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A B C. MARTES i6 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 8 pera, después del alza, es muy coaveniente, pues de ese mpdo es eomo se consolidan las ventajas adquiridas. ifl. Renta francesa vale 95,35; el Ruso aucvo, 98,52: e. l Turco, 96,70: el Argentino, 93,85, ci Brasileño, 85,85. Sigue la firmeza de los valores españoles. 151 Exterior gana 30 céntimos y queda á 96,92; los Andaluces suben siete francos y cierran á 214, y los Nortes valen 14, y los Zaragozas, 409. Kl Crédito ionés cotiza á 1.171; el Metropolitano, á 507; la Goldfields, á 102; la Rand Mines, á 164; el Riotinto, á 1.63 E, y la Tharsis á 155 iya De Beers vale 290 y gana tres francos, después de cotizar á 297 á principios de la semana. La situación del mercado de los áiamantes ha mejorado bastante en Amberes y se nota mayor actividad en las transacciones. l, ás acciones del Banco de Méjico cotizan á 9 5 i El ministro de Hacienda de la República Argentina ba presentado un proyecto de lej modificando la de 1907 sobre el Banco Nacional y propone el aumento del capital de dicho establecimiento. De aprob, arse esta reforma, el servicio i de los 17.800.000 pesos oro de las obligaciones se haría por cuenta del Tesoro y no por cuenta del Banco. LOS RESTOS DE RUÍZ ZORRILLA dan convencer al elemento militar de que PLlACIÓN igy de jurisdiceiones? ¿No la ha oído usted? Pues le zumbarían los oídos, porque su artículo de hace quince días ha llevado un espuleo de ordago. Eso que usted cree de la imposición militar es una opinión callejera. ¡Y poco que aplaudió la mayoría la afirmación de que no hay imposiciones, ni Cristo que lo fundó! Conque, amigo, á rectificar; y otra vez no se inspire en el arroyo para hablar á los Fectores de A B C. -Vamos por partes. 1,0 de la imposición ó veto á la derogación d é l a ley de Jurisdicciones sin sustitución adecuada, especie callejera es; pero esa esíiecie es también artículo de fe en cuartos de banderas, casinos y oficinas militares. El aplauso de la mayoría, me recuerda lo qué Sarcfey cuenta del sitio de París: formábanse en la calle corrillos alrededor de cualquier moMot, que relataba con pelos y señales 1 última y definitiva derrota de los Ejércitos aleinanes en el t o i r e ó en Picafdía, ó en otra pairte; la gente escuchaba con la boca abierta, y cuando se deshacía el corro, preguntaba cualquiera á s u vecino: ¿Y usted cree eso? -Hombre, yo, no; pero da gusto oirlo. ¿De modo que usted se ratifica, en vez de rectificar? -Me ratifico; pero acepto que la realidad no puede llevar el mismo traje en los asientos del banco azul que en las columnas de un periódico; una dama, que se escota hasta el ombligo se avergonzaría de enseñarías pantorrillas como una pescadora de Cudillero. Doy á cada uno lo suyo y me quedo eon lo mío. -Y á veces con lo ajeno, porque usted se escota y s e arremanga. Pero, en fin, ¿á usted le parece mal ó bien que no se atienda á la otra imposición, la de la Solidaridad? -Creo- que la exigencia de Solidaridad fué extemporánea, y del propio discurso de Cambó se saca la demostración. Este subjefe de los solidarios (según leo en el Extracto dé Sesiones) reconoció que en el fon 3o de todo había habido por parte de alguHos escritores groseros extralimitación de 2 a crítica hasta llegar al insulto, y por parte LA LEY DE JURISDICCIONES la RATIFICACION, Y AM- ¿Qué talsobredis, cusién la BURGOS. EL MAUSOLEO ADONDE HAN SIDO TRASLADADAS LAS CENIZAS DE D. MANUEL RUlZ ZORRILLA Y SU ESPOSA debe dar su p ¡ace ¿para la derogación de la ley de las Jurisdicciones. ¿No, sabían todo esto los solidarios? S i l o sabían, no podían esperar del Gobierno otra contestación qu la obteiiida. -Pero, ¿y los compromisos electorales de Solidaridad? -A esto contestaré con u n poco de HiSv toria. Al abrirse estas Cortes, hace poco más de un año, y alentado por la consideración que Salmerón, jefe de la Solidaridad, dispensaba á mis opiniones en asuntos militares, dije en A B C y otros periódicos lo siguiente: que Solidaridad debería aplazar el problema de las jurisdicciones, de cuyo planteamiento sólo podría resultar, ó la caí- da de Maura, si se sumaba á los solidarios, ó su riña con éstos, y ambas cosas serían funestas para la solución del problema catalán, que no podemos mirar con indiferencia los que nos acordamos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas; que la ley de Jurisdiccibnes debería caer por su propio peso de ley inútil el día que, merced á los esfuerzos del Gobierno y Solidaridad, el, Ejército tuviese una organización que le diera la confianza, en sí pjopio y lá confianza delpaís. Cuando á eso se llegase, nadie se acordaría de la ley de Jurisdicciones, derogada ó no. Quince años serví yo en activo, durante los cuales estaba vigente el artículo de la Ordenanza que disponía que al blasfemo, se le atravesara la lengua con u n hierro candente; se blasfemaba de lo lindo, y las lenguas, como si tal cosa. Solidaridad, privada de Salmerón, se desentendió de los asuntos militares; el Gobierno tampoco les dedicó atención mayor, y el resultado es que siguen y seguirán las circunstancias que hacen imposible la derogación de una ley que todos llaman abominable. Conque ya sabe usted lo que pienso, y hemos terminado por ahora y para mucho tiempo. JENABO A L A S f í i COMPRE USTED MAÑANA MIÉRCOLES -V MAGNÍFICOS FOTOGRABADOS D E TODOS LOS SUCESOS D E LA S E M A N A NOVELA ILUSTRADA ARTÍCULOS Y POESÍAS f ESTADO EN QUE SE ENCONTRABA EL CADÁVER DE RUÍZ ZORRILLA AL SER EXHUMADO Fots. Vadillo. de los militares, suspicacia mantenida alerta por la- conciencia de los defectos de organización visibles y palpables, que por el lado militar condujeron al colapso de 1898, y que en circunstancias análogas conducirían á igual ó mayor fracaso. Pues siendo esto así, y no pudiendo nadie asegurar que en dos a ñ o s s e han olvidado los desastres y se han educado los escritores groseros, y no habiendo habido tampoco reforma de, la organización del Ejército, lo natural es que los gobernantes, sean los que sean, teman, la reproducción de insultos y la poca paciencia para oirlós ó leerlos, y que no pue- EL NÚMERO, 2 0 CÉNTIMOS I EN TODA ESPAÑA I