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humilde y callada de unosj cuantos hombres de acción buenos, honrados, incansables que, sin esperanzas de recompensa, sin ambiciones, sin aplausos, sonrientes y resignados, están dispuestos á soportar todos los sacrificios ARÉNTESIS Ha de permitir el piadoso y privaciones en bien del prójimo. Y sus cuilector que por un momen- dados y desvelos se encaminan á mejorar la p pp. suerte de los pobrecitos, á los que nadie t ap ganda higiénica infantil en d esta lhojar o p a para quiere, á quienes todos olvidan y desprehj tratar de un gravísimo problema social que cian porque son débiles, imperfectos, porexige la atención y el concurso de todas las que están enfermos, y por todas estas caubuenas almas. sas son inútiles ó llegan á ser peligrosos. El Gobierno y las autoridades se han esLas grandes camp ñas no son forzado en combatir la mendicidad eallejera. las de verdaderas las de solidaridad. Entre lucha, sino Por medio de bandos, disposiciones oficia- el Gran Capitán y San Juan de Dios, la les y suscripciones públicas emprendieron elección no es- dudosa. La gloria de Pasteur la recogida ó persecución de pobres, inter- supera á la de un centenar de Napoleones. nando algunos en los asilos existentes, en- I, a Humanidad empieza á n rcitarse de viando á otros á sus pueblos natales y soco- ello, por fortuna. rriendo á no pocos. Pero desgraciadamente, á pesar de que la suscripción pasa de 30.000 pesetas mensuales en Madrid, vuelven los mendigos á recorrer los sitios públicos, importunando con sus estudiadas lamentaciones; existen multitud de golfos faltos de protección, y, lo que es más sensible, ocurren casos eomo los referidos recientemente por la Prensa. 1 A MISERIA Una pobre familia, arrójala ¿a je u n a c a s a pQj. f a jt a de recursos, acampa en un solar y á la intemperie; sin auxilios de ningún género muere una pobre criatura de hambre, y cubierta con un harapo espera que el furgón venga á recoger su yerto cuerpecillo. La tierra la dará el abrigo que los hombres no la prestaron. Pocos días después, un hombre falto de trabajo, á quien repugna mendigar, también arrojado de su humilde vivienda, se refugia con su prole en unos tubos de fundición, y, desesperado al ver que sus esfuerzos son inútiles para obtener colocación, intenta suicidarse... Estos hechos son trágicamente visibles y conmueven un momento la atención pública; suelen tener remedio; pero los que permanecen ignorados son infinitos. Gentes CADENA CON QUE TENÍAN SUJETO A que vivieron con relativo desahogo, que fueron felices, se hallan sumidas repentina- UN NIÑO IDIOTA, MALTRATADO EN LONDRES mente en el más absoluto desamparo y prefieren sucumbir, y sucumben, antes que tender la mano y mendigar. AUSAS DEL MAL Pero así como para Triste es decirlo, pero á esas muy pocas remediarlas enfermeveces alcanzan los beneficios de la filantro- dades del cuerpo ha sido preciso que se aplipía de que tanto blasonamos. Diríase que que la observación microscópica al estudio el corazón humano necesita contemplar lo de los gérmenes morbosos, y gracias á ello sangriento ó lo dramático para conmoverse, se va en camino de averiguar las causas de y hay crímenes sin sangre, y dramas ho- los padecimientos y se descubren los remerrendos sin aspecto teatral, que producen á dios inmediatos y eficaces que obran con racuantos los ven sensaciones hondas, imbo- pidez salvadora, de igual suerte, para evitar rrables, de conmovedora piedad. los da ños sociales de que estamos tratando, f RANDES CAMPAÑAS Los que Se dedi- es indispensable el examen individual de -can por vocación los infinitos casos de miseria, pobreza y ó por razones profesionales á explorar el abandono para evitar la ruina social. dolor humano, ó, provistos de la luz de la No hay más remedio que abordar el prociencia ó de la caridad verdadera, buscan blema con valentía. Los egoístas creen que entre tinieblas y negruras á los caídos ó á los pohrecitos constituyen una minoría deslos dolientes y los socorren, sanan y con- preciable. No falta quien eonsidera necesafortan, no efectúan labor brillante á los ria cierta selección ciega, en virtud de la ojos de la masa popular. Esta prefiere los cual los débiles desaparecen y sobreviven hombres aras 1, cuyos destellos intelectuales los fuertes. Los débiles tienen una resistense desparraman desde las alturas políticas, cia enorme á la muerte, y, en cambio, se refilosóficas ó artísticas. Para ellos son los producen con aterradora morbicidad, infechonores, las riquezas y los homenajes. Las tando á los que parecían más vigorosos y hojas impresas difunden sus elucubraciones resistentes y aniquilándolos. Así se expliean y suscítanse campañas siempre ruidosas, en en la Historia las decadencias de pueblos las cuales se invoca el bienestar de los in- enteros. El vicio degenerador y la ausenfelices, por más que rara vez éstos logran cia de energías morales, íntimamente reobtener beneficios inmediatos de tan her- lacionadas con las físicas, producen esos mosos discursos. inexplicables aniquilamientos de razas enIJÍI cambio, es de suprema eficacia la tarea teras. LOS POBRECITOS 1 OS HECHOS Cuantos examinan de cer ca los casos ocultos de miseria y abandono quedan espantados. Además de la mortalidad aterradora por enfermedades curables, la estadística de los seres sin amparo y sin recursos aumenta en proporción considerable. Por centenares se reciben solicitudes, todas ellas muy atendibles, en las Sociedades benéficas, referentes á pobrecitos huérfanos de padre ó de madre que carecen de pan, de instrucción. Los totalmente privados de familia constituyen las copiosas legiones de vagabundos que no tardan en formar parte de los ejércitos de criminales y gentes de mal vivir. Hace algunos años que en Madrid se pensó en crear Escuelas- Asilos para recogerlos y educarlos, pero la obra fracasó por falta de interés. Actualmente, unos cuantos jóvenes distinguidos han constituido un Patronato con el fin de buscarles colocación y educarles. El presidente de este Patronato, un hombre dignísimo y earitativo, D. Alvaro López Núñez, se lamentaba del escaso interés que inspiran esos pobrecitos al público. A pesar de ser persona muy estimada y conocida, no han contestado ásus insistentes peticiones de local, y autoridad popular que por su cargo debiera atender las necesidades del pueblo ni siquiera le ha recibido. Creen que basta dictar bandos más ó menos oportunos y exigir limosnas para engrosar las suscripciones mensuales, y es necesario algo más, como se v r á co rUjlamente. peligro mayor oculto á las miradas del público; sólo una pacien te investigación puede descubrirlo. Nos referimos á los niños martirizados y explotados, más numerosos de lo que se cree. A diario se reciben cartas y denuncias referentes á estos hechos punibles en las Soeiedades protectoras de los niños, y cuando se logre interesar á toda clase de personas en favor de la infancia se descubrirán verdaderos crímenes. En estos tiempos, en que tanto se alardea de progreso y civilización, parece extraño que sea necesario organizar la defensa del niño en los pueblos más adelantados. En Inglaterra, por ejemplo, funciona la Sociedad nacional para preservar á los niños déla crueldad. En el mes pasado se atendieron 3.669 casos, protegiéndose á 10.574 criaturas y persiguiéndose á 4.891 ofensores. En un ano se registraron 25.170 easos, siendo los delincuentes 33.188, y los niños protegidos 68.008. Las causas fueron de abandono, homicidio, malos tratos y secuestros; 18.779 fueron reprendidos, 2.519 procesados y 2.434 condenados. El número de años de prisión á que fueron condenados los culpables alcanzaron cuatrocientos un año, once meses y dos semanas. Las multas sumaron 544 libras, 11 chelines y tres peniques. Es de observar que abundaron las mujeres condenadas por malos tratos á sus hijos. No pocas eran alcohólicas, epilépticas ó procedían de las cárceles. La Sociedad ha formado un museo de distintos instrumentos de martirio. No todos están coleccionados. Vénse cinturones, cuerdas, martillos, látigos, barras de hierro, cadenas, etc. con los cuales, padres desnaturalizados maltrataron á sus hijos. Recientemente se procesó en Sevilla á MÁRTIRES Además existe un C