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A B C LUNES i5 DE JUNIO D E j 9 o 8 EDICIÓN 4. PAG. n constituido el suceso inás remarcable la originalísima y preciosa instalación hecha por la Unión Alcolera Española, en la que don Alfonso se detuvo largo rato examinándola, haciendo de ella grandes elogios. El público se agolpaba, después de marchar el Rey, en derredor de la instalación, que constituye el verdadero dou de la Exposición. Oanquete regio en la Exposición. s- Uno de los actos oficiales celebrados hoy en honor de S. M. que más brillantez ha alcanzado es el banquete ofrecido, al Monarea por el Comité de la Exposición y que acaba de celebrarse en el pabellón de Museos. En este banquete se ha servido el Champagne marca Mercedes, que fue elogiado grandemente por los comensales. Ayer se inauguró el bonito quiosco en que se vende este riquísimo Champagne, situado detrás del pabellón central. Este quiosco es el punto de reunión del público distinguido que acude á la Exposición. ZARAGOZA. iS, ZT, Diéronle el alto las fuerzas de la benemé- sidad y qué se infirió hallándose de frente rita, y como el criminal contestase dispa- víctima y agresor. rando una escopeta, la Guardia civil resEl defensor, Sr. Ortiz, obstinase luego en pondió á la agresión haciendo fuego y ma- demostrar que, dadas las dimensiones de la tando instantáneamente al malheehor de navaja con la cual fue herido Curros, tenía un tiro en el estómago. forzosamente que mancharse las manos ej, El Tonto venía huyendo de Villaviciosa y autor de la agresión; pero los forenses no están conformes con esta creencia, porque de Espiel. pudo impedirlo la rapidez del ataque, la ropa que llevase la víctima y otra porción TRIBUNALES de circunstancias. as exequias. Con severa pompa y brillantísima concurrencia se han verificado esta mañana en la basílica las honras fúnebres. El templo estaba enlutado desde las co ttmnas á la barauda del presbiterio. A lo largo de éste y en sentido vertical habíanse coloeado cañones, en cuyas bocas ardían gruesos blandones. A derecha é izquierda del crucero alzábanse en pirámides las balas y granadas tme se conservan desde 1808. El túmulo era magnífico. Constaba de dos cuerpos y estaba cubierto por paño negro aterciopelado con anchas fajas doradas. En ios ángulos pendían banderines con los escmdos de Aragón y de Zaragoza y otras ciudades. I a bandera española, con amplios pliegues, eubría el catafalco, cuyo adorno completaban grandes trofeos. Ofició el arzobispo, Sr. Soldevila. asistido por el cabildo catedral. Una nutrida capilla- -con más de 50 voces y 100 profesores- -ha interpretado la gran misa de Olleta. I a oración fúnebre ha estado á cargo del ilustre canónigo Sr. Jaidiel (D. Florencio) deán de la catedral, quien ha pronunciado un discurso grandilocuente, narrando los hechos gloriosos de los Sitios v trazando el elogio de los héroes. A toda la ceremonia ha asistido S. M. el Rey, coa sn séquito. También ha asistido, ocupando lugar preferente, con el Ayuntamiento, la Junta magua del Centenario. ZARAGOZA, 1 5 4 T Cl Rey en la Exposición. S. M. asistió esta mañana, acompañado del ministro de la Guerra y de los generales Echagüe y Del Rfo, á la parada militar del Campo del Sepulcro, donde los regimientos de Infantería de Aragón y Galicia, el de CaTballería de Castillejos y los de Artillería é Ingenieros maniobraron á las órdenes del general Viana. lluego ha visitado el cuartel de lanceros del Rey, ha estado en el palaeio arzobispal, paseando á pie por las calles céntricas, en las cuales el gentío le ovacionó constantemente. Y en este momento se dirige á la Exposición para inaugurar el pabellón francés. CRIMINAL MUERTO POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTJCULAk CÓRDOBA, i 5 J T p n el término de esta capital, cerca de una ermita, descubrió hoy la Guardia civil 1 un malhechor á quien venía persiguienlo, llamado Juan Bot y apodado el Tonto. comenzado á verse la causa seguida contra Mariano Revuelta, supuesto autor de la muerte de Andrés Curros. El juicio, como dijimos, se celebra en la Sección primera, que forman los señores D. Ramón Rubio (presidente) Albadalejo é Higuero. Hecho el sorteo de jurados y leídos por el habilitado los escritos de ia acusación y la defensa, comenzó á interrogar el representante de la ley al acusado. 15 ste, que es un hombre de unos cuarenta años de edad, de aspecto poco simpático, empieza su declaración diciendo que el día de autos bebió algunas copas de vino; pero cree que no fueron muchas, porque su estómago, muy delicado por efecto de una enfermedad, no admitía excesos de ninguna clase. Dice que la noche de autos dirigíase á su casa, sita en la calle de Mesonero Romanos, cuando observó que dos desconocidos hablaban de cobrar ó pagar 30 ó 40 duros. Al escuchar esto- -añadió- -no pude contenerme, y sin ánimos de molestarles dije al pasar por su lado: ¡Más valía que esos 40 duros me los dieran á mí! Estas palabras debieron irritar á uno de los desconocido? porque, separándose del que le acompañaba, se dirigió á mí con propósito de agredirme, si bien no llegó á efectuarlo porque repelí aquel ataque. F. ¿Pero repelió usted la agresión hiriendo al Sr. Curros? P. -No, señor; no pude herirle porque no hice uso de arma alguna. F. ¿Es cierto que pocos días- antes del suceso enseñó usted una navaja á cierto sujeto apodado el Levita, diciéndole que se proponía usted matar con ella á un hombre? P. -No, señor; yo no he usado nunca navaja, y por consecuencia, mal podía haberla mostrado á ese individuo. Además, el Levita es hombre de malos antecedentes y poco aficionado á decir la verdad; no es, pues, extraño que haya dicho cuanto haya tenido por conveniente, sin reparar en aue pudiera perjudicarme. A otras preguntas del fiscal y la defensa, afirma que no sabe quién agredió á Curros, y que si él huyó fue por no meterse en cues tiones que no le interesaban. Su declaración no difiere, pues, nada de las que prestó en el sumario, negando en absoluto su participación ea el hecho de autos; pero ni las explicaciones que da ni la circunstancia de haberse inmiscuido en la conversación que sostenían ambos amigos permite aceptar tal versión. A mayor abundamiento, los testigos que después comparecen coinciden en sostener que el autor de la muerte de Curros fue el baulero Revuelta. 1 os forenses. I os peritos médicos informan al Jurado describiendo la herida que produjo la muerte del desdichado Curros, herida que se hallaba situada en la axila izquierda, y que, al seccionar el paquete bascular, determinó una hemorragia extraordinaria. Añaden que la lesión era mortal de nece- EL CRIMEN DEL BAULERO eclara el procesado. (D A las nueve de la mañana de hoy ha 1 os testigos. El primer testigo que comparece ante él Tribunal es Federico Hierro, representante que fue de Andrés Curros. Afirmó que la noche de autos iba eu compañía de su desdichado amigo, cuando oyó que un sujeto á quien no cono ía, perp que después ha sabido que era el baulero, intervino en la conversación que ellos sostenían, intercalando dos ó tres frases groseras que indudablemente molestaron á Curros, porque éste separóse de Hierro, dirigiéndosela Revuelta con ánimo quizás de castigar su impertinencia. -Yo- -añadió Hierro, -al ver la actitud de mi amigo, le aconsejé que no hiciera caso, que lo dejara, porque se trataba de ua borracho; pero Curros llegó hasta la esquin a donde se había detenido el desconocido, viendo que ambos levantaban los brazos y que mi amigo recibía un golpe, que yo creí entonces an puñetazo. Pocos momentos después, el hoy procesa, do echó á correr y tiró al suelo una navaia, que recogió la Policía. F. ¿Pudo usted observar si se hallaba borracho el Mariano Revuelta? T. -Creo que no. Si lo estaba, se espabiló en seguida. I a declaración de este testigo, de excepcional importancia, se ajusta también en un todo á las que prestó en el sumario, acusando sin vacilaciones de ningún género al Mariano Revuelta como autor del delito. El testigo reconoció también por tres veces al procesado en rueda de presos, Agustín Pérez, dueño de la taberna- r taurant que fue de I, abra, declaró que conoce mucho á Mariano Revuelta, pues este sujeto frecuentaba su establecimiento; pero el día de autos no recuerda haberle visto beber. Francisco Pérez, sereno del comercio, acudió en socorro del herido en los primeros momentos y le oyó decir que le habían cortado un brazo. Otra de las declaraciones más importantes es la de Francisco Martín, quien aseguró que al salir al balcón de su casa para tomar un rato el fresco y fumar un cigarro vio dos hombres que subían por la calle de la Abada hablando tranquilamente; que uno de ellos retrocedió hasta la esquina de la de Mesoneros Romanos, donde había otro hombre parado, y que sin mediar palabra ambos levantaron los brazos y al parecer se agredieron, sin que pueda determinar este punto concreto, porque no llegó á ver el arma con que Curros fue herido. Como detalle esencialísimo, agregó el de que oyó decir á uno de los desconocidos cuando su acompañante se dirigía al que se hallaba parado: ¡Déjalo, que es un borracho! A los pocos momentos añade que vi 6 llegar á los serenos, y oyó que uno de aquellos individuos se encontraba herido. Después cerré el balcón, y no me enteré de lo que sucedió hasta que al siguiente día lo leí en los periódicos. Santiago Pérez y I, uis Arinero no declaran nada interesante, como tampoco otros testigos de la lista del fiscal. Jfcmilia Bertholdi, francesa injerta en andaluz, que vivió ocho años con el infeliz Curros. Afirma que conoce á Hierro, y refiere que