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B C SÁBADO 6 DE DE 1908. EDICIÓN a. PAG. 34. i í V i ¡I ó i tñ PRAGA, EN LA EXPOSICIÓN ÍNDJUSTRIAL EL ARCHIDUQUE CARLOS FRANCISCO 1O SE (X) VISITANDO EL CERTAMEN DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Fot. Trampus. A B C EN PARÍS AS VISITAS DE REVEL Después del Derby d Eapsom- -é Grand Prix inglés- -el Rey irá á visitar á su imperial pariente el Zar en las aguas rusas de Revel... Fallieres visitará á continuación al aliado y amigo en las aguas rusas de Revel, El Kaiser se propone también dar un apretón de manos á su vecino Nicolás en las aguas rusas de Revel, y si D. Alfonso, después de su viaje á Viena y Berlín, (se decidiera á conocer personalmente al Zar, la entrevista se celebraría, naturalmente, en las aguas rusas de Revel... Porque el Imperio slicen que esta ya tranquilo como una balsa de aceite, la revolución dominada, la hacienda regenerándose, los grandes duques arrepentidos, la Duina legisla en paz y el pueblo goza de una libertad sin límites... Pero el Zar no sale de SH torre blindada de Tsarkoie- Sélo más que para meterse en un barco de guerra, y cuando siente la necesidad de dar un paseo fuera de palacio, en vez de recorrer la Perspectiva Nawsky, se va á alta mar... L. os monarcas europeos, los jefes ae üstado que deben visita al Zar, no dudan que la paz reina en Varsovia y en el resto del Imperio; pero... se quedan en Revel. Lector: si tienes que ir á Rusia en alguna ocasión, procura arreglar tus asuntos por earta, y si es imprescindible que realices el viaje... no pases de las aguas rusas de Revel. Ya está bien decidido... ü s t e procedimiento de despachar los asun tos internacionales á bordo de un barco de guerra en alta mar sugiriósele. al Zar el Monarca de las ideas maravillosas: el Kaiser. L. os anarquistas rusos viéronse burlados, y para consolarse se dedicaron á poner bombas á los gobernadores, jefes de Policía y altos dignatarios rusos. E ¡Zar, en tanto, libre de todo peligro, sin sufrir el menor atentado en los últimos tiempos, ha continuado sus paseos marítimos, y es de suponer que cada vez que haya sabido que una bomba de dinamita escabechó á un funcionario, como el personaje del cuento, habrá exclamado: ¡Ahí me las pongan todas! Pero los revolucionarios rusos parece que han descubierto el juego, y en vista de que todo lo que consiguen cuando asesinan á un gobernador malo es que el Gobierno nombre para substituirle otro peor, han decidido reanudar la serie de atentados contra la preciosa vida del Zar, y en las tranquilas sesiones que la Organización de Combate celebra en Ginebra, los conjurados se rompen la cabeza buscando el procedimiento más rápido y seguro de volar á Nicolás. Por lo pronto, han salido varios anarquistas decididos que llevaban el encargo de hacer algunos peligrosos ensayos... Estos apreciablessujetos colocáronse en un lugar apartado de la costa, y desde allí, sirviéndose de unas hondas como las que usan los chicos en las pedreas, arrojaron dos bombas contra el; íz T ¿del Emperador, que, aforfeunadamen- te, no hicieron blanco y estallaron en el aire, matando á una bandada de gaviotas... L. a noticia ha llenado de pánico la torre blindada de Tsarkoie- Selo, donde la Zarina lloró amargamente la triste suerte de las pobres gaviotas, mientras el Zar, retorciéndose el bigote más nervioso que de costumbre, murmuraba: ¡Hasta en el mar! p e r o el ensayo anarquista de arrojar bombas con hondas vaqueras no ha dado resultados, y la Organización de Combate debe estar meditando otros procedimientos más seguros... Dícese que há habido ya quien na propuesto sembrar de minas las aguas- rusas de Revel, y que una joven estudianta de París La escrito al Comité ofreciéndose á salir en un dirigible con un cargamento de bombas que cual lluvia de fuego lanzaría sobre el yacht imperial... Si oyerais á estos rusos, desterrados voluntarios de su patria, cada uno tiene su idea, su proyecto definitivo, y lo que verdaderamente asusta es ver la tranquilidad con que desde el primer momento hacen el sacrificio de la propia vida. Hombres fuertes, mujeres jóvenes, y algunas lindísimas, no vacilan en morir, y esperan la indicación de los directores revolucionarios para correr con la bomba en el bolsillo ó el revólver en la mano al lugar que se les designe. ¡Hasta en el mar! -cuentan que exclamó el Zar al tener conocimiento del atentado contra su yacht. ¡Qué diría si la ideíca de la joven rusa que se ofrece á salir en un dirigible lleno de bombas llegara á realizarse! JOSÉ JUAN CADENAS. París, Mayo,