Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C LUNES i5 DE JUNIO DE 9o8, EDICIÓN i. PAG. 4. chive... ¿Quién lia sido el genial director de ero ahora comienza la segunda parte de extranjera le haya disputado el premio; la fiesta, la más interesante, la sensaescena que ha ensayado á todas estas muje- pero los dueños de los restaurants se lamentes para que posen con las mismas posturas tan amargamente porque cuando un eaba- cional... ¡El desfile! Es obligatorio hoy asomarse á la cascada, cuando están paradas, para que avancen llo inglés se- ha llevado el premio el delirio con los mismos movimientos cuando echan británico lo ha solemnizado haciendo co- dar una vuelta á los lagos y tomar una taza á andar, para que hablen lo mismo, sonrían rrer ríos de Champagne al grito solemne de de té en Armenouville, antes de colocarse ¡Dios salve al Rey! La diferencia es una cosa en la línea interminable de autos, matls, berio mismo, flirteen lo mismo? Todas acarician el mismo pensamiento así como un millón de francos que los in- linas ó modestos fiacres... Los camelots paribajo la monumental montaña de artificial gleses se dejan en París cuando triunfan, sinos hoy no venden nada, porque explotan cabello... ¡Remarcarse! Y por remarcarse esta y que se ahorran cuando resultan ven- el negocio lucrativo de buscar coche al que no lo tiene ó de llamar al cochero que espetarde en élpessage y en la pelóme cada mu- cidos... Hay un instante de confusión cuando la ra en un lugar convenido con el propietajer de éstas se ha vi to obligada á hacer una locura por lo menos, locura que más tarde campana suena para prevenir á los corredo- rio... ¿Quiere usted que llame un auto, mon tendrá su desenlace en una tragedia... ó en res, y todo el mondo se agolpa para ver la salida... Hay una salida falsa, y todos vuel- ambassadew? -pregunta un camelot á un muUH vaudeville. Sombreros de forma inverosímil, combi- ven á su puesto... Se da, por fin, la señal... chacho afeitado, de aspecto enfermizo. -Tengo unjiacre de dos caballos epatant- -naciones bizarras de color y de telas, ador- Un vocerío espantoso saluda la partida de nos y dibujos extraños, abrigos vaporosos, los corredores... Opéranse las últimas tran- grita otro. ¡Aquí esta el coche, princesa mía! -exvestidos transparentes y encajes valiosísi- sacciones en él Pari- Mutuel, y en seguida un mos y joyas relampagueantes... ¡Oh, no es religioso silencio parece surgir de todos los clama un golfo que ha ido á buscar la berliposible que en. París, con ser tan rico, haya rincones del Bosque, y durante un momen- na de una cocotte, y la saluda quitándose la dinero para pagar el derroche que se hace to, de estos cientos de miles de almas no se gorrilla y haciendo una genuflexión de genen esta Epifanía del Lujo... No... Tres ter- escapa un grito ni una exclamación... Has- tilhombre de casa y boca. Y por todas partes surgen gritos, nom ceras partes de este lujo, creédmelo... Se ta nos parece oir distintamente las pisadas de los caballos que á lo lejos galopan y el bres, silbidos... ¡Lucienne, de Fhotel Regiqueda á deber! Y, por fin, ¿cuál de estas elegancias ha respirar anhelante de los jockeys, que van na! ¡Martin, de la Rué de la Pompe! -Frederic, dtt Majestic! -Y lo asombroso es qwe realizado el iüeal de hacerse remarcar? casi arrodillados sobre la silla... Formando un grupo compacto, se escon- poco á poco los llamados van apareciendo, difícil aventurarse á contestar á esta pregunta... Ivas bellezas profesionales han lla- den en el bosquedllo... ¡Oh, este bosqueci- sin que se pueda uno dar cuenta de dónde mado la atención por su historia, no por sus llo es el lugar encantado, porque al salir de salen. Yo he regresado á París en neto, metídc toilettes, y Emilienne d Alerón ha desper- él comienza la línea recta, y el que primero tado la curiosidad de las gentes que con- aparece es el que más probabilidades tiene en una pauline que recordaba los ómnibus templaban el deslumbrante haz de espigas de triunfar... ¡Ahora salen! Ya están que hacen el servicio de la plaza de toros. doradas de su sombrero; atraían los ojos de ahí! ¿Quién viene primero? -Y el enorme Apretado, sudando la gota gorda, he llegafuego de Lyanne de Pougy, única cosa que vocerío se levanta otra vez... Animo! -do al bulevar con el costado dolorido por se destacaba entre los lazos de gasa que la ¡Vamos, un esfuerzo! ¡Hip! ¡Hip! ¡Hip! -los codazos que me daba un señor nervioso envolvían; Carolina Otero cumplió su pro- Como una avalancha pasa el pelotón por que tenía á mi derecha y que no hacía más mesa y se presentó vistiendo un traje que delante de nosotros, sin que nos sea posible que descolgarse por- la ventanilla para compodría llamarse fantasía sobre motivos del distinguir el aballo, ni el jockey, ni el co- prar todos los extraordinarios que salían... estilo Directorio y Gabi de Naval, y Alice lor, ni la cuadra que lleva la delantera; Primero el Paris- Sport, luego el Pari- Mutuel, de Tender, y la Lantelme, y Alice Bonheur, pero cada espectador anima eoa sus gritos después Los Sports, y los suplementos de La y ciento j mil más, eran saludadas á su al caballo favorito, llamándole por su nom- Patrie, de La Presse, de La Liberte, de L Inpaso por un murmullo de curiosidad y sim- bre ó invectivando al jockey que ha tenido transigeanf, de Messidor, todos los iba adquila desgracia de quedarse rezagado... riendo, los abría, precipitado, leía unas lípatía... La loca cabalgada avanza en tanto. Ya neas que, por lo visto, le interesaban y ¡se París cuenta siempre son estas profesionales de la hermosura y la elegancia para se aproximan... Ya llegan... Ya llegaron, y echaba- hacia atrás el sombrero dándose dar esplendor á sus fiestas, y ellas no de- de un salto, por un supremo esfuerzo, Nor- puñetazos en la frente... Mi vecina del strafraudan nunca la expectación con que Pa- theast, de cuadra francesa, cuyo propietario pontin, una obrerita de naricillas respingarís las aguarda... Son las modernas sacerdo- es Vanderbilt, pone sus finas patas el pri- das y descarado mirar, le espiaba y se mordía los labios para no reir demasiado tisas que ofrendan en los altares de toda so- mero en la línea. Un concierto de campanillas eléctricas fuerte... lemne ceremonia, y por contemplarlas han venido rajahs de la India, millonarios de comienza en aquel momento. El nombre del Nos hemos apeado en la Magdalena para Alaska, virreyes de las colonias inglesas y triunfador cae automáticamente en los cua- contemplar el espectáculo único, que ofrece todos los que de cualquiera parte del mun- dros, y el público, en pie en las tribunas, la rué Royal en este atardecer de fiesta mado han podido meter en su cartera un pu- grita y vocifera, agitando sombreros y pa- yor, atestada la calle de carruajes é invadiñado de billetes de mil francos y hacer el ñuelos unos, amenazando con los bastones das las aceras por una multitud que ríe y canta... Los últimos rayos del sol, que mueviaje de peregrinación á Longehamps ro- otros... En el pessage resuena un aplauso... Es la re, arrancan dorados reflejos á la cúpula meros del placer y la alegría... Y ¿quién había dicho que las nuevas ovación de rigor al propietario de la cuadra, de los Inválidos; pasan los carruajes despamervilleuses no facían la pierna por la rota que acaricia al triunfador animal, pasando cio, muy despacio, exhibiendo las bellezas abertura del vestido? Helas aquí exhibien- la mano por el cuello, limpiándole la espu- reclinadas en los almohadones de raso, qrae ofredo una vez más sus figuras, de formas im- ma quejse escapa de su boca y, prodigándo- os miran acariciadoras, suaves, como todas pecables, con una nueva toilette más atrevi- le frases amantes, esas frases tiernas que ciéndose. La vida parece surgir de sentipotente; da aún que las anteriores y mostrando al sólo decimos los hombres á las tnuieres... y partes avasalladora y vigorosos, nos mos jóvenes, fuertes, y abrimos andar la pantorrilla entera, que cubre finí- á los caballos. Northeast ha ganado 300.000 francos. Las bien los pulmones para respirar el cálidosima media de seda negra para que se conmezclado de funda con la seda negra del vestido... Pare- apuestas mutuas se pagran á IOÍ francos por vaho que hasta nosotros llega sangre circuflores y perfumes, mientras la cen commeres de una revista del MoulinRou- cada unidad. la á latigazos, agolpándose á las sienes, y ge, y se pasean llevando detrás un par de En tanto, qué pasa en lapelousse? Un es- sonreímos también á las bellezas que pasan, cándalo, es decir, no; cien escándalos, rail haciéndonos la ilusión de gue son nuestras, millares de curiosos, que las sonríen y reescándalos entre jugadores y bookmakers... que pueden ser quiebran al pasar... que no tenemos Hay aquí quien había apostado todo lo que más que extendernuestras, y hacer un gesto la mano tenía por un cahallo que le aseguraron ga- para que nos pertenezcan... naría... y se ha quedado el último. Este pop 1 momento se aproxima... Se va á correr bre hombre clama al cielo diciendo que le Porque están aquí, aquí al lado, al alcas el Grand Prix de París... Aparecen los han estafado... Otros buscan al depesitario ce de nuestras miradas, casi al contacto de jockeys montando sus favoritos, que condu- de los fondos, que ha debido huir, porque nuestras manos, y no tienen el mirar desdecen de la brida los propietarios de las cua- no parece por parte alguna, y entre tanta ñoso ni la soberbia aristocrática... No... dras... Verifícanse las formalidades prelimi- discusión y tanta disputa, ni los reñidores Sonríen, eatoman los ojos, os enseñan d nares de rigor, y hecha la selección anun- llegan á las manos, m se pierde un mal bo- pie, columpiándole acompasadas, y en el deciase el número de caballos que van á co- fetón por los aires... licioso mohín con que avanzan los labios al rrer, Ips nombres de los jockeys, el orden de 1 El clou de la fiesta ha terminado ya, y el sentirse admiradas hay una invitación y colocación... Los caballos son 18; tres de presidente Fallieres, después de cumplimen- ana promesa... ellos ingleses. tar al triunfador, pénese en pie... Y otra vez Y, francamente... Es éste ua momento en Es un cuarto de hora de angustia... ¿Sa- las discusiones se acallan, apacíguanse los la vida en que se elevan los ojos al iel béis que desde 1894 no gana ningún caba- ánimos, y el grito usánime con que comen- y se alegra uno de haber nacido, llo inglés este Grand Prix, que es el dorado zó la jornada surge de nuevo poderoso, romJosé JUAH CADENAS, sueño de tedes los propietarios de cuadras? piendo las gargantas y llenando el espacio. Y París se regocija de que ninguna cuadra Viva la República!