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A B C VIERNES 12 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN í. PAG. 4. Mes combatía su gestión y quienes la defendían á capa y espada; pero aquel movimisnto era preeisarnente la vida, la fuerza del poderoso organismo que se acababa de crear... Mil vefiés más beneficioso fue para la Sociedad aquel período revolucionario que ésta quietud aetual, que yo no vacilo en ealificaryde mal agüero... Sí... Comienzo á sospechar que cometimos un grave error y creo que no está lejos el día en que la Sociedad de Autores spañoles acuda de nuevo á Sinesio y le dé la Satisfacción que merece, porque sólo él podrá enderezar el entuerto, solo él podrá organizar lo que, á pesar de la aparente quietud, se advierte que están desorganizando. La Sociedad de Autores no pertenece ya á los autores, aunque otra cosa parezca; el mierobio de la usura ha invadido por entero el organismo joven, fuerte y poderoso, y ese microbio era justamente el que Sinesio combatía. ¡Qué demonio! Por algo s naé ieo. Oero ¿es que la Sociedad de Autores puede reducirse á ser eso que han hecho de ella los pobres escritores que han necesitado un día un billete de mil pesetas y la colección de buscavidas que á cambio del billete han puesto la garra en los libros de la administración? A estos señores no les conviene que las cosas varíen; interésales, por el contrario, que todo continúe igual, apaciblemente, tranquilamente, porque así, poco á poquito, irán apoderándose por completo del repertorio presente y del venidero... Los apreciables capitalistas al 18 por 100 de interés eompuesto van muy á gusto en el machíto... No; la Sociedad de Autores Españoles no puede continuar así, porque los fines para que fue creada eran más amplios... Ala sombra de esa institución iban á surgir otras no menos importantes y necesarias, como la Sociedad de Hombres de Letras, que es inconcebible que aun no exista en España. ¿No es cierto, Manolo Bueno? ¿No es verdad, Cristóbal de Castro? ¿Cuántas veces se ha hablado de su creación? Y, sin embargo, el proyecto no ha pasado de la categoría de proyecto. Pero yo os lo aseguro... Sinesio hubiera dado forma ya á ese organismo y á otros muchos, porque á Sinesio podrá combatírsele hasta como poeta laureado, si queréis; pero no hay que negarle que es una voluntad y una energía. Lo que, ni buscándolo con candil, se encuentra en el gremio de cigarras artístico- literarias. Ahora bien... Sinesio sufrió una equivocación inicial... Si en vez de meterse en el cuarto de la Vidal, en Apolo, á tomar café y hablar de política, se le ocurre irse de tertulia al Ataneo y hacer versos modernistas, á estas- horas es presidente del Consejo de ministros ú obispo de Calahorra... ¡Lo que hubiera querido JOSÉ JUAN CADENAS. 1 a fiesta de las flores en París Benéfica, mejor dicho, para fines benéficos ha sido la espléndida batalla de flores que se ha celebrado en Paris, en el bois. Concurrieron innumerables carruajes automóviles, admirablemente adornados, y entre ellos obtuvo el premio de honor el que ocupaba Mad. Chiquita, del cual damos una reproducción fotográfica en el presente número. largo rato, las patrióticas y nobles palabras del jefe liberal. El Sr. Canalejas se levantó luego. El señor Canalejas no quiso disgusta ni á los liberales ni á los solidarios; quiso agradar á los solidarios y á los liberales. En resumen dio por supuesto que el Sr. Maura lanzaba la idea de que la derogación no vendría hasta después de la ley de Administración local á fin de que los solidarios le ayuda en á aprobar esta ley. E decir que se trata de uu plan maquiavélico del Sr. Maura. ¿Para qué se ha traído á este debate incongruentemente la ley de Administración local? preguntaba el Sr. Canalejas. ¿Qué hace en este debate esa ley? El Sr. Azcárate se encargó de contestar al Sr. Canalejas. No hay incongruencia ninguna en traer á colación la ley de Régimen local. El Sr. Azcárate dijo que, en efecto esta ley es un faetor esencial en la pacificación de los espíritus en Cataluña. Por 1 G demás el Sr. Azcárate, aparte de esta oposición, declaraba que, á su entender, la ley de Jurisdicciones debe derogarse. El Sr. Feliú, carlista, dijo que no es partidario de la ley. Y el Sr. Señante, integrista, repitió lo propio. Con esto quedó terminado el debate en la tarde de ayer. AZOR 1 N CRÓNICA TELEFÓNICA IMPRESIONES PARLAMENTA Rl AS I AS JURISDICCIONES Voy á resumir en r pocas líneas el debate de ayer. Más obran quintas esencias que forragos decía Gracián. (Aforismo que recomiendo á los oradores parlamentarios y á los articulistas de fondo. Había no mucho público al comenzar la sesión. El señor Salvatella se levantó á hablar apenas abierta. Este orador repitió, aunque más compendiosamente, los argumentos del día auterior. No dijo nada nuevo. Si acaso lo nuevo fue manifestar que la decisión del pueblo catalán es más importante que la del Parlamento. Bsta afirmación motivó largos murmullos en la Cámara. Él Sr. Salvatella insistió en que el Sr Maura les había prometido á los solidarios la suspirada derogación; abonaba sus palabras citando una frase del presidente que, en realidad, no dice ni promete nada. El Sr. Maura replicó al orador solidario. Si el presidente del Consejo dijo que en tal ó eual plazo esperaba poder derogar la ley, ¿es que también acaso se podían prever entonces los obstáculos que sus planes habian de encontrar en el Parlamento? Dijo en un discurso el Presidente que. artes qu todo, era llevar á la práctica una serie de reformas indispensaoles para la pacificación de los espíritus y para el bienestar del país. Si estas reformas tardan en realizarse, ¿á quién se podía imputar el retardo? ¿Al presidente del Consejo? En cuanto á que haya conflicto entre Cataluña y el Parlamento, se plantea mal la cuestión; en todo caso, habrá pugna, oposición entre un grupo de diputados y el resto ó una gran parte de ellos. En el Parlamento no hay Cataluña, ni Castilla, ni Andalucía, etc. está la nación entera, España Y el Sr. Maura terminaba diciendo que el desearía que los solidarios en vez de pedir ahora la derogación de la ley, hiciesen lo posible por allanat las dificultades que impedían su derogación. Sntonces- -preguntó el Sr. Salvatella- ¿cuál es su criterio- sobre la ley? Mi criterio- -renlicó el presidente- -es que no perdure. ¿Qué plazo necesita S. S para la derogación? torno á preguntar el Sr. Salvatella. No es posible á un Gobierno fijar plazos- -respondió el presidente, -se tiene aquí una responsabilidad que no se tiene en la oposición. El plazo podrán determinarlo mil circunstancias diversas. Está bien- -argüyó el orador solidario; ¿qué obras necesita ver realizadas S. S para que pueda derogarse la leyí ¿Que obras? -replicó el presidente. ¿Pues no lo dije bien claro al discutirse la ley? Yo me afirmo en lo que dije desde la oposición Terminada esta parte del debate, se levantó á usar de la palabra el Sr. Moret. Hubo una gran expectación. El Gobierno- -dijo el Sr. Moret- -tiene la iniciativa. Yo he de respetarla. Cuando el Gobierno traiga la derogación, la discutiremos. Bl ¿obierno sabrá cuándo la ha de traer. Y quiero advertir que antes de pedir la derogación es preciso demostrar que las causas que han engendrado la ley han desaparecido, que la pacificación de los espíritus está hecha. Yo realicé un sacrificio al traer la ley, yo creí hacer un servicio á mi patria. Liberales y conservadores aplaudieron juntos, durante LA CORTE EN LA GRANJA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL SAN ILDEFONSO, II, ION. París, Junio NUESTROS GRABADOS 1 os Reyes en La Granja. Complementando las crónicas tei? f lcas de nuestro querido compañero Santa María, comenzamos hoy á dar información gráfica de la jornada regia en San Ildefonso, publicando una instantánea de la llegada á Palacio del automóvil en que terminaron el viaje SS. Mil. 1 os Infantes en Barcelona. Durante su permanencia en Barcelona, han asistido SS. AA. los infantes doña María Teresa y D. Fernando á una agradabilísima fiesta benéfica en el parque Güell, organizada por el Patronato de señoras del asilo denominado Amparo de Santa Luisa. A ntes de hacer un breve resumen de lo que aquí ha sucedido durante el día, debo subsanar dos ó tres erratas que he visto se deslizaron en la conferencia de ayer. Me veo obligado á ello en honor á la veracidad de la información y contrariando la opinión de los que sostienen que lo mismo da cero más ó menos. Veinte mil duros, y no dos mil, es lo que ha costado el arreglo del campo de Polo, y son dos millones de reales, y no de pesetas, aproximadamente, lo gastado en las obras realizadas en La Granja últimamente. Para concluir, ciea caballos, y no mil, es la fuerza de los motores instalados en la Real fábrica de electricidad. Lo consignado me recuerda algo que me contaron hace tiempo. ¿Qué noticias le gustan á usted más? -le preguntaban hace años á un ilustre periodista, ya muerto. -Y contestaba con gracejo el interpelado. Pues mire usted, francamente, las inexactas, porque al día siguiente se rectifican... y son dos noticias. Por lo tanto, debo hasta gratitud á estas dos erratas, porque, dada la escasez de asuntos que relatar, mé han prestado uv Señalado servicio. Realmente, el aburrimiento es aquí gran de, y eso que por alguien se cultiva la nota humorística. Véase la prueba. Esta mañana, subiendo á Palacio para presenciar la parada, el único espectáculo gratis- -de pago no los hay- -de que disfrutamos, vi unos cartelitos pegados en la puerta de un templo. No pude resistir la curiosidad y me acerqué á leerlos. Dicen así: Durante la estancia de SS. MM. en este Real Sitio, y paia mayor comodidad de los veraneantes, se dirán misas á las seis, á las siete y á las ocho de la mañana... No quise seguir leyendo. Pase lo de la comodidad de madrugar; pero, ¿y los veraneantes, dónde están? La verdad es gue no sabe uno dónde se meten. Viene uno á La Granja confiado en que se trata de un pueblecillo inocente, y resulta que es el auténtico vivero de la guasa fina, en donde hasta el Cabildo le toma á uno el pelo. Razón tenía un mi amigo á quien hace pocos días invitaba yo á pasar aquí una tem-