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LOS NIÑOS EN EL COLEGIO ni 1 ASTIÑAS Entre las enfermedades con tagiosas más rebeldes p a. a el tratamiento y que necesitan mayores cuidados profilácticos en la escuela, se hallan las tinas, debidas á la presencia en la superficie del cuerpo de vegetales parásitos, de organización muy elemental, y cuya naturaleza íntima sólo puede determinarse mediante el microscopio Se transmiten de un individuo a otro por medio de gérmenes llamados esporos Cada tina tiene un vegetal propio y sus síntomas particulares. La tmafavosa tiene su asiento en el cuero cabelludo y en las demás partes provistas de pelo. Este se decolora y se debilita, produciéndose costras amarillas desiguales, variables por su extensión y prominencia, constituidas por costras espesas, únicas múltiples, las cuales se ¡desecan, rompen y se fragmentan en trozos pulverulentos que, difundiéndose, propagan la enfermedad Los niños se quejan de gran picazón, se rascan, destruyen las costras y extienden el mal. La cabeza despide un olor especial semejante á la orina de gato. La tina tonsurante, tan contagiosa como la- precedente, se caracteriza por placas redondeadas, asentando particularmente en el cuero cabelludo, y se conoce porque los cabellos están deslustrados, quebradizos; cambiando de color, de negros o rubios- se convierten en rojos ó grises. Rómpense además á poca distancia de la epidermis, y parece como que se ha cortado el peio por aquella parte. Hay una o varias placas que pueden invadir casi la totalidad de la cabeza. I a superficie de las placas es desigual, áspera, y presenta como un tinte azulado brillante. La tifia pelada se distingue por la caída del pelo, dejando calvas redondas, en las cuales la piel queda muy blanca. La caída del pelo va- precedida de picazón. Las cejas pueden ser atacadas. Aunque parece la más inocente, es la nías peligrosa pata el contagio, pues en ocasiones un niño de mucho pelo puede tener ocultas vanas placas. Es imprescindible cuidar de los peines y máquinas tonsuranteá que sirven de propagación, así como prohibir á los niños que cambien de gorra con sus compañeros, inspirándoles repugnancia hacia todo sombrero ajeno. Todo niño afecto de cualquier forma de tina debe separarse de los demás be- estar completamente curado. sujetaban al niño con ligaduras. El grabado es copia de una escultura del Museo de Beaune. En los pueblos donde las camas de Los cuévanos son bien conocidos, asi los adultos asemejan á los camarotes, suelen como las cestas de mimbres, muy generalitener la cuna que remeda el llamado moisés. Está formada por listones de madera ordi- FIG. i. a- -CUNA ROMANA nana, que se cuelgan en las pare cama cerridi p frecuente en (Fig. 2. FIG 5. a- -CUNA ANTIGUA DE zadas. La mejor cuna es la de hierro, y acer ca de ella nos ocuparemos otro día. Fia. 2. a- -CUNA. COLGADA DE BRETAÑA En ciertas aleteas, para preservar á los niños de los ataques de animales tienen las cunas una cubierta. (Fig. 3. a) CARTAS A FLORA ARTE DE CUIDAR A LOS NIÑOS La cuna es el primer dojnjcíijo del hombre; en él íi fí experimenta la segunda i b ó incubación, frío recuerdo de la que proporcionó la madre. No se concibe el hogar sm cuna. Ella es foco de dolores y de alegrías, y bien puede llamársela el joyero de la esposa honrada. Casi todas revisten la forma de caja. Su objeto es evitar los peligros que pudieran acechar al niño. Los romanos (fig. i. a) adoptaban la forma adecuada para el cuneo y AS CUNAS IDEAL 1 ZANDO Tu carta sencilla y afee tuosa la recibí hallándome enfermo, es decir, en uno de esos momentos tristes durante los cuales vemos la vida á través de una niebla fría y sutil que nos acobarda y nos abruma. Cércannos, además, en el mundo todo género de amaj. guras y desengaños, la mayor parte imprevistos é- injustificados, y el dolor moral unido al ñsico es cosa bien deplorable, créeme. Pero lo que tae cuentas sirvió de sedacióa áími alma, ¡Es tan grato ver que dos almas buenas se bi n, se comprenden y están dispuestas á sufrir juntas todas las contrariedades y todos los trabajos! No afirmaré que seréis completamente felices, pues la felicidad, tal como la conciben las gentes, es pasajera; pero sí creo que tenéis mucho a delantado para poseer la paz del alma, sin la cual no hay felicidad poFIG. 3. -1- -CUNASCAMPESJNA sible. DE SAINTf OL Me refieres vuestros largos paseos por el campo y vuestras frecuentes visitas ala poa Algo semejante es la cuna turca (fig. 4. brecita si viviera, con un travesano que permite colocar cor- querría mamá, que, ciertamente, hijo, por lo á tu futuro como á un tinas. honrado, por lo trabajador, por lo bueno que es para tí. Dices que no os aburrís juntos, que no ne cesitáis de la compañía de los demás para divertiros y distraeros, porque idealizáis la vida, y me preguntas si eso será un perjuicio. Nada de t so. Es preciso tener ideales, es preciso perseguirlos y sorprenderlos en las cosas más vulgares é insignificantes. Gracias á ellos se vive pensando en un más allá y aspirando á la perfección. Me ha conmovido el detalle de haber de dicado el ramo de flores que. te regalo á la Fia. 4. a- -CUNA TURCA pobre muerta. Los egoístas dicen que los muertos no las necesitan, es verdad, pero Entre las cunas antiguas es muy intere- nosotros tenemos que exteriorizar nuestros sante la de madera, que aun se usa en Au- pensamientos, y el vuestro fué bien delicavernia. do y sentido.