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PE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO m m M TAesde hace algún tiempo se viene hablan do de las vacaciones parlamentarias; á medida que vamos entrando en el verano se habla más de ello. Merece este asunto que s, e le dediquen unas líneas. 1,0 que, ante todo, hay que fijar es quién pide las vacaciones parlamentarias, quién es el que con más ansiedad las desea. I,o s que las piden y las desean no son los afiliados á un partido- enemigo del parlamentarismo. Iyas t iden los partidarios mismos LAS VACACIONES PARLAMENTARIAS ABC derados, por su historia y por su programa, los más parlamentarios. Es decir, para ir concretando más la cuestión, que los conservadores son los entusiastas en esta ocasión- -y en otras- -del régimen parlamentario, notorio y democrático, y que los liberales son los que verían con satisfacción que el Parlamento se cerrase y el Gobierno gobernase sin esta plena luz y notoriedad. El jefe del partido liberal, coa mucha discreción y otro tanto patriotismo, ha decidido que la oposición que acaudilla no deserte de los escaños. Plausible es esta decisión; pero, por encima de la voluntad del jefe liberal, está el parecer y gusto de los indivi- DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y m S k TELEFONO carpintero, un albañil, ¿descansan en vera no? ¿Hay para ellos imperiosas vacaciones del estío? No las hay para los obreros del campo ni para los de la ciudad. ¿Qué trabajo es el que hacen un labriego y un obrero fabril? Trabajan desde la mañana hasta la noche. Entonces, ¿por qué motivo lo que no encontramos nial en un pobre obrero, del campo ó de la fábrica, lo encontramos absurdo é inhumano en un señor diputado? Tenga el lector en cuenta que, como se ha dicho y es sabido, un obrero trabaja desdi la mañana hasta la noche; el obrero vive mal, en insalubres casas, camina á pie, se alimenta insuficientemente, viste con po- EN LA PLAZA DE TOROS DE TETUAN EL NUEVO DIESTRO MEJICANO RODOLFO GAONA ENTRANDO A MATAR EN LA CORRIDA DE AYER del régimen parlamentario. Dentro del campo de los dichos partidarios, hay quien tiene más tradiciones y más entusiasmos parlamentarios; hay quienes, por su historia y por su programa, están más dentro del régimen de Parlamento; existen otros, que aun siendo también amigos del parlamentarismo, son considerados como menos afectos al sistema. Los que piden las vacaciones, los que desean que el Parlamento se cierre, ¿quiénes son: los primeros ó los segundos? I, a lógica debiera decirnos que los ansiosos de vacaciones, los que verían con gusto que el Parlamento se cerrara, so n los menos amigos del Parlamento. I a realidad nos dice, sin embargo, que los que quieren que el Parlamento se cierre son los considuos que forman la minoría. Y aquí será ocasión de examinar cuál es la situación de los diputados y cuál la de los jefes. Ya en este terreno, me refiero tanto al jefe de los liberales como al de los conservadores. Veamos también qué es y lo que hace un diputado. El primer argumento que se ha empleado en favor de las vacaciones es el de que los diputados llevan un número crecido de sesiones, que tienen por lo tanto necesidad de descansar, que ésta es precisamente la época que se dedica al descanso, y que, además de esto, los diputados tienen también asuntos y negocios á que atender. I, a respuesta á todos estos argumentos es muy fácil. Un labriego, un obrero del campo, un Fot. Alt breza. El diputado, por modesto que sea ¡vive con algún decoro, con alguna holgura; puede permitirse ciertos goces; no es creíble que padezca de inanición. En cuanto á su trabajo, todo él se reduce á permanecer durante unas horas de la tarde en un edificio bien instalado, charlando, leyendo, sentado ó paseándose, según le plazca; ó, bien, siesdiputadoactivo. de los que intervienen en las discusiones, á pronunciar unos discursos y á hacer previamente- -cuando se hace- -una preparación para tales discursos. ¿No nota el lector alguna diferencia entre el trabajo del obrero y el del diputado? Y ahora, después de esto, ¿no le parece extraño, absurdo, incongruente, que sean las hojas liberales y democráticas, las que