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A B C 26 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN 2. a PAG. 10. de la nación y les ha ofrecido satisfacer su petición de que todos los culpables sean perdonados. No obstante, siguen practicándose detenciones y saqueando las casas. Los marineros que ayudaron al salvamenpor haberse acercado el buque- demasiado 3. la costa, tal vez para evitar los efectos del to se despojaron de todas sus ropas, cubriendo con ellas las desnudeces de las ponordeste, pues había gran cerrazón. Otros atribuyen la catástrofe á una ex- bres mujeres. plosión. Nada de lo que el barco llevaba se ha salLos técnicos, que la achacan a una em- vado bestida contra los bajos de Xeismele, dicen; üpisodio trágico. que, dado el rumbo que el barco llevaba, de En casa de Joaquín Lago, comercianno chocar contra dichos escollos lo hubiera ta de Muros, se hospeda una señora, procehecho contra los de Meixigos. dente de Buenos Aires, llamada doña María Laplace, á quien acompaña una hija 1 GO, í 5 8 N. nfornies de Madrid. suya, y que ha visto perecer á su esposo y ersión particular Según noticias facilitadas por las oficiEn este puerto se asegura que han pe- á tres de sus hijos. nas de la Transatlántica, el número de paLa he visitado y sus lasajeros que venían de Cádiz eran unos cien, recido en el naufragio del Larache 78 indi- bios el relato de suhe escuchado de es ver desgracia, que y la tripulación no pasaba de 50 marineros. viduos. Los náufragos salvados son 66, habién- daderamente conmovedor. El capitán del Larache, D. Juan IbargaCon lágrimas en los ojos, me refirió que dose recogido 15 en el puerto de Son, 49 en ray, era uno de los marinos más expertos y Muros y dos que llegaron á nado á Villa- sumando, D. Antonio Solea, acaudalada antiguos de la Compañía. comerciante, que había heaho su fortuna en Así, pues, nadie se explica la catástrofe, gareía. Buenos Aires, venía á la Península para re- CORUÑt, iS, 8 N. mucho más si se toma en cuenta que iba á poner en Bilbao, su ciudad natal, su quetros detalles. bordo el práctico D. Manuel Pérez, conoce- Desconócese la suerte de 80 personas, brantada saÉm dor como nadie de las costas gallegas y de Venían en primera viajaban coa los peligros que tiene el cabo Finisterrey pues á las autoridades de Marina nada han eUos sus hijos Teresa, clase y y nueve años; de diez los bajos que se derivan de aquél, como el telegrafiado de los puertos limítrofes á Beatriz, de catorce; Mercedes, de doce, y Muros. Xeisraele. Al citado puerto na uegaao el vapor Co- Ornar, tle nueve, y un primo del marido, El Sr. Ibargaray prestaba sus servicios D. Francisco Solea, que viajaba en segunda. en el Larache accidentalmente, habiendo de- ruña con. objeto de recogerá los supervi Nada nos hada presagiar el triste fia vientes. jado hacía poco el mando del Piélago. Entre los fallecidos figuran, como es sa- que nos aguardaba- -me dijo- cuando ya Aun cuando el Larache era un barco vienos hallábamos casi en el término de nueso, la Compañía tiene cuidado preferente det bido, el capitán, D. Juan Bautista Ibarne- tro viaje. garay, de cincuenta y cinco añps, casado, a conservación y reparación constante de EI viento que reinaba era fuerte, el pasa su flota, y no puede achacarse el accidente natural de Ovalio; deja cuatro hijos. je que atravesábamos estaba erizado de esEl capellán, Sr. Montañés. á esta causa, puesto que hubiera sido el El primer oficial, Sr. Marqués, casado y collos; pero los pasajeros no concedíamos barco náufrago el mejor de la Compañía importancia á esto, confiando en la pericia Hamburguesa y se hubiera sumergido en con cuatro hijos. El médico, Sr, Hernández Requejo, easa- de los marinos de la Transatlántica el acto. Subíamos El Larache desplazaba 2.700 toneladas, te- x do, y los maquinistas primero y tercero, se- déla toldilla, toda la familia por la escalera cuando un rudo nía una marcha en prueba de 10- 64, y su ñores Thamason y García Puga, respectiva- miento, una violenta sacudida estremecidel barco, máquina fuerza de 1.000 caballos efectivos. mente, casados también. Muchos pescadores haa contribuido al que paró enseco, nos hizo rodar á todos, Su servicio estaba reducido á recoger la sin que pudiéramos sujetarnos á la maroma carga y pasajeros de Cádiz, procedentes de salvamento. barandillas, pues Dos de las mujeres que nan sido salva- de las de lo que ocurría. no nos dábamos la línea de Buenos Aires, y llevarlos desde aquel puerto á los diferentes de Galicia, das perdieron á sus maridos y á tres her- cuenta Arrastrándonos, queríamos ganar ya la Asturias, Santander y las Provincias Vas- manos. A uno de los pasajeros se le vio desapa- toldilla; pero éstono nos fue posible, dada la congadas. del barco; Este servicio lo hacia regularmente una recer bajo las aguas abrazado á sus cuatro enorme confusión me ayudó ámi marido me alargó la mano y levantar vez al mes, de transporte y de retorno al hijos. A todo esto, una desoladora confusión p erto de la Coruña. LA CORUÑA, tS, 1 N. reinaba á nuestro alrededor. Hasta la fecha se tienen noticias de ha- A Kás cálculos. Algunos marineros, azorados, berse salvado unos sesenta pasajeros y tri- Llegaron á Muros nueve tripulantes ban los salvavidas, y los pasaderosdesligaque tepulantes. y dos pasajeros. Algunos, naturales de los nían más próximos, pensando ya en la in (pueblos inmediatos á la costa, se marcha- minencia de un naufragio, se los arrancaron seguidamente de hallarse algo repues- ban de las manos y se disputaban con rabia POR TELÉGRAFO tos. Uno de los muertos fue retratado por la posesión de uno de aquellos artefactos. DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR no tener sobre él dato alguno para la idenLA CORUÑA, i í 8 N. Yo dárselo á cual tificación. Se cree, sin embargo, que se lla- quiera logré coger uno para hijas y mí marip s c e n a s desgarradoras. délos míos; pero ma Ramón Várela, soltero, de veintiséis do estaban lejos y no lo mis Algunos de los supervivientes de lá capudieron alcanzar. tástrofe refieren escenas verdaderamente años, natural de Puentedeume. Además era viejo y tenía las cintas rotas. Hasta ahora se cree que los muertos son desgarradoras. A todo esto, el barco se hundía por mo aproximadamente 90. De esta Tfc dos convisnen en que como la Inmer- haya que restar alguno que se cifra tal vez mentos. En los rostros de todos se retratahaya sión del barco fue tan rápida, no hubo lu- do dirigiéndose á Lomo y Puebla. salva- ba el espanto y la consternación. gar para organizar el salvamento. Una ola gigantesca nos separó á todos, Una mujer ha perdido á sus cuatro hijos y de pronto me vi sumergida en el mar, asinjeturas. en el naufragio. Cuando ocurrió el choque no había da de la mano á mi hija Mercedes, flotando De una familia, compuesta de nueve per- niebla. Si el Larache hubiera tardado los sobre un sillón, en el qu e se había logrado sonas, no ha quedado sino el jefe de ella. yeintósiete minutos que tardó el Cuneros en sentar, por ser la primera que llegó á cu hundirse, se hubieran salvado todos, por- bierta. e l salvamento. Cerca de nosotros flotaban barriles, taque la Los náufragos no pudieron salvar freSGO. mar estoja llana y reinaba nordeste blas y cien mil objetos, que las olas empamida de sus equipajes, y sólo una mujer, jaban en todas direcciones, y pude evitar Algunos euyo nombre se ignora, se echó al agua con que vieron opinan que hubo explosión, por- que un tablón no diese un fuerte golpazo á caer al agua tablas erizadas de el diaeio que poseía, logrando salvarse. mi hija en la frente. El puebfo de Muros disputóse coa una clavos, como arrancadas violentamente. Me Un bote se aproximaba á nosotros, triEn cambio, el maquinista, Leopoldo solicitud digna de todo encomio á los náu- diavilla, asegura que abrió la válvula, evi- pulado por unos marineros. fragos, atendiéndolos con gran cariño. Dno de éstos nos vio y quiso recogernos tando la explosión. En la iglesia parroquial se han celebrado á ambas; pero un compañero le gritó: Salsolemnes funerales por los desaparecidos. ontra el práctico. vemos á la pequeña, porque la de más edad Han salido varios vapores con objeto de La gran mayoría de la gente culpa del está muerta. recorrer las inmediaciones y reaoger náu- Ísiniestro al práctico del puerto, Manuel Efectivamente, yo no saoia 10 que ma fragos si los hubiere. Pérez. pasaba; me daba cuenta de lo que veía, pero J 3I viento reinante impide qiíe los eadá Este ha tenido que refugiarse en Muros y no podía hablar, y, para mayor angustia, se Vieres sean alojados á la costa por las olas. allí huir de los supervivientes del naufra- me habían llenado los labios y la boca de espuma y de agua salada, que me producían gio, que, indignados, querían Iyncharle. Qpiniones contradictorias. nauseas, sin permitirme articular palabra. Son diversas y contrarias en algunos, A ctos ae abnegación, Ví que se llevaban ámi hija y oí que la casos las versiones qtte circulan para expli- El camarero gaditano Fernando Gon- pobre criatura exclamaba, llorando: car el siniestro zález dio su salvavidas al oficial Sr. Villa Recoged á mi madre, que está viva; yo Eí práctico dii e que éste debió ocurrir lobos, pereciendo víctima- de su abnegación. no me guie ir sin ella. EL NAUFRAGIO DEL LARACHE J V O Í