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A B C LUNES 8 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN i PAG. 15. Ha regresado ele Í SI excursión el loctor Enrique Stoclicr, cirujano del Hospital de la Princesa. EL DÍA DE HOY CANTORAL Santos Heracliq, Máximo, Severino, Giídardo, Salustiano, Cíoduífo y Victoriano, confesores; y Santa Caliope, mártir. I, a misa y oficio divino son de la Feria n de Octava, con rito doble de primera clase y color encarnado. Se gana el jubileo de Cuarenta Horas en la parroquia de San Antonio de la Florida; á las diez, misa cantada, y por la tarde, á las seis, continúa la novena al Titular, predicando D. Celestino Gallego. En San Pascual, Espíritu Santo, Reparadoras y Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, jubileo perpetuo. Visita de la Corte de María: Nuestra Señora de la Concepción en su parroquia, San José, Santiago, Capuchinas San Marcos. Calatravas. San Millán y San Ginés. Espíritu Santo. Adoración nocturna. Turno: Coena Domini. pT NTJ ERROS A las diez y media de la mañana, el de tv- ¿o ñ a Josefa de Ángulo y Ansótegui, desde la calle de Bailen, 13, á la Sacramental de San Justo, y él de doña Manuela Guerra Onderíus, desde la calle del Príncipe de Vergara, 8, al Cementerio de la Almudena. L TIEMPO Temperatura de ayer: Máxima, al sol, -30,4 grados; á la sombra, 28,3; mínima, 7,6 El día dura 14 horas y 58 minutos, aumentando 4. mi. ñutos en la semana. Tiempo probable: Vano. PP. Agustinos Pruébese este chocolate para convencerse es lo más selecto que se conoce. De venta: Madrid y provincias Compañía Nacional. Manuel Cortina, 3. Aliviados en muy poeos minutos, y cualquiera que sea la causa, por medio del Jarabe de Fottet. Procura muchas horas de sueño tranquilo y reparador, reposo y bienestar. El frasco, 3 francos en todas las farmacias. Casa FBBÉE, 19, rué Jacob, París. Dolores- -Insomnio ESLAVA A las siete (sección vermoutli) La reina -moray Los africanistas. -A las diez: La. manta zamorana. -A las once y cuarto: 331 pobre Valbuena. RAN TEATRO A las siete: La guardia de honor. -A las nueve y cuarto: Las bandoleras. -A las diez y cuarto: Entre rocas. -A las once v cuarto: Las bandolsrcs. ARTIN A las siete: Holmes y Raffles. -A las ocao -y tres, cuartos: El barquillero. -A las diez: Bl puñao de rosas. -A las oncef Holmes y Raffles. Q A R B 1 E R Alas siete y cuarto: La marcha de Cá dií: -A las ocho y media; La banda de trompetas. -A las nueve y tres cuartos: La señora capitana. -A las once: La marcha de Cádiz. G Ayer tarde fue recibido solemnemente en la Real Academia de Ciencias Exactas el ilustre ingeniero y catedrático D. Vicente Garcini, electo para ocupar la vacante de D. Miguel Martínez Campos. Su labor científica, sus notables trabajos sobre la Mecánica y sus aplicaciones diéronle prestigio, sólidamente cimentado, y justifican la consagración pública de que ha sido objeto. En su excelente discurso ha estudiado el recipiendario la aplicación de las Matemáticas á las operaciones financieras, y más particularmente á las que, además de estar regidas por la ley del interés compuesto, quedan sometidas á la determinación de probabilidades de sucesos que constituyen las condicionales de efectividad de los derechos y obligaciones respectivas de los contratantes I, e contestó cumplidamente, en nombre de la Academia, otro distinguido hombre de ciencia, el Sr. Torres Quevedo, A oir y felicitar al nuevo académico acudió una concurrencia, tan numerosa como selecta. RECEPCIÓN ACADÉMICA E GRATIS GRATIS ¿Quiere usted recibir gratuitamente, durante todo el presente año de 1908, el diario ilustrado ABC? Para conseguirlo, basta anunciar por valor de 100 pesetas, antes del próximo mes de Julio, negocios mercantiles ó industriales de la propiedad del interesado. Las personas que escriban á nuestra administración obligándose á hacer esta publicidad recibirán, desde luego, el diario ilustrado A B C y desde el número siguiente á la fecha en que se reciba la orden. NOTA. lias suscripciones sólo serán servidas ánvmbre del interesado y á s n domicilio, y en modo algnno á otro nombre ó á otras señas. ESPECTÁCULOS p O M E D l A (Compañía de opereta inglesa. (28. a de -abono; turno 2.0) -A las nueve y medía: The blue moon ARZUELA (Debut de la ptimera tiple Armida- -Caís) -A las nueve y cuarto: Donna Juanita. A POL O A las siete y media: Los madrileños. -A las nueve: La muñeca ideal. -A las diez y cuarto: Los madrileños. -A las once y media: Los ojos negros. IRCO DE PAR 1 SH A. las nueve de la noche, fun- -ción artística. -Sres. Morand and The Great, Le Pagés, Lamas y Montes. Los nuevos cuadros de la troupe Serris, Últimos días del invencible japonés Raku, El bufo Belling, Lavater Lee y toda la eompañía internacional de circo y varietés que dirige William Parish O M Í CO (Compañía Prado- Chicote) -A las siete (sección vermouth) El Hurón y Felipe II. -A las ocho y tres cuartos: Los amarillos. -Alas nueve y tres cuartos: Los niños de Tetuán. -A las diez y tres cuartos: Alma de Dios. f TOVEDADES A las seis y media: Cosas del querer. Alas siete y media: La balada d é l a luz. -A las ocho y tres cuartos: La Camarona. -A las diez: kascampanadas. -Alas once y cuarto: Cosas del querer. Z C C LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES CONTINUACIÓN Se los guarda usted por la molestia, Y ahora enséñeme usted el cuarto; supongo que será modesto. -Sí, señor; sólo paga de alquiler ciento sesenta francos. Subieron. Alian se descubrió al entrar, dejó su sombrero sobre la cómoda y se pasó una mano por la frente. -Creo que la llaman á usted abajo. Puede usted irse. Yo me quedaré solo. Alian sintió profunda emoción al encontrarse en aquel cuartito abandonado y polvoriento. El perfecto orden en que estaba todo, el cuidado de los detalles, la sencillez que se advertía en el conjunto, parecían indicar lo que Alian quería creer: Juana era una muchacha honrada Fuese. Al pasar por delante de la portería, la buena mujer le pidió la llave, -Me la llevo- -contestó, enseñándosela. Desde casa de Juana fue en su automóvil á la taberna, en donde esperaba encontrar a. 1 mozo de cuerda que había realizada la mudanza de Juana. Allí estaba, en efecto. ¿Es usted Santiago, el mozo? -Para servir á usted. -caballero. -Me envía la marquesa de Kermor. ¡Qué buena señora! Aquí, donde usted me ve, e debo la vida. Me iban á llevar al hospital, donde tal vez me hubiese muerto, y ella me envió un médico muy sabio y muy bueno, pagó todo lo que había que pagar y vino á verme muchas veces para consolarme. -Es una santa mujer. ¿Ya sabe usted que se interesa por aque (lla. muchachita, Juana I, e- Brenn, que estuvo á su servicio? ¡La. ha encontrado ya? -Casi, casi; pero quería, mejor dicho, queríamos saber si Juana merece aún ser protegida. ¡Ya lo creo que lo merece! Siempre lo he dicho. -Eso puede ser sólo una opinión benévola de usted. Ya sabe usted que en París hay tantas muchachas pervertidas. ¡Bs verdad! Pero esa, no. El pobre hombre pensó en su hija, en su Blisa, apartada del buen camino, perdida por las malas amistades, coqueta, loquilla, pero no malvada, que había caído en poder de los apaches de los bulevares exteriores, y, al fin, arrepentida y avergonzada, había vuelto, como el hijo pródigo, al hogar paterno, donde había s do perdonada. No había otro remedio. Pero, así y todo, era la pesadilla de stí padre, que pensaba q e no habría hombre honrado que la quisiera. -Ahí viene mi gente del lavadero- -dijo el mozo. En efecto. Por el otro extremo de la calle de San Mauro aparecieron dos mujeres; una llevaba un lío de ropa, y la otra un cesto de mimbres y un cubo. En la acera de enfrente había un grupo de individuos de ma las trazas. Pasaron por delante de ellos las dos mujeres y se destacó del grupo uno de los hombres, un coloso, que de un puñetazo derribó á la anciana en el suelo, mientras la joven era asesinada, cosida á puñaladas, por un granujilla de quince años. ¡Asesinos! ¡Hija mía! -exclamó Santiago, echando á correr. Alian le contuvo con un gesto. -Suba usted á mi coche. -El rey de los ferroaarriles ocupó el sitio del conductor y el carruaje salió en carrera vertiginosa, llevando al infeliz Santiago. I a anciana, que había logrado ponerse en pie, le vio pasar, pálido como su hija, que estaba tendida en el suelo, muerta, en un charco de sangre. ¡Mátalel- -le dijo. -Ha sido él, el mismo que nos la robó, y ahora nos la asesina. Continuara.