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A B C MARTES 3o DE JUNIO DE 190 S. EDICIÓN i. PAG. 5. EL BAUTIZO DEL INFANTE POR TELEFONO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL BAN ILDEFONSO, Zt I O N or la mañana. Anticiparé que el día de hoy ha correspondido por completo, y casi estoy por decir que con creces, á las esperanzas de animación y movimiento que esperábamos. Se madrugó por forasteros y veraneantes. A las nueve de la mañana los paseos de la Alameda estaban más concurridos que otros días á las doce. En uno de ellos, bajo los colosales castaños de Indias, nos reunimos los periodistas, y á poco pasaron por allí los ministros de Marina y Fomento, que bondadosamente tomaron parte en la tertulia al aire libre, y quedó el grupo convertido en una sucursal áel Salón de Conferencias del Congreso. El Sr. Besada, revelando su incansable actividad y buenos propósitos, habló de sus planes en beneficio de las Obras públicas. Recordó que el año pasado se habían invertido 150 millones de pesetas en tal objeto, y que este año iban ya invertidos unos 70. Dijo luego que se ocupaba de redactar un reglamento de carácter general para los automóviles y automovilistas. Entre otras medidas, se exigirá á los chauffeurs que tengan veintinueve años, exámenes periciales y que lleven siempre un carnet con su retrato. I os dueños de automóviles que quieran guiarlos habrán de sujetarse á análogas prescripciones. En estas conversaciones nos hallábamos cuando pasó el automóvil de la presidencia con el Sr. Maura y los ministros de Estado y Gracia y Justicia, y se disolvió la tertulia. Antes habían llegado ya otros automóviles, y casi sucesivamente seguían viniendo. Uno de los primeros en venir fue el vicepresidente del Congreso, Sr. Prado Palacio, que asistía al bautizo del Infante como mayordomo de semana. A las doce subió el jefe del Gobierno á despachar con el Rey. Antps de las doce la colonia y los excursionistas se recluyeron en los hoteles para almorzar temprano y poder estar libres á la hora del bautizo. Como en las fondas de aquí no se está habituado á la aglomeración de público, todo lo contrario, en los comedores se vieron escenas graciosas. Distinguido sportman hubo que entraba y salía en la cocina en busca personalmente de los platos que... no le servían. En otro sitio, títulos de Castilla, cansados de esperar en vano un puesto en la mesa, se instalaban en la de billar, y se contentaban coa almorzar unos fiambres. conformaban con unas rajas de salchichón y un panecillo. Y así por el estilo. A la querré, comme á la guerre, decían, y se nes, que le reconoció el doctor Gutiérrez al llegar en el coche del marqués de Bayamo. En automóviles llegaron poco antes de mediodía los infantes doña Isabel, doña Teresa, D. Fernando, D. Carlos y sus her manos D. Felipe y D. Reniero, y D. Alfonso de Orleáns. A l bautizo. A mediodía los alrededores de Palacio presentaban un aspecto muy animado. El pueblo en gran masa se agolpa con el propósito de ver el desfile de damas y persona jes con vistosos uniformes y galas de corte Los Reyes y la Real familia almorzaron hoy en sus habitaciones particulares. En el comedor lo hacen, á las doce en punto, los jefes de Palacio y alta servidumbre y los in vitados al bautizo. e l salón del Trono. Es la estancia donde se verificó la ce remonia bautismal. La he visto momentos antes de celebrarse ésta, y tiene tres balcones que dan á la Cascada nueva en la fa chada principal; el techo está adornado eos pinturas de asuntos mitológicos y dos gran des arañas de cristal penden del techo. Las paredes están tapizadas de raso labrado, fondo carmesí, con cuadros y florones oro viejo. Los muebles son estilo Impe rio. Sobre unas consolas hay unos jarrones de Sevres. En la pared, frente á los balcones, está el cuadro, de gran tamaño, de Felipe V; uns copia muy notable del cuadro de Van Loo que está en el Museo de Madrid. Delante se ha colocado el altar y un retablo con un precioso tríptico que represente la Concepción, San José y San Luis, rey de Francia. El pavimento está cubierto por un rice tapiz de tiempos de Carlos IV, y en línea recta, frente al altar, se han colocado n sillones para la Real familia. A la izquierda está la pila de Santo Domingo de Guzmán Se verificó á las dos en punto, con ia solemnidad y ceremonial de costumbre y tal concurrencia de elemento oficial que muchas personalidades no tenían cabida en el salón del Trono y se quedaron en el de Carlos III y el despacho del Rey, que son las habitaciones inmediatas. A la hora dicha comenzó el regimiento de Sitio á hacei las salvas de ordenanza en elpueriode San ta Cecilia, camino de Segovia. p l acto. 1 a familia Real. S. M. el Rey vestía el uniforme de. Ejército bávaro, con la banda de la Ordec inglesa de Victoria cruzada al pecho. I a Reina Cristina, elegantísima toilette de os automóviles. color gris perla y magníficas joyas; traje Ha sido la concurrencia de automóvi- blanco, adornado de encajes, con joyas de les una de las notas d, el día. Más de 60 se perlas y brillantes, la infanta María Teresa calcula que hayan entrado en este Real traje de color naranja, bordado de lente Sitio, y por los caminos se han quedado sin juelas y adornado con eneajes, la infanta poder llegar, por averías de mayor ó menor, Isabel consideración, 25 ó 30. Uno de los automoEl infante D. Fernando llevaba el unifor vilistas, que había venido por Guadarrama, me bávaro, con la banda del collar de Car me dijo que había visto en la carretera 21 los III; uniforme de Húsares el infante don coches en panne. ¡Por vida de las patines Y Carlos, así orno sus hermanos Raniero y eso que los caminos están magníficos. Felipe; uniforme de Infantería el infante El accidente de más importancia lo su- D. Alfonso, y su hermano D. I, uis Fernando, frieron los condes de Valdelagrana, cuyo el de maestrante de Zaragoza. coche, al subir las Siete Revueltas, sufrió la rotura de los frenos, retrocedió y cayó en la A lta servidumbre. cuneta de la carretera. Como damas de guardia han prestaao I,o s condes no se lastimaron nada; pero ayer servicio: con S. M. la Reina doña Vicuna doncella de la condesa, que les acom- toria, la marquesa de Aguilar de Campoo; pañaba, sufrió algunas heridas y contusio- con la Reina doña Cristina, la marquesa de Valdeolmos; con la Infanta doña María Teresa, la condesa viuda de Torrejón, y con la Infanta doña Isabel, la duquesa de Tovar. I a guardia de mayordomos de semana era la siguiente: con el Rey, el Sr. yidal y Ribas; con la Reina doña Victoria, el conde de la Cimera; con la Reina doña María Cristina, el Sr. D. Enrique Careaga, y con las Infantas doña Isabel y doña María Teresa, los Síes. Garvey y Avial, respectivamente 1 a concurrencia, Además del Gobierno y de los jefes de Palacio, alta servidnmbre, Casa Militar en pleno, oficiales de Alabarderos, comisión de la Escolta Real y caballerizo Sr. Seoane, presenciaron la ceremonia: Los grandes de España duques de Arión, Castilleja, Aliaga, Seo de Urge! Victoria, Montellano, Montemar, Sotomayor y Medina de las Torres. Marqueses de Pico de Velaseo, Castell Rodrigo, Bayamo, Quintanar, Romana, Baztán, Santa Cruz y Mina. Condes de Superunda, San Román, Valmaseda, Sástago, Orgaz y Carlos Vientau. Los ministros plenipotenciarios de Méjico, Ecuador y Cuba, el nuncio, el obispo de Segovia, el gobernador, Sr. Gómez Iguanzo; el general Heredia, el presidente de la Diputación, los presidentes de las Cámaras, una comisión del Cabildo de la colegiata; una comisión del batallón de Cazadores de Barbastro y el alcalde de La Granja. Las damas de la Reina: duquesa de Santo Mauro, que viste de verde; la de Montellano, de blanco; de amarillo, la de Sotomayor; de celeste, la de Aliaga; la de Arión, de azul, y de gris, la de Tovar. De amarillo vestía la marquesa de la Mina; la de Monistrol, de heliotropo; de malva, la de Valdeolmos; la del Puerto, de azul, y de blanco con listas amarillas, la de Valdelagrana. Como mayordomos de semana asistieron los condes de la Unión, Arazá, Vilches, Torre- Arias y Velle y los Sres. Careaga, Travesedo, Ortega Morejón, Baeza, Dóriga, Suárez Guanes, Cqello, Prado Palacio y Olivares, y los gentileshombres Sres. Fort, Victórica, Gamir, Torres Segovia y Torres (D. J. I, Ofició el obispo de Sión, auxiliado por el de Segovia y los capellanes de honor y en presencia del nuncio de Su Santidad. Ivas insignias del bautizo, salero, capillo, vela, aguamanil, toalla, mazapán y algodones, fueron llevadas por los grandes de España duques- de Montellano y Arión, marqueses de la Romana y Quintanar y condes de San Román, Superunda y Valmaseda. Durante el acto, que duró media hora, la banda de Cazadores de Barbastro tocó varias piezas en el jardín. El Inf antito, en brazos de la condesa del Puerto, hasta que lo tomó la infanta Isabel, estuvo muy tranquilo. En cambio, el Príncipe de Asturias jugueteaba y se reía con frecuencia. El neófito llevaba vestido con ricos encajes blancos, el mismo con que se han bautizado todos los nietos de la Reina Cristina, Cuando terminó el bautizo se sirvió un espléndido refresco á los invitados en los salones de la planta baja de Palacio. El Príncipe de Asturias, en brazos de su nurse, se asomó á un balcón de Palacio y fue aclamado con entusiasmo por el pueblo. T elegrainas y regalos. 1 Al terminar el bautizo, el Rey hizo expedir al Regente de Baviera un expresivo telegrama, concebido en los siguientes términos, eon ligera variación: Los Reyes agradecen profundamente al Príncipe Regente de Baviera el que haya apadrinado al infante Jaime Luitpold, y ruegan al cielo que el recién nacido sepa hacerse digno de los gloriosos nombres que lleva.