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A B C SÁBADO ao DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN 4. -PAG. 6. CONGRESO FJNAL DE LA SESIÓN DE 19 DE JUNIO DE i S o8 El señor marqués de FIGUEROA declara que no rehuye la responsabilidad que pudiera alcanzarle. aunque él estima no ha lugar, porque todo está bien explicado y claro- El Sr. BURELL insiste en sus ataques al ministro por haberse dado el caso estupendo de que mientras se ha estado discutiendo y votando ana ley se ha estado elaborando su rectificación. ISxcita al Sr. Atuat, como presidente de la Comisión, para que explique lo ocurrida, porque tal como se ve no tiene explicación. El señor marqués de Figueroa no ve motivos para que se extrañe nadie de lo sucedido. En el nuevo proyecto no se reforma Sino parte de la ley sancionada (Rumores. El Sr. BURELL: Una pregunta al presidente de la Cámara: ¿El Foder moderador ha puesto su veto á esa ley? El PRESIDENTE: Sólo la firmó S. M. pero no se ha promulgado en la Gaceta El Sr. BURELL: Pues si esa ley ha sido sancionada y no se ha promulgado, ¿cómo se modifica ó deroga cuando no es tal ley ni nadie puede invocar su eficacia? El ministro no contesta. Entonces el Sr. Burell alude al presidente de la Comisión respectiva y subsecretario, y, ante el silencio de éste, exclama: El silencio del Sr. Amat es harto elocuente. El Sr. AMAT pide la palabra para decir que no como subsecretario, sino como diputado, habla, y se limita á declarar que él se holgaría mucho de poder expresar cuanto en esta Cámara y en el Senado ha manifestado el ministro de Gracia y Justicia. Aquí, sin que nadie lo espere, queda terminado el incidente porque el Sr. FRANCOS RODRÍGUEZ pide la palabra y el señor Burell cree que va á intervenir en el asunto. El Sr. FRANCOS pide al ministro de Graeia y Justicia Jsea levantado el castigo á los estudiantes de Valencia á quienes se les impuso hace meses, con motivo de las algaradas escolares á que lió pie lo ocurrido al Dr. Moliner. -El Sr. RODRÍGUEZ SAN PEDRO no ve medios hábiles de acceder á lo que el señor Francos solicita. El Sr. FRANCOS insiste en reclamar gracia para los estudiantes de Medicina, poique el castigo, en verdad, sobre quien pesa es sobre los padres, por lo mismo que no se trata de niños. Rectifica el MINISTRO. Entra en la Cámara el jefe del Gobierno. El marqués de VILLA VICIOSA, en un discurso fogoso, que contribuye á que se llenen los escaños yacíos, apoya la petición del Sr. Francos y aboga por que haya benevolencia para los escolares, que son hombres y deben tener libertad y no ser víctimas del rigor ridíeulo de los profesores. Concluye reclamando que se aplique la disciplina á los pedagogos, para que el pueblo no siga embrutecido. El Sr. RODRÍGUEZ SAN PEDRO: El señor marqués de Villaviciosa entiende que se debe empezar á aplicar la diseiplina por los de arriba. Me parece muy bien. El Sr. ROSELLO dirige al ministro de Instrucción un ruego relativo al personal de Ja Escuela de Artes é Industrias de Palma de Mallorca. Le contesta el Sr. RODRÍGUEZ SAN EDRO, -pero su voz no llega á la tribuna. La Cámara entra en el Prosigue el debate sobre el proyecto de régimen local. El Sr. MORET ocupa la tribuua ORDEN DEL DÍA Habla para aliasiones, en relación con la enmienda del Sr. Riu al art. 175. Advierte que dentro del límite amplio, elástico, que en sus enmiendas se determina, los Municipios pueden moverse con cierta holgura y con independencia en los trabajos de confección de sus presupuestos; ese Hmite se adapta al art. 84 de la Constitución, y con él no sufre detrimento la autonomía municipal. Dice que él no luchará sino porque peligre la armonía que debe coexistir y consolidarse entre la acción del Municipio y sus necesidades principales y la potencia contributiva de los administrados. Hace atinadas consideraciones sobre el concepto y valor de la renta y sus fluctuaciones para venir á estudiar el impuesto sobre la renta, ante el cual los cálculos; corren el riesgo del error, porque el capital se puede fijar, y la renta no, y por ello colige que es la orientación del capital la que se debe escoger como base imponible. Pido proporcionalidad justa y racional en la exacción contributiva de los Municipios. Si hemos de asentar la equidad en las bases saludables que estamos elaborando, en el reparto adecuado de los impuestos, entiendo que no debemos sostener el impuesto de consumos. Aboga por que se lleve la repartición de los impuestos á la riqueza del término municipal, y encarece la necesidad de que se abaraten las subsistencias para que en los días críticos de huelga la misma carestía no aliente resistencias y odios en el proletariado, apartándolos de toda solución con el v capital á los obreros y agravando los conflictos sociales. El Sr. MAURA, después de encomiar el discurso del Sr. Moret por la atención especial y seria que al debate consagra, recoge las principales observaciones del jefe de los liberales y puntualiza cuál es el sentido genuino del artículo 175 y cuál es el límite del presupuesto de gastos, que no ha menester ser fijado porque ya lo está en la ley. Dice que no se debe confundir- -como el Sr. Moret lo ha heeho- -el concepto de capitalización con el de capital. Siguiendo sus razonamientos sobre la riqueza imponible, declara que no hay más que ver la enmienda del Sr. Ríu para decir: aquí no hay más que resargos de la contribución. Hablando después del organismo repartidor, afirma que se le rodean ea la ley de tantas garantías, que ha de ser sumamente difícil el que por parte de nadie puedan cometerse arbitrariedades. De esta manera queda por completo desvirtuado el cargo que hacía el Sr. Ríu, al defender su enmienda y robustecer al Sr. Moret con su argumentación. Añade el jefe del Gobierno que con esta explicación está seguro que se tranquilizarán aquellos que combaten el reparto veeinal en la forma que en la ley se marca. Queda además otra ventaja, y es que los presupuestos no quedarán indotados, porque si hubiera déficit, en un momento determinado quedaba cubierto con esta derrama general. Considera que es muy cierto que la opinión no está todavía suficientemente educada en el civismo, porque si así fuera, una de las contribuciones más provechosas y saneadas sería el impuesto de utilidades, porque en España no hay nadie que en este punto declare la verdad, y los rendimientos que dan el ejercicio de la profesión son los únicos que en la actualidad están exentos de toda carga contributiva. Se muestra conforme en aceptar lo propuesto por el Sr. Moret, eual es el dar mayor amplitud á la Junta repartidora y que figuren en ella intereses que ahora no están representado. Y termina afirmando que su lerna es: n predicar nada y realizar todo por medio del ejemplo El Sr. RIU rectifica, empezando por dai las gracias al i efe del Gobierno por haber recogido benévolamente las indicaciones hechas por la minoría democrátiea. Después pasa á recoger las alusiones que últimamente le ha dirigido el jefe del Gobierno, empezando por estudiar la autorización que se da á los Municipios de que puedan elevar los gravámenes contributivos al tipo que lo crean oportuno. Este punto es muy grave para el orado pues, según el diputado demóerata, se dará el absurdo de que el contribuyente estará sometido á dos fiscos: uno. el del Estado; otro, el del Municipio. Demuestra lusgo lo absurdo que es el reparto según el artículo, y pone el siguiente caso práctico con arreglo á la ley: el comerciante tendrá que pagar con arreglo á su cuota de contribución, y suponiendo que paga 200 pesetas al año, al hacer el reparto se le impone la tasa que marca la ley, y re sulta que tendrá que pagar como repartí miento la cantidad de 2.000 pesetas. Declara que el repartimiento es totalmente injusto en la forma en que se establece, y que hace falta una escala gradual fundada en los beneficios del capital. Para demostrar que el reparto vecinal 110 lo defiende nadie, lee varías opiniones de tratadistas financieros, y más principalmente de secretarios de Ayuntamiento, todos los guales están conformes en declarar que el reparto vecinal es un semillero de discordias. SI jefe del OBIERNO contesta, declarando que la ley pone límite, y está precisamente en que lo fijan aquellos que lo van á pagar, y con este corolario no hay duda que el límite no ha de ser exagerado, porque con él está hipotecado el pesulio del que le vota. Desarrolla con toda extensión este tema, pues se trata única y exclusivamente de apreciar el haber que resulte imponible, y esto se sabe muy bien entre vecinos que están enterados al detalle de las alzas y bajas de la fortuna del de al lado. El Sr. AZCARATE interviene brevemente para demostrar que el concepto no está claro y que ese principio de proporcionalidad que ahora se pide está totalmente desconocido. Rectifican brevemente los Sres. MAURA y AZCARATE, insistiendo ambos en interpretar de manera distinta el art. 175. El Sr. RIU rectifica una vez más. Se suspende esta discusión, y dada caen, ta del despacho ordinario, se levanta la sesión á las ocho menos cinco. SESIÓN DEL DÍA 20 DE JUNIO DE 908 Comienza á las cuatro menos cuarto. Preside el Sr. Aparicio. En la Cámara apenas hay diputados. En el banco azul, el presidente del Consejo y los ministros de Gracia y Justicia é Instrucción. Cuando el secretario concluye de leer el acta, el salón está casi vacio, no hay diputadosj astante para su aprobación, y al preguntar el ritual ¿Se aprueba? el Sr. LLÓRENTE pide que se cuente el número. Algunos diputados de la mayoría ex claman: ¡Que la votación sea nominal! Lentamente se hace ésta y, á pesar de la busca y recluta de diputados, sólo se logra reunir 70, que es el número reglamentario. RUEGOS Y PREGUNTAS Habíanlos Sres. ROMERO, LLE LO y LLÓRENTE, protestan de que no se cumple el reglamento en cuanto á la hora de comenzar las sesiones y contra la aprobación del acta sin número bastante.