes que dar vuelta á la manzana las marquesas de Squílache y Ahumada, como un guardia cualquiera! la condesa de Almodóvar y las señoras de H y calor, ayer frío... En todas partes, Lifián, Elorriaga, Borbón (D. Alberto) Mata, para evitar envidias, Montero, etc. etc. til afecto á turno paternal repartes... La Reina niadre, con traje claro y manti ¡y á todos nos fastidias! lla negra, ocupó una de las tribunas acom ¿No es posible que un rato te entretengas, pañada de la duquesa de San Carlos. Cuanpor otro amor sujeto... do terminó la ceremonia, en la que ofició el ¡Cuándo el día será que te detengas, obispo de S govia auxiliado por el abad de ya para siempre quietol la colegiata, D. Víctor de la Vega, la comitiSi hoy por hoy has de hacer, impetuoso, va salió en igual forma que había entrado, tu carrera precisa, y en este momento se asomó á uno de los cómprate un automóvil, que es preciso, balcones de Palacio que dan frente á la copara andar más de prisa... legiata la Reina doña Victoria. Al ver á la Pero sé compasivo y complaciente augusta dama, el pueblo la aclamó con en con tus hijitos buenos... tusiastno, así como al Rey, al Príncipe de llanda no más que á la perduta gente Asturias y al infantito D. Jaime. tus rayos... y tus truenos... A poco de terminar el Tedeum el Rey re- (COPLAS DHL LUNES W AL SOL EN LA GRANJA Ofc NUESTRO ENVIADO ESPECIAL 6 t ILDEFONSO, i 1O JT. cibió en audiencia á la comisión de taVer. neros que había llegado de Madrid con su abogado el Sr. Corona en solicitud de la regia protección para que se exceptúe el gremio del precepto de la ley del Descanso dominical. D. Alfonso recibió con su amabilidad habitual á los comisionados y les ofreció recomendar su asunto al Gobierno. La tarde, por cierto muy fresca, la dedi. carón las Reales personas á pasear. Salió primero el Rey á las cuatro en automóvil, dando un corto paseo de veinte, minutos; luego, la Reina doña Cristina, que fue á- Segovia en automóvil, y allí visitó la catedral y algunos conventos, y el principe de Asturias fue también en caí maje hasta ía capital de la provincia, llegando hasta la plaza del Azoguejo. A poco de regresar D. Alfonso á Palaaü volvió á salir con el duque de Arión, dirigiéndose á pie hasta Caballerizas Reales, donde montaron en el automóvil grande que acaba de adquirir S. M. Fue perfectamente el automóvil regio hasta cerca de Villaíba; pero al emprender el regreso hubo panne en el término de El Espinar. El Rey y el duque, con el mecánico que les acompañaba, trataron de remediar la avería; pero como se hiciese tarde, D. Alfonso aceptó 1 ofrecimiento que le hizo un particular, y en el automóvil de éste emprendió el regreso á La Granja. A pocos kilómetros se encontró á Antonino con el 50 caballos, y en este oche entró D. Alfonso en Palacio á las nueve y veinte. A última hora el automóvil que estaba en panne ha sido arreglado por el mecánico y ha entrado en Caballerizas. Por la noche se ha celebrado la anunciada representación teatral en el coliseo Infanta Isabel, á cargo del doctor Arthur, conocido del público madrileño por haber actuado en uno de sus teatros. En los palcos estaba lo más selecto del elemento fe nenino de la colonia; las butacas, casi ocupadas por oficiales y paisanos de la Granja, y ea el resto de las localidades, el person. 1 de las Caballerizas, guardias alabarderos y soldados de la guarnición y otras personas á quienes el Rey había enviado entradas. El programa vanado y ameno ha satisfecho á laconcurrencia, y al salir, las personas todas, arrebujadas en capas y abrigos de invierno y apretando el paso, regrtsan á sus casas renegando de este frío, porque hace verdadero frío, que en 12 de julio nos hace creer que estamos en pleno Enero. Por supuesto que el descenso de temperatura no debe de ser aquí sólo, porque los que han llegado de Madrid decían que en la villa y corte el día era bastante frío. Han llegado la marquesa de Montalvo que viene á pasar unos días con la de Squilache, y el ilustre poeta Sr. Cavestany, que pasará una semana en casa de los señorea de Baüer. Para mañana, ya se sabe, partido de polo y después de éste el Rey saldrá para Madrid, donde pasará la noche, para salir al día siguiente con dirección á Toledo. ALFONSO R. SANTA MARÍA MADRID AL DÍA TUTo se sabe como se verificó la mutación. Debió ser por efecto de algún nuevo, aunque ignorado bando de la Alcaldía. Ello fue que Madrid, tostadero humano en competencia con los Tupinarnbas y Caxambús, últimas creaciones del peregrino ingenio industrial, amaneció trocado en capital del litoral Cantábrico en día de Nordeste. La misma fresca brisa, que podía más que los ardorosos rayos del sol. No digamos que hasta se olía á yodo, porque sería desacíe ditar el olfato; pero con un poco de imaginación podía presentarse el mar ahí al lado: en las Ventas, por ejemplo. En algunos barrios, entre ellos el de Salamanca, suprimió