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A B C JUEVES J 8 DE JUNIO. DE 1908. EDICIÓN i. a PAG, Q. t O S HAMBRONES Entre dos guardias de Orden público, y atado codo con codo, llegó ayer tarde al Juzgado de guardia un individuo cuya presencia en aquella casa despertó el mayor interés. Creyóse en un principio que quien en aquella forma era conducido al Juzgado de guardia era por lo menos el asesino de doña Filomena Meliá. Pero, ¡ay! la desilusión fue completa cuando todos se enteraron de que el detenido era un infeliz que, para saciar el hambre, kizo en un café de la calle de Hortaleza cuatro pesetas de gasto y luego declaró ue no tenia dinero pa. ra satisfacerlas. que caben unas 6.000 personas; toda la construcción es de aluminio y su peso se calcula en 12 kilos, con público y todo. ifVro invento militar ha llegado á nuestra noticia. Una mochila sin peso, inventada por un oficial de Infantería de la República deí Ecuador. Ivlainemos P. al peso de la mochila (según demuestra el inventor) Tómese un resorte cuya fuerza de reacción sea M, igual y contraria á P. LOS NIÑOS MARTIRIZADOS -OR TEi. éron. 0 DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR Se trata de la tarjeta postal comestible. Es una pasta de galleta muy endurecida y está forrada de papel fino por ambas caras, y en él se escribo y coloca el sello. Metida en agua, el papel se desprende, la galleta se empapa y queda en disposición le ser comida. Entre las variantes de la tarjeta comestible tenemos las tarjetas merienda, que contienen entre la pasta de la galleta una rodaja de salchichón, uu trozo de ques- j, etcétera, etc. T i n oficial del Ejército japouéfe ocaba de hacer un invento prodigioso: una escala para trepar por los muros y salvar fosos. Cada soldado lleva en su mochila un trozo de cuerda de dos metros de Ion gitud, con un estribo en uno de sus extremos, hecho de la misma cuerda. Cuando hay que escalar un muro, se unen los trozos de cuerda que sean necesarios. Un soldado sube á lo alto del muro, amarra la cuerda y por ella sube despiíé- o 1 -to de la tropa. postales ha U na nuevaá clase de tarjetascoleccionistas. venido preocupar á los Hoy ha continuado la vista de la causa seguida contra D. Eduardo I? lío y su esposa Rosa Membrado. Han informado el fiscal y los defensores, pidiendo estos últimos un vsredicto de inculpabilidad para sus defendidos. Terminados los informes, el Jurado se ha retirado á deliberar, declarando inculpable al Sr. EHo y culpable á la madrastra. El defensor de esta última ha solicitado revisión de la causa por un nuevo Jurado, á lo que ha accedido el Tribunal de derecho. piual de la vista. ZÍBAGOZ 1, IJ, 8 N. AVALANCHA DE AGUA POH TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR ALEjANDrÓPOLlS (RUSIA) 17, 8 N, Con tan pertinaces las lluvias y cae el f. gu? en cantidad tan enorme, que por las calles de esta población pasan verdaderos torrentes. I a avalancha de agua ha socavado los ci mientes de innumerables casas, que han caído al suelo. El número de víctimas es muy grande. Póngase dicho íesorte debajo de la mochila, sobre una placa metálica sujeta al cinturón. El peso P. de la mochila será contrarrestado por el empuje hacia arriba del resorte, y el soldado caminará sin molestia 3 hasta sonriente. ipor qué se estropea la ropa? Por estar fa bricada de substancias muertas. Si la lana de nuestros trajes no estuviese separada de los borrejos y el algodón continuase en el árbol, en una palabra, si vistiésemos substancias vivas, nuestros trajes tendrían una duración mucho mayor. Basándose en esta teoría, perfectamente racional, el doctor noruego Anksor ha ideado y presentado á la Academia de Ciencias de París una substancia parecida á la celuloide, con la cual se ha construido el terno que viste desde hace ocho anos. I, evita, pantalón y chaleco, en el momento de vestírselos, se ponen en comunicación entre sí y con el torrente circulatorio del individuo por medio de un tubito que atraviesa el ombligo. El único inconveniente, si tal puede llamarse, es que el individuo necesita mayor cantidad de alimentos. pues no sélo ha de alimentarse á sí mismo, sino también al traje. Además de esta ropa, que pudiera llamarse animal el mismo doctor ha presentado otra vegetal Consiste en un calzado amplio con unos compartimentos llenos de tierra perfectamente abonada, y en la que planta unas enredaderas de hojas menudas y abundantes; estas enredaderas se adhie ó las piernas y trepan hasta vestir por v- mj -to al individuo, proporcionándole os v camisa sumamente frescos. MEUTÓI GONZAÍ, EZ LA FUGA DE LEMOJNE POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PARÍS, 1 7 1 N p l juez de instrucción Mr. L, Poittevin ha confirmado oficialmente la noticia de la fuga de I, emoine. El mismo funcionario ha abierto una carta del inventor de la que el juez ha desprendido que la formula para la fabricacióa del diamante es un puro engaño. PARÍS, 1 7 I I H Ventaja grande de esta escala: del mismo modo que subió un soldado á amarrar la cuerda, pueden subir todos los demás, y, por lo tanto, los trozos de cuerda pueden quedarse en el cuartel. Análogamente se procede para salvar fosos entajas del aluminio. Es tan poco el peso de este inetal, que en el Estado de Luisiana (Estados Unidos) se acaba de inaugurar un teatro circo en el UNA EXPLOSIÓN POR TELÉGRAFO LA CORUNA, 1 7 1O ti. D i NUi STRO SERVICIO PARÍ iv. iii. AK D n Culiucdo ha ocurrido una explosión en un taller de pirotecnia, resultando tres heridos graves, creyéndose motivó el siniestro una imprudencia de uno de ellos. pj 1 famoso sobre. El ingeniero Mr. I emoine debía haber presentado hoy al juez de instrucción, monsieur Poittevin, el famoso diamante que él decía ser de su invención. Mr. Werhner, autor de la denuncia, se presentó hoy solo ante la presencia del juez, quien pudo convencerse de que Tremóme había huido El juez abrió entonces ei lamoso sobre traído de Inglaterra, en cuya nación se hallaba en depósito, y en el que, según el ingeniero, se contenía la fórmula para la fabrieación del diamante. Dentro del sobre se encontraron largas y fantásticas explicaciones acerca de la fabricación de diamantes, sin referirse á nada nuevo, no haciendo, por lo tanto, necesaria la realización de nuevas experiencias. Se ve claro que L moine sólo se ha propuesto burlarse de cuantos en este asunto han intervenido, incluso del público, que lo ha seguido y lo sigrue con marcadísimo interés. El denunciante, Mr. Werhner, después de ser abierto el sobre y leído su contenido, permaneció impasible. l i n a carta. El juez instructor, Mr. Poittevin, ha re- 1 cibido una carta de Mr. X, emoine, en la que éste explica su no comparecencia por difi- cultades que la parte civil y el propietario le suscitaron, privándole de Ja calma y serenidad suficientes para que prosiguiera sus experimentos. Mr. I emome manifiesta que regresara