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A B C. VIERNES 10 DE JULIO DE 1908. EDICIÓN i. a PAG. 7. regimientos de Córdoba, Albuera, Isabel II, Tenerife, Las Palmas, segunda inedia brigada de la segunda brigada de Cazadores, zonas de Jaén, Mataró, Lérida y batallón de Cazadores de Figueras, respectivamente. Nombrando al subintendente Sr. Tarraga para los cargos de director de suministros de Barcelona y jefe de la cuarta Comandancia de Administración militar. Concediendo la gran cruz de San Hermenegildo á los generales de bi igada Sres. Rodríguez, Púñez, Kindelán y Fernández de la Puente. Concediendo al coronel de Estado Mayor Sr. Díaz Celso, al capitán de Ingenieros señor Sánchez Ocaña, al teniente coronel señor Correa, al comandante de Infantería señor Eulemer, al capitán de Caballería señor duque de la Victoria, al capitán de Ingenieros Sr. Kindelán y al segundo teniente de Carabineros de la escala de reserva señor Chesa cruces blancas del Mérito Militar, pensionadas. Concediendo menciones honoríficas al teniente coronel de Artillería Sr. Ceballos, al comandante Sr. Herrero, á los capitanes señores Vázquez y Escocer y al teniente de Infantería Sr. De la Cerda. Autorizando al ministro para ceder los materiales que puedan necesitarse para levantar en Segovia elinorum 1 1 k Daoiz y Velarde CUENTOS ILUSTRADO- les sirvió una agua caliente que si no era té se le parecía bastante. Cuando al día siguiente Eustiquio quiso salir á la calle anduvo rebuscando su sombrero por todos los rincones de la casa, has- BANQUETE A MOYA p l local. recibir visitas, y otro con una mesa de camilla de pino donde se sustentan. Si esto no fuese lo bastante para pintar la distinción de los señores de Langostúruz, bastaría recordar que en la Cuaresma pasada la señora se atragantó con una espina de bacalao que puso en peligro su vida; los periódicos publicaron la noticia, y el Sr. de Langostúruz corrió á las redacciones é hizo rectificar diciendo que la espina no fue de bacalao, no de salmón. Eustiquio, el hijo mayor, tiene quince añas, es bachiller en artes y socio del Ateíleo, donde dio una conferencia de las de segunda clase, es decir, de las retribuidas con 50 pesetas, y fueron sus oyentes el papá del disertante, dos hermanos y el conserje del Ateneo. El tema de la conferencia fue: jclufluencia de la religión la pona en el cultivo de los berros asunto entresacado de la biblioteca del mismo Centro. El papá se encargó de que al siguiente día algunos periódicos matutinos encomia sen la disertación del chico, y uno de ellos hasta llamaba la atención del Gobierno ante la conveniencia de destinar al adolescente Eustiquio Langostúruz á la sección de berros del ministerio de Fomento. Todo esto inició á Eustiquio en el catni iio ée superhombre del género ¡chupóptero, y hubo de festejarse con un té y velada científica y literaria en el comedor de recibir, donde se reunieron hace pocas noches algunas familias amigas de la casa y un exedra de amigos ateneístas, todos pollos, con más flojel que pluma, y durante algunas horas jugaron álos sabihondos Llegado el momento del convite, la coci oera llamó aparte á su señora, y después de pedirle mil perdones le hizo presente que se le había olvidado comprar té. Grande era el aprieto, pues en hora tan avanzada estaban cerrados cafés y tiendas. La cocinera fue amenazada con ser despedida si no encontraba manera de salir de acmel atolladero, y no sabemos cómo se las ingenió, neio ello íué que á los i n a d o s se distinguidos los si serán uno bastante bien señores de L, angostúmz, que tienen en su casa dos comedores, amueblado para EL TE Con una gran animación y con una numerosa y distinguida concurrencia, prueba inconcusa de las grandes simpatías de que en Madrid goza entre sus compañeros de profesión y entre los el ementos de toda índole que significan y representan algo en nuestra capilal, se celebró anoche en La H aerta el anunciado banquete en honor del presidente de la Asociación de la Prensa, D. Miguel Moya. A las ocho y media de la noche estaba anunciada tan agradable fi esta; pero antes de las ocho empezaron á llegar los comensales, que fueron oeupando sus puestos en las cinco grandes mesas paralelas colocadas, an ¿nedio de los frondosos jardines El recinto no podía estar más agradable; había sido previamente adornado con macizos de plantas y con guirnaldas de follaje entretejidas en la arboleda, y entte las cuales habían sido colocadas bombillas de luz eléctrica de colore que daban á la enorme explanada un aspecto verdaderam. e. nt feerique, completando la ilumínaeión numerosos arcos voltaicos. Perpendicular á las cuatro mesas referidas, y dominándolas á todas, se hallaba la mesa presidencial, en cuyo testero, y formata que la cocinera confesó, zollipando, que da con bombillas de los colores nacionales, para el té de la noche anterior había hervido había una cartela, en la que se leía la palael sombrero de paja del señorito, cosa que bra Libertad escrita en enormes caraonada tenía de particular, según ella, pues teres en otra casa donde había servido se guardaban los sombreros de paja y los muebles i a presidencia. de mimbre viejos para hacer té los días de Poco antes de las nueve ocuparon sus puestos las personas que tomaron asiento recepción. Tenía la cocinera dispuesto su Baúl, cre- en la mesa presidencial. En el centro hallábase el agasajado, señor yendo que iba á ser expulsada, mas no Moya, teniendo á su derecha á los señores fue así. Eustiquio se abrazó á la cocinera, y así Moret, conde de Romanones, Alvarez (don Melquíades) Salvador (I) A. Aguilera, le dijo: ¡Oh, caneforia de la Elida! Maculaste Calzada, Mellado, Esquerdo y Mermo, y á tni sombrero señorial. ¡Infusión triunfante su izquierda, á los Sres. Pérez Galdós, Cana, Néctar heleno! El será el primo primus de mi lejas, Gasset, Rodrigáñez, Suárez Inclán, Barroso, Alba, San Martin y Sánchez Román, sróximo éxito en el Ateneo! Alguien echó de menos que, tratándose de Y, en efecto, la semana entrante el superioven D. Eustiquio Langostúruz disertará un acto de compañerismo y de amistad peracerca del tema siguiente: Los sombreros de sonal más que político, no hubieran estado baja considerados en si mismos y en sus relacio- en el referido lugar algunas de las personas que figuran en la Prensa militante. nes con l ó Y l acto. Tratí uidose de periodistas, entre los que reina siempre, corno es sabido, una franca y expansiva cordialidad, no hay para qué decir que predominó una nota de alegría que se sobrepuso á cuantas diferencias de partido ó de maliz político pudieran existir. La comida, que empezó poco después de las nueve, terminó á 1 as once y estuvo admirablemente servida Durante ella, una orquesta, dirigmd por el maestro Francés, interpretó las más escogidas piezas de su repertorio. Una fnota que fue comentada con regocijo, y que valió al interesado una pequeña ovación, fue la entrada del conde de Romanones. Fue uno de los últimos comensales que llegó á la fiesta. Fue en automóvil y llegó cuando se iba á servir el segundo plato; tomó asiento ala derecha del Sr. Moret, y á las bromas que se le dirigieron contestó diciendo: Yo siem pre llego á tiempo, ya lo ven ustedes; estoj á la derecha de Dios Padre. 1 os asistentes. Sería imposible insertar la lista de los que asistieron á la fiesta, y colonos limitaremos á dar algunos nombres. Recordamos entre éstos) os de los señores Pórtela, Casero, Sabater, Santillán, Boceharini, Bello, Esteban NáSez, Ttotonda, Montero, Escobai, Machado, Sawa, Caleña, Bai- Conferencia de segunda clase que le valdrá otras cincuenta pesetillas. MELOÓN GONZÁLEZ