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B C. MIÉRCOLES i. DE JULIO DE 1908. EDICIÓN 3 fi PAO. 5 Bl Sf. Maura, que ha confesado en más de uua ocasión que él hace de ese proyecto su razón de ser en el Gobierno, no niega ni puede negar que persigue la cohesión de todas las derechas (El Sr. Maurj, interrumpiendo: Y las izquierdas, de extremo á extremo) en un partido, que no será el conservador, -sino un partido católico á lo belga... El Sr. MAURA: Esos son sueños. El Sr. MORET: Sueños serán, sin duda; ero en el orden de los propósitos de su señoría, mejor que sus palabras dicen los hechos y éstos no me desmienten al advertir la dirección que marcan sus actos. (Aprobación en ios escaños de las oposiciones. Declara que la presente ley no se puede plantear en veinticuatro horas; necesita un tiempo de preparación, no sólo para ponerla a práctica, sino para educar al pueblo, lo mismo al que tiene que ejercitarla que al ijoe tiene que cumplirla. cHay más- -añade; -frente á ese programa nuevo de las derechas, en el que tienen entrada la Solidaridad y ios carlistas y los Vizcaitarras, tenemos que poner enfrente el programa de las izquierdas; que si ahora aparecen juntos los partidos reaccionarios, ítterza es demostrarles que frente á ellos hay otras organizaciones tan fuertes y con un programa tan explícito y claro como se hace preciso al progreso de la nación. Esto tiene que hacer el partido liberal, y esto hará, porque esa, y nada más que esa, fes su misión. (Grandes aplausos de la minoría liberal. El presidente ctel CONSEJO contesta, manifestando que después de oir alSr. Moret 110 parece sino que empezamos la totalidad de la discusión de la ley de Régimen local. í Que no hay preparación alguna, dice su señoría; pues bien, yo he de recordarla; por esto no es unaley improvisada, ni caprichosa, sin empeño de amor propio ni representación exagerada de un carácter personado, esta ley tiene una preparación de hace dcho años. ¿Y quién fue el primero que trajo el problema de reorganización de régimen local? Pues D. Segismundo Moret. Este político fue el primero que consideró había llegado el momento de poner mano en la obra, sin duda ninguna, con la preparación conveniente, porque yo supongo que aquella ley de baaes que presentó en 1894 no sería, seguramente, por capricho de estadista y para ver qué tal sentaba en la opinión una reforma de esta clase. Más de medio año llevamos ya con el examen y estudio de esta ley; hemos aprobado con toda minuciosidad 192 artículos; no ha habido prisa por parte de nadie; es más: no nos hemos cansado, ni nos cansaremos, y sin precipitaciones, por sus pasos eontados, llegaremos al fin; ¡no hemos de llegar! -No creo yo que el Sr. Moret pretendiera con su proyecto de bases reformar toda la vida de un pueblo, sin más medios de contrastar todo lo nuevo que se iba á implantar que tía informe del Consejo de Estado y un acuerdo del Consejo de ministros. j No; nosotros llegamos al hueso, y por v eso el debate es tan amplio y tan minucioso, y estamos pacificamente aquí, en el Parlamento, porque sabemos la diferencia que hay entre esto y las conversaciones vespertinas que se forman contra el régimen en que vivimos. (Muy bien. Yo respeto, como no puedo menos, la actitud de las minorías, cuyas campañas dependen siempre de muchos elementos; unas veces, el carácter de las personas, y otras, tas exigencias del partido. Trata después de la forma como se lleva el debate desde que se inicio; el Gobierno pidió dasde el primer momento que se dedicaran dos horas diariamente para este proyecto, y esto se ha venido haciendo, sin que por ello se perjudicaran otros proyectos, por cuanto todas aquellas leyes que ha sido preciso aprobar se han aprobado. No puedo hacer más de lo que hago al cumplir con mi obligación; estoy dispuesto á no perjudicar en nada el derecho de las minorías; atendemos todas sus reclamaciones, procuramos complacerlas en todo; pero en lo que no podemos acceder lo decimos claramente: es un deber del Gobierno aprobar esta ley; para ello pone todo su empeño, empezando por suprimir el descanso. Ha llegado la hora de terminar este statu gao, contra el cual todos protestan, y no hay más remedio que reformar la Administración local. Habéis creído qne esta ley tiene pendiente la vida del Gobierno, y no hay tal cosa, porque siendo una obra nacional, no es la crisis de un partido, sino la de todos los partidos. Esta ley tieud- e á robustecer la vida del Poder central con independencia amplísima de los organismos municipales; queremos vivir sin esas leyes ridiculas que nos traba y nos priva de toda iniciativa generosa; queremos con esta obra, eminentemente conservadora, hacer la vida nacional, (Grandes aplausos. No hemos puesto límite ninguno á la acción y á la propaganda de todo aquello que con esta ley se relaciona, y con esto quedan contestadas palabras del Sr. Moret, que no quisiera haber oído. Repito que yo no puedo hacer lo que se me pide; yo no puedo abjurar de lo que he prometido, y desertar, por tanto, de mi puesto. (Aplausos. El Sr. MORET rectifica. Afirma que no es él de los que rechazan responsabilidades, porque si bien es cierto que también trabajó por la reforma del régimen local, con sus bases no fomentó ideas regionalistas, ni mucho menos las halagó en varios y repetidos conceptos legales. Expone después que por parte de las minorías tampoco hay cansancio, y bien demostrado está con el gran número de enmiendas presentadas y discutidas, labor que representa otra de preparación, ardua, fatigosa, digna de elogio. Declara que si el jefe del Gobierno cree q ue responderá la opinión general del país trayendo y aprobando el proyecto, también el Sr. Moret tiene tras ele sí una parte de la opinión pública que tiene que atenderla y seguirla y hacer gor ella todo lo que debe por su significación y sus ideas. Insiste en que no es de vital interés el aprobar inmediatamente esta ley, y que á nada responde esa terquedad inusitada después de un ¡período parlamentario tan laborioso. Agrega que sabe muy bien lo que representa el puesto que ocupa el Sr. Maura; pero no estará de más, ya que tan sincero se presenta el presidente del Consejo, que lo sea aún más, y diga el jefe del Gobierno en públiflK lo que dice en privado el señor Maura acerca de esta ley cuando alguno de la oposición le habla. Analiza nuevamente á grandes rasgos lo que la ley representa: una negación del sufragio universal, una ley electoral costosa, y para la cual hace falta mucho dinero; unas jerarquías administrativas nombradas por íos Ayuntamientos, una aristocracia burocrática que- nos va á oprimir, y como remate de todo esto, el brote regionalista, que no está reconocido en la Constitucióa y que en el porvenir ha de ser un perjuicio inmediato para ia unidad nacional. Justifica la conducta del partido liberal porque cuando la presión se extrema por parte del Poder, las minorías tienen también forzosamente que violentar su actitud. Después de todo lo expuesto pregunta á la mayoría si ha penetrado la intención, la necesidad de que el presidente del Consejo llegue á esta presión á que quiere llegar, pues, en verdad, no se ha visto. (EISr. Maura: El bien ce la nación española. Termina afirmando qne el partido liberal ni quiere, ni desea, ni trabaja para que el Gobierno abandone el Poder; cree que la misión que tiene que cumplir está más allá que el satisfacer opiniones personales. (Grandes aplausos. El Sr. MAURA rectifica nuevamente. Insiste en que el estadio detenido se ha de hacer cusmdo se plantee, no ahora. Además- -agrega -que la prisa por aprobar la ley na está seguramente en que no se puedan realizar las elecciones municipales, porque de la misma manera que este problema se ha resuelto antes se resolverá ahora y no pasará nada. Entre grandes aplausos de la mayoría, dice que no le importa que la ley se discuta con todo detenimiento; lo que sí le importa es que se pasa el tiempo lastimosamente, no discutiendo y reformando, sino alargando indebidamente un debate. Protesta enérgicamente contra el cargo que al Gobierno se hace de la coacción que ejerce sobre las minorías; ni esto es justo, ni está dentro de la realidad. Contestando á una interrupción del señor Celleruelo, declara que el Gobierno no ha podido estar más correcto que ha estado, pues pudiendo poner en práctica diariamente el reglamento de la Cámara de ampliar las horas de sesión no lo ha hecho, precisamente para que las oposiciones no lo tomaran como agravio. Añade después que no se pueden tener dos opiniones distintas: una en la Cámara, manifestando su conformidad y entusiasmo por la reforma del régimen local, y fuera de aquí exponer otra opinión y hasta la amenaza contra el proyecto. No se puede promiscuar; las minorías pueden mucho, incluso derribar al Gobierno; pero no deben abusar de ese poder, llegando á la obstrucción, porque el Gobierno pondrá enfrente los preceptos reglamentarios. Y termina manifestando que el recuerdo de lo sucedido en la Cámara de los Lores, expuesto por el Sr. Moret, no tiene aplicación al caso presente. El Sr. MORET reconoce el derecho de todos á cumplir su misión, pero guardando al adversario todas las consideraciones El PRESIDENTE: El Sr. Canalejas tiene la palabra. El Sr. CANALEJAS ruega á la Mesa le reserve la palabra para la sesión próxima. Se suspende el debate. ORDEN DEL DJA RÉGIMEN LOCAL El Sr. ARLAS DE MIRANDA, antes de defender una enmienda al art. 192, declara que la orden del día no ha sido prorrogada, y están para terminar las horas reglamentarias. Se entabla un ligero debate entre la presidencia y et Sr. Arias de Miranda para poner en claro este punto, y previa ia conformidad de ambos, continúa el Sr. ARIAS DB MIRANDA defendiendo su enmienda. Contesta el Sr. BOMBARDERO ea un breve discurso. Rectifica seguidamente el Sr. ARIAS DJB MIRANDA, y queda desechada. El Sr. CALZADA defiende otra; es combatida por et Sr. VEBLVER. Queda desechada. El Sr. BOMBARDERO hace presente que al articulo 193 hay cuatro enmiendas que, en substancia, vienen á pedir lo mismo, y propone, en vista de que la esencia de las enmieladas la acepta la Comisión, que las retiren. Bn vista de esto, el Sr. D Augelo retira