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DE TODO EL. MUNPOR TELÉGRAFO Y mílítar empezada á mediados de 1906, ó sea á los seis meses de ocupar su destino; y pensaba yo... -No siga usted; pensaba que si un mi jT iñciiiUo ha de serle á usted encontrar nistro de la Guerra en España hubiera de este verano asunto para sus artículos. serlo hasta que terminara las reformas que Desde luego no podrá usted imitar á los ca- lleva en la cabeza al subir á la poltrona, nepuchinos de que nos habla Macaulay en sus cesitaría llegar á la edad de Matusalén, y Essays; estos buenos frailes jamás dedica- no bastaría; porque aquí, de los proyectos de ban sus sermones á un santo hasta que éste los ministros de la Guerra puede decirse lo se ponía de moda por un milagro, la inven- del vizcaíno: juras, demonios de Dios, que ción de una reliquia ó cosa parecida. Mila- estos muchachos no crecen. ¿No era esto lo gros de los santos, sobre los que usted pre- -que usted pensaba? dica- -en desierto, ciertamente, -no son de- -Eso precisamente, no. IyO que me había esperar, y aunque no faltan restos y reli- llamado la atención, y no por primera vez, DE TODO- EL M 1I NDO, POR CABLE POR TELÉGRAFO Y TELEFONO intransigentes. Aquí se quedan en la cartera de Guerra generales veteranos, ¡ue valen más ó ráenos como tales, pero ue son el fondo del baúl; todos dicen antes ó después de ser ministros que van á hacer y acontecer, y cuando se marchan de Buenavista, hasta los porteros del palacio tararean aquello de todo está igual, parece que fue ayer ¿A qué obedecerá este contraste? Si tuvie- ra á mano á Azorín, filósofo por naturaleza. se lo preguntaría; usted, mortal de cuatro al cuarto, no me sacará de apuros. -Hombre, no se necesita gran filosofa para resolver el enigma, No incurriré en la vulgaridad de suponer mayores aptitudes MURMURACIÓN VERANIEGA i tv V I LA BECERRADA DE AYER TETUAN. PASEO DE LA CUADRILLA DE LA BECERRADA DE LOS ZAPATEROS quias de la mala vida pasada, son cosas olvidadas de puro sabidas. Conque vaya usted aguzando el ingenio para que lo que escriba en A B C no resulte una prolongación de las diseusiones de enmiendas á la ley de Administración local por lo aburrido. -Se hará lo qwe se pueda; pero me ha metido usted en aprensión, y ya dudo si servirá lo que tenía preparado para hoy. Verá usted; he leído en The Times que el Right Hon. R. B. Haldane, ministro de la Guerra inglés, ha manifestado recientemente que no abandonaría su puesto voluntariamente hasta terminar la obra de reforma era lo siguiente: un hombre civil como Kaldone, educado en las Universidades de Edimburgo y Gothigen, que vivió en el foro y en el Parlamento veintiséis años sin que se le conociera afección á los asuntos militares, entra en el ministerio de la Guerra en época difícil, y al medio año domina la la materia de tal modo, que de los consejos que pide y recibe toma aquellos que satisfacen casi por completo las necesidades político- militares de su país y obtiene el aplauso y el apoyo, no sólo de amigos políticos y neutrales, sino de adversarios políticos y casi de profesionales exigentes é Fot. Sánchez naturales en los estadistas ingleses que en los nuestros; pero los primeros tienen mejor educación, incomparablemente mejor. Todo viene de la segunda enseñanza de los países anglo- sajones y alemanes, en la tte al estudiante se le enseña á contar con la realidad y sus leyes inflexibles, contra las que no sirven amaños y componendas, ni siquiera violencias. Todo lo eontrario sucede con la nuestra, en que al estudiante sobresaliente se le enseña á contentarse con silogismos, dando por real y efectivo lo que se puede demostrar partiendo de ciertas premisas metid as generalmente á barull