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DE TODO ELMUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO M DE NUESTRO CORRESPONSAL DE TODO EL MUNDO OR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO menor impaciencia, siquiera no fuese más que en ¿a mirada... Tal vez esa disciplina sea admirable por- que á ella deba Prusia su engrandecimiento, su supremacía entre Los pueblos germanos y el puesto que ocupa en el mundo y en la Historia. Acaso sin tal disciplina, que salvó al Ejército prusiano en Hoehkirchen, cuando en medio de la noche fue sorprendido por los austríacos, ya habría desaparecido Prusia del mapa. ¡Y de no existir Prusia... Pero, en fin, al hablar de disciplina militar me refiero singularmente á la impuesta en las escuelas. I as eseuelas populares de Prusia son las primeras ilel mundo en cuanto á la enseñanza, pero adolecen de grandes defectos, inherentes al régimen que sobre ellas pesa. JL. a disciplina es llevada á tal extremo en ellas, que, como el soldado en el cuartel, no es más que un número el alumno. Propónese aquí la escuela educar patriotas, buenos y fieles subditos de S. M. ciudadanos entusiastas y soldados disciplinados para el día de mañana, á costa de la individualidad. Un círculo de hierro que aprisiona el cerebro, una camisa de fuerza que oprime el cuerpo, impide que el alumno. A B C EN BERLÍN DRUSIA. LAESCUE si l que hace casi un L. o i a. Y F I riiaRXFT S considerábase LAYELCUARTEL c o m o v e r d a d es hoy un axioma. El mismo espíritu de severa disciplina domina aquí la escuela y el cuartel. Pero rjor muchas que sean las ventajas de este régimen, las superan los inconvenientes, cuando no el peligro evidente que hay para el desarrollo franco y libre de la juventud y la formación de su espíritu. sf MADRID. EL ENTIERRO DE AYER EL CORTEJO FÚNEBRE DE SOR RITA MERCADER SALIENDO DEL ASILO DE LOS NIÑOS DE LAS LAVANDERAS fot. ABC I, a disciplina militar en Prusia tiende á hacer del soldado un autómata, un ser sin voluntad propia, incapaz de la menor iniciativa. Para darse cuenta de ello basta asistir á la instrucción de los reclutas; hay que ver cómo se les obliga á hacer centenares de veces el mismo gesto durante horas enteras, no para que llegue á conseguirse la- exactitud deseada- -que no se necesitaría tanta mortificación, -sino con el objeto de fatigarles de cuerpo y de espíritu, de matar en ellos todo espontáneo impulso, aun la más leve propensión á la protesta, por muda que sea. ¡Ay de ellos si dejasen entrever la A este propósito no está de más recordar prusiano tenga la menor libertad de pensaque Herbart y Froebel rechazan como con- miento ni de movimientos. traprodueentes las medidas de un rigor exEl que ha visto uno los ha visto todos. cesivo y recomiendan la educación racio- Salen del colegio rñoralmente uniformados. nalmente severa; pero, ante todo, indiviEn Prusia todo va á parar al uniforme. dual, como hoy la practican en España, sin ir más lejos, el ilustre pedagogo y filósofo Mi querida mamá: D. Francisco Giner de los Ríos y sus dis No te atormentes demasiado. Yo no pocípulos. día vivir más. Tus presentimientos esta maEstudiar la índole, el carácter, las dispo- ñana no te habían engañado... siciones y aptitudes del alumno, fomentar Por haberle hablado á un otnpañero en las, desarrollarlas y dirigir sus esfuerzos la clase, el maestro Faubel me impuso una hacia aqiiellos estudios para los cuales de- hora de retención, me pegó y fue á quejarse muestre tener más talento, ha de ser la ta- al director por haberle preguntado yo por rea del pedagogo. qué íne castigaba de ese modo