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A B C SÁBADO 6 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN i PAG. iT. ínerecerá la aprobación de las demás potentías signatarias del Acta de Algeciras. El Petü Parisieii dice que las potencias lian dispensado favorable acogida á estas Instrucciones del Gobierno francés, siendo muy de notar, por su. eordialídad, la actitud de los Gobiernos de Inglaterra, España y Rusia. MEL 1 L 1 A, 5, I O IS. A las tres de la tarde ha zarpado con di rección al cabo de Aguacon, el cañonero María de Molina, llevando á bordo á la primera compañía del tercer batallón del regimiento de África y á varios oficiales. Mañana, á las ocho, saldrá el remolcador de la Junta de obras del puerto para llevar víveres y material al campamento de la Restinga. LOS INFANTES EN ZARAGOZA CONFERENCIAS TELEFÓNICAS p n el Pilar. Los Infantes madrugaron hoy. A las siete de la mañana ya estaban en la Basílica del Pilar. Allí oyeron la misa que el arzobispo señor Soldevilla celebró. Durante el santo sacrificio, SS. AA. ocuparon los reclinatorios que se les tenían preparados. Después de adorar la imagen de nuestra Patrona pasaron los Infantes á la sacristía, donde admiraron las alhajas y mantos que instituyen el tesoro de la Virgen. Vestía la infanta doña María Teresa traje blanco, con sombrero de plumas, y el infante D. Fernando, uniforme de Húsares de Pavía. S. A. D. Alfonso de Orleáns lucía uniforme de maestrante. n Santa Engracia. Desde el Pilar se trasladaron á la iglesia de Santa Engracia. Con los Infantes fueron acompañándolos la condesa de Mirasol, el ministro de Gracia y Justicia, de uniforme, así como también el gobernadory el alcalde. El arzobispo, una comisión del Cabildo y ios Sres. Castellano (D. Gaspar) y Moneras, en representación de la Junta parroquial, esperaban á SS. AA. en el atrio del templo. Los Infantes entraron en la iglesia á los acordes del órgano, y después de orar ante la Sagrada Familia bajaron á la cripta donde se conservan los restos venerados de los mártires, adoraron las reliquias y contemplaron la urna bendecida. ZARAGOZA, 5, 6 T. E personalidades. Cerca de los Infantes hallábanse el prelado, Sr. Soldevilla; la condesa de Mirasol, el gobernador y el alcalde. A la recepción concurrieron muchos diputados y senadores, el presidente, el fiscal y los magistrados de la Audiencia, catedráticos de la Universidad y del Instituto, el Ayuntamiento, la Diputación, el cabildo, la Delegación de Hacienda, el director del Banco y los directores de otras Sociedades de crédito, Maestranza, Cuerpos militares, comisiones de Centros y, en una palabra, cuantas personalidades monárquicas distinguidas tiene Zaragoza. También se hallaban todas las damas de la aristocracia zaragozana. La baronesa de Areizaga hizo entrega á la Infaata de la medalla de la Virgen del Pilar ofrecida por las damas zaragozanas. Terminada la ceremonia, SS. AA. conversaron con algunas personas. El salón del Trono ofrecía brillantísimo aspecto. A las doce y media terminó la recepción. 1 a comida. Celebróse en Palacio á la una de la tarde. Ocupaban las cabeceras de mesa los Infantes, teniendo la Infanta á su derecha al infante D. Luis Alfonso y al marqués de San Felices, y á la izquierda, al obispo, Sr. Soldevilla, y á la condesa de Mirasol. A la derecha del infante D. Fernando colocáronse el ministro de Gracia y Justicia y el Sr. Artiga, familiar del prelado; y á la izquierda, el jefe de parada y el mayordomo mayor de Palacio. También asistió al banquete el marqués de Zarco del Valle. Durante la comida la banda de música del regimiento de Aragón ejecutó escogidas piezas. En el salón Amarillo tomaron el café Sus Altezas en compañía de las autoridades y otras distinguidas personas. Seguidamente presenciaron una fiesta típica del país, que en su obsequio ce había organizado, en que tomó p arte la rondalla del maestro Oré, con la cooperación de los más notables cantadores y bailadores de jota. Todos ellos merecieron entusiastas felicitaciones de los Infantes, que salieron muy complacidos de la fiesta. Terminada ésta, se retiraron á descansar á sus habitaciones. gente, entre la que se veía a muchas señoras, deseosas de conocer al infantito. Frente al apeadero de Gracia formaban una sección de Caballería y otra de Guardia civil. En el andén y á la derecha, junto á la es- calinata, se situaron gran número de señoras que habían solicitado recibir á la infanta doña Teresa. Figuraban eatfe los concurrentes el obispo auxiliar, Dr. Cortés; el gobernador civil, el capitán general, el presidente de la Audiencia, el comandante de Marina, el cónsul general de Francia y numerosas Comisiones y representaciones oficiales. Además, esperaban á SS. AA. el senador D. Francisco Peris Mencheta, diputados señores Rahola y Beltrán y Musitu, marqueses de Comillas, Robert, Camps, Marianao y Abella; Real Cuerpo de Maestrantes y representaciones de los Círculos monarquía pleto los andenes. El Ayuntamjento acudió en Corporación, así como la Diputación provincial. Para rendir honores había un piquete del batallón de Cazadores, con bandera y música. El rápido llegó al apeadero coa tres minutos de retraso, y al entrar en agujas resonó una nutrida, salva de aplausos, dándose ¡vivas! al Rey y á los infantes, mientras la música entonaba la Marcha Real. Al descender los Infantes del coche, una representación del Centro Monárquico Conservador ofreció á la Infanta un precioso ramo de flores con lazos nacionales. D. Fernando vestía uniforme de Húsares. La Infanta llevaba guardapolvo gris. Salieron del apeadero entre una compacta muchedumbre y seguidos del ministro de Gracia y Justicia y el capitán general, señor Linares. El infantito iba dormido. Al subir en el lando del alcalde, las señoras agitaban los pañuelos y daban ¡vivas! mientras los caballeros aplaudían. En el lando del Ayuntamiento ocuparon asiento los infantes doña Teresa y don Fernando y el alcalde accidental, Sr. Bastardas. eos, en tal número, que llenaban por COJUJ fantes al palacio de la Maes aranza, donde fueron recibidos por el hermano mayor, don Luis Azara, y todos los maestrauíes que residen aquí. La escalera hallábase cubierta de tapices, y todas las estancias, engalanadas. La Infanta fue obsequiada con un ramo de flores. n la Seo. De la Maestranza marcharon á la Seo, siendo recibidos por el. cabi do metropolitano con el ceremonial acvs üDrado. 1 Examinaron detenidamente las obras de arte y las alhajas que forman el tesoro, adoraron el Cristo y se iiuvieron algunos momentos en tina capilla. En la Maestranza. se dirigieron los InDesde el templo E I a recepción. Terminada la visita á la Seo, dirigiéronse al palacio arzobispal, donde se verifi có 2 a lecepción. Los Infantes ocuparon el salón del Trono, y comenzó el desiile de distinguidas ¡C 7 n marcha. La comitiva se organizó abriendo marcha la Guardia Municipal montada, de gran gala, siguiendo el coche del gobernador civil, el cual iba solo, yendo á continuación el de los Infantes, al qp. e daba escolta la sección de Caballería; detrás el del capitán general con el ministro de Gracia y JusZAÜ GOZA, 5 6 T. ticia. alida de los Infantes. Inmediatamente después, el coche ocupaPoco después de las cuatro de la tarde se dirigieron SS. AA. ala estaciónUel Cam- do por el Infantito y su aya, y, por último, po del Sepulcro para tomar el tren que los los de la comitiva, marchando por el Paseo de Gracia, atravesando la plaza de Cataltthabía de conducir á Barcelona. El primogénito de los Infantes llevábalo ña y dirigiéndose por la Rambla de los Estudios al palacio del marqués de Comillas, en brazos la condesa de Mirasol. En el mismo carruaje de SS. AA. iba el situado en la calle de Puertaferrisa. Durante el trayecto la apiñada multitud alcalde de la ciudad. Numerosas comisiones y las personalida- aplaudió incesantemente. des más distinguidas de Zaragoza llenaban pfn el palacio de Comillas. los andenes. A los acordes de la Marcha Real subieron En el patio del palaeio del marqués de al coche- salón. Muy satisfechos se despi- Comillas estaba formada una compañía del dieron SS. AA. de las autoridades, asomán- regimiento de Infantería de Alcántara, con dose á la ventanilla y saludando á la jcon- bandera, escuadra, banda y música, que al currencia con el pañuelo la infanta, María llegar los Infantes presentó armas, mientras Teresa, y militarmente el infante D. Fer- la música ejecutaba el himno nacional. Los balcones ael palacio estaban profunando. El público los despidió con entusiasmo samente iluminados. Toda la dependencia lucía librea de gala. indescriptible. En la escalera de honor recibieron á los Infantes las señoras marquesa de Comillas y condesa de Mirasol. MERMES, 5, I I Seguidamente entraron en el palacio el marqués de Comillas y el aya del infantito. 1 a llegada. Desde mucho antes de llegar el tren que vinieron en el mismo coche. El niño que conduce á los Infantes doña Teresa y no obstante las ruidosas demostraciones de 1 D. Fernando el paseo de Gracia y la Ram- público, seguía dormido. bla de los Estudios, hasta el palacio del La multitud se estacionó frente al palamarqués de Comillas, estaban atestados de cio, obligando con sus aplausos y vítores i s EN BARCELONA