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A B C SABA. DO i3 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG 4. sisten; se habla de los sucesos del 25 de Noviembre; pero se le considera aisladamente; pero no se ve todo el largo proceso anterior que, desde 1895, viene condensándose IN DE UN DEBATE La tarde de ayer en incidentes y sucesos lamentables. El Sr. Moret, presentada la proposición, 1 fue para- el presidente del Consejo. El Sr. Cambó pronunció manifestó que puesto que su votación se un largo discurso; luego hizo dos ó tres rec- consideraba como un voto de confianza al tificaciones débiles. Lo más importante que Gobierno, la oposición liberal no podía vodijo el Sr. Cambó fue señalar una contradic- tar esta confianza y que por lo tanto se absción en que incurría el Sr. Moret. Si el se- tenía En esta actitud se vio un error del ñor Moret reconoce al Gobierno la facultad jefe liberal; pareció algo extraña. No se trade tomar una iniciativa en la obra del Go- taba de un voto de confianza otorgado de bierno y, además, respeta esta iniciativa, una manera genérica, ilimitada, grosso modo. ¿cómo es que no reconoce la iniciativa y la Se trataba de decir si s e confiaba, si se respeta al tratarse de la ley del Terrorismo? creía que el Gobierno, cuando lo aconseja ¿Por qué reconocerla y respetarla en un sen las circunstancias, derogaría la ley. caso y en otro no? ¿No tendrá motivos la ¿Qué inconveniente había en que la oposiopinión para creer que esta disparidad obe- ción liberal manifestara que confiaba en que el Gobierno derogaría la ley? ¿Era esto dece á una presión Oe íuera? El Sr. Cambó tuvo también otro acierto, declarar indemne y bueno para todo al Gootra sagaeidad. Pretendió demostrar que bierno? los delitos que se reputan contra la patria, Esto por un lado. Por otro, si la oposición muchas veces no lo son. Lo son, no contra liberal declara que reconoce y respeta la la patria, sino contra el poder público, con- iniciativa del Gobierno, ¿con qué lógica se tra el Gobierno. Es decir que en muchos ca- abstiene cuando una minoría pretende corsos, por causas muy complejas, por espíritu tar y negar esta iniciativa del Gobierno de sitnplicismo, se confunde la patria con el conminándole á que obre inmediatamente? Gobierno, ó sí se quiere coa el Estado. Y ¿No es esto una contradicción? ¿quién duda que no puede ser motivo peEl Sr. Canalejas, consecuente con sus manable la acerba crítica de los males de un nifestaciones, lógicamente, dijo que á él le pueblo? Nadie, á no ser un demente, puede parecía mal la ley y le parecía mal la subsvilipendiar su patria. Pero cuando un pue- titución y que, por lo tanto, votaba en favor blo está en la abyección, ¿no será hasta un de la derogaeión. síntoma de virilidad, no será algo noble y Y se pasó á votar la proposición. loable, levantar la voz para execrar la vileAZORIN za y levantar los corazones deprimidos? ¿Es punto del programa del Gobierno- -terminaba preguntando el orador- -la deroCRÓNICA TELEFÓNICA gación de esa ley? El Sr. Maura en su contestación tuvo ex- traordinarios acentos de energía. Se halla- LA CORTE ba en la plenitud de su poder. La Cámara le EN LA GRANJA escuchaba obsesionada. El Sr. Maura reputaba corno una ficción callejera intoleraDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ble lo de que se supusiera que el nojlerogar SAN ILDEFONSO. 1 2 1 O N la ley obedecía á presiones exteriores. La derogación de la ley está en el programa asó un día más de jornada, con un tíetndel Gobierno. ¿Cómo se puede creer que el po como siempre hernioso y como siem presidente de Consejo ajusta su conducta y pre también tranquilo y desanimado. A eso de las once salió rél Rey á caballo sus actos á presiones de fuera? ¡Yo tengo antecedentes en mi vida pública- -decía el con el caballerizo Sr. Seoane, montando orador- -antecedentes que ao es licito des- ambos dbs jacas úe bolo, llegadas ayer á este conocer á ningún hombre honrado, de que Real Sitio. yo no toleraría semejantes imposiciones! Dirigióse S. M. á la pradera del Hospital, Dichas estas palabras en un arranque alti- distante un kilómetro aproximadamente de vo de pasión, de convicción, arrancaron en Palacio, y en ella, que fue donde comenzó á la mayoría una larga salva de aplausos. jugar al polo el año pasado, estuvo largo ¿Se le piden plazos al presidente del Con- rato entrenándose en la práctica de dicho sejo? ¿Cómo un jefe de Gobierno ha de di- sport. vidir su esfuerzo en muchas empresas de ¡i JPoco después de mediodía regresó el Rey Gobierno? El Sr. Maura cree firmemente de itna galopada á Palacio, en cuyos jardique la reforma del régimen local será la. nes habían pasado la mañana paseando la base de la pacificación de los esoíritus. Por Reina y el príncipe de Asturias. que lo cree así, su deber ha hecho que la coEn esta espantosa soledad en que viviloque en primer término. No en muchas co- mos, merece mencionarse la llegada de alsas pondrá su esfuerzo y su energía. Los gunos excursionistas, que vinieron en autopondrá en esta obra en que tanta fe tiene. móvil á almorzar aquí y á dar una vuelta Y en cuanto á la proposición que se pide á por los jardines. la Cámara que vote, el presidente va á haEn uno llegaron los marqueses de Bolacer algunas consideraciones. Esa proposi- ÜQS y Aulencia, que vienen de su finca de ción está votada de antemano por toda la Villafranca con Antonio Maura Gamazo y Cámara. Todos han manifestado que sus el Sr. Sancho. En otro, los señores de Salsimpatías no están con la ley. Ahora bien: vador y su familia. ¿se presenta esa proposición como coroA las cuatro y media emprendieron los lario de una campaña y como acusación por Reyes y su séquito una excursión que eptasu morosidad al Gobierno? En ese caso, la ba anunciada desde por la mañana. proposición provoca por parte de la mayoRealizóse en cuatro automóviles. Salieron ría una votac; ón adversa, y esta votación primero en uno la duquesa de San Carlos, hace suponer una hostilidad que, en el fon- la marquesa de Salamanca, la condesa del do, no existe. Esta es, pues, una cuestión de Puerto y el Sr. Seoane. confianza. O se confía en que él Gobierno, En otro seguían el conde del Serrallo, el cuando lo crea oportuno, deroga la ley, ó general Miláns del Bosch y el duque de no se eonfía. De todos modos, el Gobier- Santo Mauro; luego, en el 50, dirigido por no desea llegar al restablecimiento de la el Rey, iban D. Alfonso y su augusta esponormalidad jurídica, del derecho. Y el Go- sa, y al estribo, Antonino. bierno declara que la ley cuya derogaFinalmente, en un cuarto automóvil, iban ción se pide ha de ser substituida con el conde de Aybar, el secretario del Rey seotra. Las causas que motivaron la ley sub- ñor Torres, y el Dr. Ledesina. IMPRESIONES PARLAMENTARÍAS F Fueron los excursionistas hasta el puerto de Navacerrada, en donde merendaron y pasaron un rato disfrutando del magnífico paisaje que desde allí se divisa. Por el mismo camino que á la ida regresó la Reina á La G- ranja con la duquesa Ae San Carlos, y un rato después, cerca de las ocho, el Rey, que con el duque de Santo Mauro había dado la vuelta por el Alto del León. Mañana marchará el Rey á Madrid, pero aun no se ha fijado á que hora; sin embargo, lo más probable es que salga á las diez ó á las once. Con el Rey irán á Zaragoza, del séquito aquí residente, el general Echagüe y el marqués de Viana. Es de esperar que mañana, pasado y el lunes serán aquí los días aún más escasos en acontecimientos que los transcurridos esta semana. Para el 20 se anuncia la llegada del doctor Gutiérrez, cuya estancia en ésta se relaciona con, el fausto suceso que se espera á fines de mes. En la semana próxima comenzarán á jugarse en el nuevo Campo de Polo una serie de partidas en las que tomarán parte aristocráticos jugadores que vendrán de Madrid. Y con eso y si el calor aprieta en Madrid, es de esperar que cuando el Rey regrese de Zaragoza se anime esto algo, porque, hasta ahora, francamente, seguimos la música y acá como decía aquel maleta que se apodaba Lagartijo. ALFONSO R. SANTA MARÍA MADRID AL DÍA p u é un día caluroso el de ayer. El sol echaba bombas, dicho sea sin propósito de aludir á la ley del Terrorismo; los solidarios las echaban también en el Congreso; los ediles, err el Ayuntamiento; los mendigos de profesión, en plena calle al enterarse de un nuevo bando, que, por lo pronto, les contrariará unos días. En la Casa de la Villa ya se sabe por qué hubo calor: por pago de unas pesetas de unos honorarios, por un presupuesto, por el asfaltado de na calie, por el derribo de una casa... La verdad es que el Municipio no debería preocuparse ya de derribar casas viejas. Con eso de hallarse tesoros como el de anteayer en la calle de la Escuadra, no hay vecino de casa vieja de Madrid que no se ponga á hacer excavaciones hasta que el edificio se venga al suelo. Otro incentivo para ello es el caso registrado ayer. En una miserable casquería de la calle de la Paloma faé encontrado un montón de billetes de Banco por valor de 36.000 pesetas, propiedad de un avaro que se fue á morir al Hospital. Nada, que va á ser necesario derruir el Madrid viejo para hallar entre sus ruinas la felicidad Lo de los pobres es un bando más para su recogida. En el último articulo encomienda el alcalde á sus agentes el cumplimiento de la nueva disposición, con la cual, dicho se está que podemos estar tranquilos. Y los pobres, también. Es lo mismo que la Junta de Sanidad, que se reine ayer y acuerda emprender una campaña de higiene en las vaquerías, en los coches de punto, en cuanto hay que higienizar en Madrid, que no es poco. ¡Y pretende que lo haga el Ayuntamiento! ¿Cabe mayor candidez? Regresaron los infantes D. Fernando y doña María Teresa de Barcelona, donde tantas muestras de simpatía han recibido. Ayer por la tarde pasearon en automóvil por Madrid. Por cierto, señor alcalde mayor, que á las siete y uarto de la tarde, cuando regresaban á su palacio por la callé de Alcalá, pasó á su lado, y con velocidad