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A B C LUNES 22 DE JUNIO- DE 1908. EDICIÓN 2. PAG. 5. ercer torero, cuando un afisionado saltó al redondel y acabó con el ammalito dándole Ú golpe de gracia. F Y en este estado dejamos la plaza con la tuación de ánimo que es de figurar. Al sar nos enteramos de que el herido más gra re es el Venterito de Jaén, que sufre una incompleta rotura de una costilla y magullamiento general; los demás heridos tienen lesiones da menor importancia. Más vale así. Cuando entramos en La Granja, los Reyes han llegado ya ha largo rato, sin novedad, y en el propio sitio impera la más completa y absoluta tranquilidad. ALFONSCIR. SANTA MARÍA munales empresas, no crean ustedes que lo haya hecho á humo de paja. El oyó decir á Rochette que las Indias no están tan lejos como se cree, porque las Indias están en España, y seguramente va en busca de otras minas de Nerva, ó proyecta la creación de un nuevo Banco Franco- Español, cosa esta última facilísima en cuanto se asegure en la Prensa una publicidad bien retribuida y constituya un Consejo formado por políticos eminentes... y eminentemente remunerados. Con esto, y con tener el billete fácil para acallar la voracidad del vividor que amenaza y comprar las plumas independientes que puedan molestar, cátate un Banco cualquiera hecho y derecho, dispuesto á tragarse las economías del que suda y trabaja. ¿Proyectará Lemoine algo parecido en España? No lo sé... Pero el caballero que logró sacar millón y medio de francos al director de la Compañía de Beers, convenciéndole de que tenía una fórmula para fabricar diamantes, es muy capaz de hacer creer ahí á las gentes, incautas y á las que se las dan de vivas que puede extraer del leeho del Sil peluconas acuñadas ya y todo. ¡Pongo por infundio! Y no cabe duda... En cuanto invente una Sociedad con este objeto y la amparen dos docenas de ministrables... ¡hay puñaladas por las acciones! Josa JUAN CADENAS, Patis, Jtmio. t DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS -maciones coinciden en asegurar que Lemoine, el famoso inventor del diamante, imita á los Humbert y ee oculta en España. Yo me apresuro á avil a r á ustedes del peligro que van á correr Sus bolsillos. Lemoine se ha afeitado la espléndida barba; probablemente se habrá cambiado la raya, y preservándose de los rayos del sol jcon el panamá sobre los ojos y luciendo tinos calcetines de fantasía, estará á estas horas saboreand una taza de aafé en la terraza de Foraos ó en Lyon d Or. Ese hombre es un peligro en España... Leinoine se cambiará de nombre, naturalmente; ideará otro infundio tan maravilloso como la fabricación del diamante, y estén ustedes seguros de que liabrá gentes que se darán de puñetazos por ir á llevarle sus economías... Nuestro dulce país es así, y femóme no ha podido hacer mejor elección. En España es inútil que un hombre de iniciativas, trabajador é inteligente discurra y planee un asunto honesto ofreciendo un módico rnteirés al capital necesario para ponerle en marcha. Gastará la saliva en balde, perderá ísu tiempo y experimentará un montón de Sinsabores, Además se le mirará con desconfianza y cada capitalista echará siete llaYles al cajón de la gaveta, diciendo para su fttpote: ¡Vaya un vivo! ¡Negociejos á mí! Pero si á esos mismos capitalistas se les topone un negocio usurario, por ejemplo, 0 una fábrica de moneda con menos peso ¿el reglamentario, saltan de gozo y entrefcanial primer bandido que llama á sus puertas el dinero, la familia y hasta la última i pta de sangre. La usura es nuestro gran vicio nacional; jjb concebimos negocio más ventajoso, más lucrativo ni más seguro. Y con el tiempo, í n España no habrá más que dos castas: la Se los que prestan y la de los otros A Lemoine le sería muy fácil cambiar de apellido y elegir un nombre de batalla: don Felipe ó don Nicanor... -Habrán ustedes observado que al usurero le tratamos siempre con muchísimo respeto y no le apeamos el don ni á tiros... Don Luis, don Gregotio, don Desiderio, don Homobono... -Una vez escogido el nombre podría montar una agencia á lo doña Baldomera, ó meterse en cualquiera Sociedad que es el camino más recto y seguro para echar coche en unos cuantos meses á la chita callando y Sin que nadie se entere. PeroLemoineprobablementeelegirá otros procedimientos, porque, hombre de iniciativas fantásticas, aspirará á hacer algo grande, algo que epate á las gentes crédulas y sencillas. El ejemplo de Rochette e tá aún vivito y coleas do, y limóme, al elegir el suelo espaüol para carado de sus futura v descoEMOINE EN ESPAÑA Todas las infor- A las tres de la tarde de ayer se verificó el entierro del p o p u l a r í s i m o maestro Chueca. Abría marcha un piquete de la Guardia municipal. Seguía el coche fúnebre, tirado por ocho caballos empenachados. Las cintas que pendían del féretro eran llevadas por los Sres. Fernández Victorio, representando al Ayuntamiento; Ramos Carrión, por la Sociedad de Escritores; Viniegra, por el Circulo de Bellas Artes; Selles, por la Sociedad de Autores; Martín Fernández, por la Asociación de la Prensa; Nieto, por los músicos; Felipe Pérez, por los colaboradores, y Estremera. En la presidencia del duelo iban el alcalde, señor conde de Peñalver; el gobernador, Sr. Martos; el presidente del Círculo de Bellas Artes, D. Alberto Aguilera; los sobrinos del finado, D. Antonio Villora y D. Ruperto Aieúa, y el íntimo de Chueca, Sr. Fernández Pita. A los lados de la carroza iban porteros de la Sociedad de Autores y del Círculo de Bellas Artes con cirios encendidos. En el coche se colocaron varias coronas, cubriéndose parte del ataúd con la corona dedicada por el alcalde- presidente, señor conde de Peñalver, y Ayuntamiento de Madrid al insigne maestro. Otra, áe plumas y flores negras, de la viuda de Chueca, doña Teresa Marín; otra, de su sobrina Milagros; otra, del Sr. Fernández Pita; otra, verdaderamente monumental, de la Sociedad La Bagatela, de que era Chueca presidente honorario; otra, de su sobrino Sr. Aicúa; otra, de D. Santos Trillo é hijos; otra, de los señores de Nogueras; otra, del Sr. de Pozo; otra, de Loreto Prado y Chicote, etc. etc, 17I corteje- se dirigió por la calle de Alcalá á la Cibeles, Paseo del Prado, Carrera de San Jerónimo, calle de Floridablanca, á entrar en la calle de Jovellanos, deteniéndose frente al teatro de la Zarzuela. Las ventanas de este coliseo ostentaban negras colgaduras, galoneadas de oro, y en el vestíbulo se situó la orquesta, que in- EL ENTIERRO DE CHUECA terpretó la marcha fúnebre de Chopin á la llegada del cadáver. Toda la compañía esperaba el paso de la comitiva, incorporándose á ésta algunos de los actores. 1 En uno de los coches que marchaban tras la carroza mortuoria se depositaron tres magníficas coronas, dedicadas al maestro por el Sr. ffiravina, director de la compañía, italiana; los hermanos Arderíus, empresa rios del teatro, y el maestro Vives. A las cuatro y cuarto llegó al teatro d Apolo la fúnebre comitiva. En el vestíbulo esperaban los artistas dí ¡la compañía, algunos de los cuales, todos aquellos que estaban libres de trabajo, se unieron después al cortejo para acompaña hasta el cementerio el cadáver del llorad maestro. Paróse la carroza fúnebre ante la puerta central del teatro, y entonces la orquesta, dirigida por D. Narciso López, interpreta una hermosa marcha. Mientras tanto, el representante artístico, Sr. Carrión, y el apuntador, Sr. Carceller) depositaron sobre la carroza dos magníficas coronas: una de la empresa y otra de la compañía. Las tiples Srtas. Soler, Campos, Pérez 5 Moreu arrojaron flores sobre el ataúd. I vesde las primeras horas de la tarde, un público muy numeroso hallábase estacionado frente al Círculo de Bellas Artes. ¿Los balcones de esta Sociedad ostentaba colgaduras de luto. Al detenerse el fúneore cortejo fue depo- sitada en la carroza una magnífica corona de flores con cintas negras, en que se leía la siguiente inscripción: Al maestro Chue? ca, el Círculo de Bellas Artes La Junta directiva de este Círculo, presi dida por el Sr. Aldecoa, se incorporó al cortejo, el cual fue engrosando á medida que iba recorriendo las calles cení leí trayecto. I a comitiva continuó su marcha desde la calle de Alcalá por la Puerta del Sol, calle Mayor, hasta los Consejos, donde los acompañantes ocuparon us carruajes para seguir hasta el cementerio de San Justo donde ha recibido cristiana sepultura el ca- dáver. Descanse ea paz el popular compositor, f o n extraordinaria concurrencia se verifi có ayer en la Ciudad Lineal el último día de los festejos dedicados á solemnizar la undécima fiesta del Árbol, organizada por la Compañía Madrileña de Urbanización. Hubo diversiones para todos los gustosj y el numeroso público que concurrió á las fiestas se divirtió de lo lindo. A la una se verificó en el amplio comedot del restaurant de la Ciudad Lineal un banquete, presidido por el gerente de la referí da Compañía, D. Arturo Soria Como nota simpática y consoladora, merece consignarse la de que no hubo brindis ni discursos. El banquete fue amenizado por la bandS de música del regimiento de Saboya, la cual ejecutó varios números de las zarzuelas más en boga. Fue aplaudida con verdadero entusiasmo no sólo por su mérito artístico, sino como homenaje á la memoria d e l inolvidable maestro Chueca, una fantasía sobro inotk vos de La alegría de la huerta. Las fiestas terminaron á las once de la noche con una vistosa función de fuegos artiñcíales, amenizados por la banda de Cazadores de Madrid. El Sr, Soria, alma de la fiesta, fue muy felicitado. LA FIESTA DEL ÁRBOL