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I os primeros síntomas. No pudo pasar inadvertido para quien C u Palacio. La primera noticia se tuvo en el regio sigue de cerca la marcha de los acontecialcázar por un aviso telefónico, en el cual mientos el extraño y repentino regreso de el Rey ordenaba que se comunicase la nue- los Reyes, atribuyéndolo sin duda alguna va á S. M. la Reina doña Cristina y á los al estado especial de S. M. la Reina. Apenas habían llegado los Reyes á unos Infantes. Doña María Cristina, que se disponía á dos kilómetros de La Granja, cerca déla marchar hoy á La Granja, y que con tal Pradera de Balsaín, la Reina se sintió inm tivo había dado orden de suspender dispuesta, y como se lo manifestase á don sus audiencias, había salido de paseo por la Alfonso, éste dio orden de regresar inmeCasa de Campo, y en unión de la Infanta diatamente á Palacio. Hízose así, y los que doña Isabel se encontraba en la menciona- estábanlos en la Alameda pudimos observar da real posesión examinando el criadero de alguna palidez en el semblante de la Reina, faisanes cuando en Palacio se recibió la no- que se reclinaba sobre D. Alfonso, jolina vez en sus habitaciones particulares ticia del estado de la Reina Victoria. Inmediatamente le fue comunicada la de Palacio, encontróse la augusta dama nueva, y la Reina y la Infanta doña Isabel más aliviada, y el Dr. utiérrez, que acudió regresaron al regio alcázar en su auto- en seguida en su auxilio, observó que se trataba de síntomas naturales, precursores móvil. Casi sin detenerse el carruaje, la Reina de alumbramiento y con toda suerte de cirdoña María Cristina dio las órdenes opor- cunstancias favorables. Para evitar falsas alarmas y atendiendo á tunas para que en el acto se dispusiera lo necesario para trasladarse á San Ildefonso. las naturales razones de prudencia, se guar. Fueron avisados los infantes doña María dó en un principio completo sigilo sobre el Teresa, D. Fernando, D. Carlos y doña caso y se dio orden á la estación telegráfica de que no cursase las noticias referentes al Luisa y los jefes de Palacio. 331 infante D. Fernando y la infanta doña mismo. María Teresa fueron á pie hasta Palacio. Por teléfono comunicó personalmente el En el camino se eneontraron al marqués Rey la noticia del próximo alumbramiento delVadillo, quien les acompañó hasta el de la Reina á su madre, doña María Cristiregio alcázar, y al cual informaron SS. AA. na, al presidente del Consejo, y por la mayordomía de Palacio circularon otras órdede lo que ocurría. Las noticias recibidas últimamente daban nes necesarias perfectamente previstas hace cuenta de que seguía su curso el estado de tiempo para el ceremonial de la presentala Reina Victoria, presentándose los sínto- ción del regio vastago. Avisóse también á Segovia para que del regimiento de Artillemas con alguna mayor lentitud. ría de sitio allí de guarnición se destaque A La Granja. aquí la batería que ha de hacer los honores, rt La reina doña María Cristina, en unión disparando las salvas de ordenanza, instadel marqués de la Torrecilla y de la mar- lándose los cañones an la Alameda, próxima quesa de Peñaflorida, emprendió el camino á la Pradera del Hospital. de La Granja á las siete y cuarto déla tarde. De siete á ocho, la Reina atma Viciaría se También marcharon dasgués los infantes encontraba en satisfactorio estado y estaba doña Isabél, doña María Teresa, D. Fernan- paseando tranquilamente por sus habitaciodo, D. Garlos y su esposa la princesa Luisa. nes particulares, y á la hora de eostumbre El presidente del Consejo, apenas termi- comió en ellas acompañada solamente de nada la sesión de la Cámara, saáió en a- utb- su augusto esposo. Los elementos palatinos inóvM con. su secretario, Sr. Royara. y los oficiales de guardia hiciwbnlo en el El ministro de Gracia y Justicia marchó comedor de diario, j la banda de Alabardeen tren á 4 as diez de la noche. ros, que había subido á Palacio para amenizar la comida, según eostumbre, se retiró preparativos. Ea el regio alcázar se adoptaron todos al cuartel. los preparativos necesarios. 1 a Reina madre. Al bautizo del Infante ó Infanta que naz- A las diez menos cuarto llegó la Reina ca no serán invitados ni el Cuerpo diplo- doña María Cristina, acompañada de la marmático extranjero ni las clases de etiqueta. quesa de Peñaflorida y del marqués de la i n gü. o día no habrá entre Madrid y Torrecilla. Segovia él tren especial de ida y vuelta que fajaron á recibirla al patio de Palacio Su se Jiabía aatmciado como probable. Majestad el Rey, que vestía de smoking on Sí á la sazón nuoiera en La Granja algún una boufontere; los jeáes de la casa, la alta diplomático, ó grande de España, ó mayor- servidumbre, el duque de Arión, los oficiadomo ó gentilhombre, se le harán las indi- les mayores de Alabarderos, ayudantes, etc. caciones oportunas, por si se sirviese asistir Saludáronse con el mayor cariño Sus al acto religioso. Estas íadicaciones es pro- Majestades, pidiendo doña Cristina con el 1 a primera noticia. Cuando á las seis y cuarto de ía tarde le discutía en el salón de sesiones del Congreso el proyecto de Régimen local, un secretario se aproximé al banco azul y habló brevemente con el Sr. Maura. El jefe del Gobierno abandonó presuroso el salón y se dirigió al despacho de ministros de Congreso. Allí estaba el de Fomento, Sr. González Besada, con quien conferenció unos momentos. En el citado despacho enteraron al señor Maura de un aviso, enviado por el ministro de Marina desde La Granja, de que la Reina había comenzado á sentir los sintomas precursores del alumbramiento. bable qtie se hagan á las clases de etiqueta sin carácter de invitación oficial que imponga la necesidad de asistir. Solamente concurrirán las damas de guardia de SS. MM. y AA. los ministros que se encuentren en La Granja, los jefes de Palacio, el presidente de la Diputación provincial de Segovia, los gobernadores civil y militar, los presidentes de las Cortes, si se h xllaran en ¡dicho Real Sitio, y la oficialidad de Alabarderos y de la Escolta. POR TELEFONO DE- ENVIADO ESPECIAL SAN 2 2 I 1 N. mayor interés noticias del estado en que se encontraba la Reina Victoria. En otro automóvil llegaron el general Miláns del Bosch y el doctor Grinda, que venían también de Madrid. A las diez y cuarto llegó en el automóvil de la Presidencia el presidente del Consejo. La impíesión de los médicos continúa siendo completamente tranquilizadora res- pecto al desarrollo del proceso del alumbramiento de la Reina doña Victoria, que se ha anticipado algunos días á los que se esperaba, según se diee, por el ejercicio continuado que estos dias ha venido haciendo la augusta dama. Hasta las once, aproximadamente, continuó la Reina en sus habitaciones sin acostarse 3 dando frecuentes paseos. A dicha hora se recrudecieron los dolores de la pa- ciente 3- se instaló en su dormitorio, acompañada de la Reina Cristina, la duquesa de San Carlos, la marquesa de Salamanca y los doctores Ledesma Grinda y Gutiérrez. En la cámara inmediata estaban los duques de Santo Mauro y Arión, marqueses de la Torrecilla y Viana, los ayudantes del Rey generales Miláns del Bosch y conde de Aybar, el secretario particular del Rey, señor Torre, y el oficial mayor de Alabarderos de guardia, Sr. Montero. A la una y cuarto llegaron el ministro de Gracia y Justicia y el director general de los Registros, Sr, González Rothwos. SAN ILDEFONS- 2 3 2 JW. peliz alutuaramiento A la una y veinte minutos en punto se supo la noticia de que la Reina acababa de dar á luz un Infante con toda felicidad. Inmediatamente se avisó á Segovia á las autoridades que, como el presidente de la Audiencia j el obispo, han de venir para asistir á la ceremonia de la presentación. En la cámara regia desarrollóse la natural escena de ternura entre la Reina doña María Cristina y sus augustos hijos. En el momento en que daba á luz la Reída, llegaba á La Granja en un automóvil el marqués de Aguiíar de Campoo, mayordomo mayor de S. M. la Reina doña María Cristina. En este coche salió inmediatamente el comandante de Estado Mayor Sr. Queipo, que es el que ha de mandar la batería encargada de disparar las salvas, con instrucciones de que en cualquier panto del camino en que la encontrase hiciese alto y, acomodándola en el campo, disparase los 21 cañonazos de ordenanza, por ser varón el recién nacido. J a noticia. El Rey mismo fue quien dio la noticia grata á las cantadas personas que había en la antecámara, recibiendo la enhorabuena del presidente del Consejo y del alto personal palatino allí congregado. Dos minutos habrían transcurrida escás mente desde que había nacido el Infante cuando apareció en lo alto del asta bandera colocada en una de las torres de Palacio un farol encendido, con los cristales rojos A esta hora de la madrugada, La Granja presenta un; aspecto inusitado. Constantemente entran automóviles. Acaban de llegar los infantes D. Carlos, D. Remero, don Felipe, doña Isabel, doña Luisa, D. Fernando y doña Maiía Teresa. Han llegado también el duqae de Arión y el conde de la Cimera, para asistir al arto de la presentación, como grande de España y mayordomo de semana, respectivamente. Inmediatamente des ués de saber la noticia salieron de Palacio los Sn M -J