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DE TODO E L M U N D O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO EL NAUFRAGIO D E L BAJO XIMEIRA EL VAPOR LARACHE DE LA COMPAÑÍA TRANSATLÁNTICA, CUYO NAUFRAGIO EN EL BAJO X 1 ME 1 RA OCASIONO LA MUERTE A LA MITAD DE SUS PASAJEROS Y A LA MAYORÍA DE SUS TRIPULANTES DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C E Ñ PARÍS ga, conoció en Montmartre al joven Montalegre. Este apreciable sujeto era un tipo que abunda muellísimo en París. Un poco actor, un poco gimnasta, un poco prestidigitador, vivía de milagro; pero los días que no tenia dinero se consolaba haciendo una nueva conquista amorosa Con su aspecto enfermizo, moreno y bien cuidados los bigotes á la borgoñona, Montalegre destrozaba los femeniles corazones parisinos y disfrutaba de una fortuna amorosa que le envidiaban en todo el barrio. Pero, además de los bigotes- -que en estos tiempos de afeitado obligatorio constituyen el más irresistible detalle paralas mujeres, -el alegre Montalegre esgrimía un arma decisiva: sus relaciones teatrales. Y en París yo os aseguro que conquistaréis la más ardiente sonrisa de una mujer sólo con nacerla creer que la vais á lanzar á la escena. Montalegre debió á este sistema la mayor parte de sus triunfos amorosos, que, á juzgar por lo que se dice, no fueron pocos ni despreciables. Mad. Ortoli cayó en las redes de la seOS BIGOTES DE M a d a m e Ortoli, mientras su esposo M Ó N T A L E GRE convalecía en Córce- ductora perspectiva teatral y en las no menos agradables de los bigotes de Montalegre, y olvidándose del pobre marido, que convalecía allá en Córcega por haber amado mucho á su mujer según los médicos, se confió por completo al joven actor, s abrió de par en par las puertas de su casa y, dando dos puntapiés á la costura, se vistió las transparentes mallas y debutó en la apoteosis de una revista, en La Óigale, desempeñando un silencioso papel deftefitemí. Cuando el marido regresó del país de las vendettas, sintióse corso y quitó de enmedio- al amante de un pistoletazo. ¡Oh! No sabéis cuan sincero es el dolor de las azota- calles de Montmartre... ¡Haberlas asesinado al pobre Montalegre! ¡Un hombre que tenía tas lindos bigotes... a tragedia se desarrolló en pleno bulevar Rochechouar á las siete de la tarde, y la muchedumbre, mal informada, quiso lynchat al marido asesino. Marido y mujer explicáronse ante el comisario de Policía, y mientras el cuerpo del desventurado Montalegre era conducido al Depósito, trasladaba al matador á la eárcel, convenientemente amarrado. Madame- Ortoli quedó en libertad... ¿Qué culpa tenía ella de lo que había sucedido? ¿Qué responsabilidad la podía alcanzar? Ella es bonita, tiene unos ojillos muy bachilleres, no está mal formada del todo, á juzgar por las curvas que señalan las mallas; es quizá demasiado coqueta, y... su marido la dejó seis meses sola. En este último detalle Madame Ortoli hace gran hincapié... No me negaréis que tiene una extraoriu MARÍA SIERRA PENAGOS, NODRIZA DEL INFANTE D. JAIME Fot. Gilardi