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DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO con una d ósesis entera, indignado ontra el juez que ha dejado escapar á Lemoine, reunió el Consejo de ministros y propuso y obtuvo la destitución del descuidado funcionario. Este rasgo de entereza del señor ministro demuestra que es un carácter. Así verá todo el mundo, que los socialistas, cuando ocupan una poltrona, son ios mejores defensores del capital. No hay que asustarse, pues, de esas campañas disolventes, en las que los oradores son breva oficial, piden la destrucción á su diversión favorita. Han elegido los lugares más pintorescos, se han instalado eu los remansos que mayor atractivo tienen, han abierto la silla de tijera, se han calado el sombrero de anchas alas y arrojando el anzuelo al río... han empezado á divertirse. Entre ellos, estaba el señor ministro de Justicia, contemplando el suave curso de las aguas, los codos apoyados en las rodillas, amarrado con ambas manos á la larga caña y clavando sus ojos escrutadores en el A B C EN PARÍS DlCAN? ¿PICAN? Los asesinos del pintor S t e í n h e i l continúan iiendo ignorados; los del bolsista Remy no le han dignado dejar el menor rastro que mdiera servir de pista á la Policía; Lemoin; ya hemos quedado en que toma café trarquilamente en el Lyon d Or de Madrid, y Kochette espera á que se resuelva el lío del it f í- E L REO I N D U L T A D O Fot. Nogaie CÓRDOBA. EL REO DE MUERTE JOSÉ JENARO JIMÉNEZ (X) RETRATADO EN LA CÁRCEL A POCO DE CONOCERSE LA NOT 1 C 1 DE SU INDULTO Y CUANDO TODAVÍA LE ACOMPAÑABAN LOS FRAILES CAPUCHINOS Y EL PERSONAL DE LA PRISIÓN Crédito Minero para preparar las maletas y marcharse una temporadita á Atenas, que es la ciudad más tranquila del mundo. El ministro de Justicia no da importancia á la impunidad en que quedan la mayor parte de los crímenes que en París vemos cometer todos los días, y no se ha preocupado de excitar el celo de la Policía, que es lo menos que podría haber hecho, aunque no fuera más que por el buen parecer. En cambio, Mr. Briand, que es un socialista de cuerpo entero que necesita desayunarse todas las mañanas, no ya con un cura, sino de todo lo existente, el reparto social, el amor libre... y ajenjo á discreción. Y después de firmar la orden destituyendo al juez de L, enioine, el señor ministro de Justicia, que es un hombre apacible y tranquilo, cogió los aparejos y se marchó esta mañana á inaugurar en un rincón del Sena la apertura de la temporada de pesca... F ios mío! ¡L. OS aficiqnados que hay aquí á la pesca con caña! I os ferrocarriles de cintura salían hoy llenos de pasajeros armados de útiles trebejos para dar principio fondo del río cada vez que advertía una gera sacudida en el encerado bramante. Daban ganas de gritar: ¿Pican? ¿Pican, señor ministro? Pero, ¡ay! no pican, no; porque el revoltoso goufon del Sena sabe más que cualquiera de los conspicuos ministros de Clemenceau. Le han aleccionado ya de sobra los dos millones de pescadores que en esta época del año le persiguen con encarnizamiento, y no se deja fácilmente prender en el traidor anzuelo que le tienden. Los pececillos del Sena huyen asustados