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A B C LUNES 22 DE JUNIO DE J 9 O 8 EDICIÓN i. a PAG, tmos malvados que mataban y enterraban á sus hijos. De vez en cuando se descubren hechos tan infames, que comparar á sus autores con las fieras sería una notoria injusticia para los pobres animales, que defienden en su mayoría á la prole á costa de su vida. 1 OS REMEDIOS Están tan íntimamente Xi ligados e s t o s hechos con la miseria y la mendicidad, que para evitarlos es indispensable remediar uno y otro mal. I as autoridades encargadas de aplicar las leyes necesitan la cooperación de todos; y las mismas leyes, para ser eficaces, deben de arraigar en el corazón y en el espíritu del pueblo; sólo de este modo son bienhechoras. Existe en España una L, ey de Protección de la Infancia, acerca de la cual se ha hablado extensamente eñ estas columnas. Por desgracia, no ha merecido ser propagada y difundida como debiera en el país. En ella se establecen unos organismos íntimamente ligados con los Poderes públicos, y en cierto modo independientes, que han de servir de lazo de unión entre los 6- obiernos y las Sociedades benéficas. Créanse en todos los pueblos y en las grandes capitales, en todos los distritos, Juntas, cuya misión principal estriba en vigilar, proteger y denunciar hechos punibles y premiar actos valerosos. I,o s niños en lactancia, los asilados, los escolares y aprendices, los vagabundos y los criminales se hallan sometidos á la acción protectora. El actual ministro de la Gobernación, don Juan de I a Cierva, que ha demostrado vivo interés por que la ley se aplique, sometió á Su Majestad un Decreto, en virtud del cual el Consejo Superior de Protección á la Infancia y las Juntas se ocuparán de las cuestiones de niendicK al. Circunstancias especiales han impedido hasta el presente que se haya dado por las Asociaciones locales los mismos; 2.0, el inmediato socorro de los que mueren 0 hambre, faltos de albergue y de de abrigo; 3. el auxilio á los muchos niños que languidecen en hogares miserables; 4.0, la recogida de los abandonados; 5.0, la persecución de los que los maltratan, y, por úlÚnico medio de regenerar al desgraciado y favorecerle con positiva efieacia: Claro que siempre quedará el légamo de vagabundos natos, de impedidos, degenerados, etc. que necesitan el asilo permanente, la represión ó el aislamiento como medio curativo; pero los pobrecitos, tan dignos de ayuda; esos centenares de infelices que pueden, que deben ser útiles á sí mismos y á la Patria, no perecerán miserablemente, no engrosarán las filas de los descontentos, de los perturbadores, de los maldicientes. Un niño maltratado y hambriento, débil, enfermizo, cuando llega á ser hombre y carece de instrucción y no cree ni ama, ¿con qué derecho le condenaremos fríamente si somete un delito, cuando dejamos impunes los que y prostituyeron su infancia? ¿A qué renegar de los encargados de la persecución de los delincuentes, si no creamos y fomentamos la policía del bien? Esa policía voluntaria y bondadosa la ley protectora también la crea, otorgando á los Consejeros, á los individuos de las Juntas locales y á otros celosos auxiliares, debidamente escogidos, un distintivo para que los agentes les auxilien en la tarea protectora. Es de esperar que la opinión pública ha de acoger con cariñosa benevolencia primero, y con entusiasmo más tarde, la san a tarea cíe socorrer á los pobrecitos. timo, la creación de la asistencia por el trabajo. i II l.l 1 I s v ll GOLFOS RECOGIDOS POR EL PATRONATO Y COLOCADOS EN TALLERES caritativas de carácter semioficial encargado de reunir fondos en Madrid, la intervención debida á las Juntas provincial y de distrito. En cuanto funcionen será posible realizar lo siguiente: i. la investigación de los verdaderos pobres, enfermos 1 ó faltos de trabajo, cuyos domicilios conocen las Corporaciones caritativas dedicadas á la visita de ANTIGUA ESCUELA ASILO DE MADRID