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A. B C. S Á B A D O 6 D E J U N I O D E 1908. E D I C I Ó N i. P A G aver guar si está uno verdaderamente casado. Hay que traducir toda clase de docutuentos ¡Uí! Y cuidado con lo que se habla, ¡eh! Y por todas partes se encuentra uno eon el famoso verboten ¡se prohibe! y con el temor de los múltiples castigos que la menor contravención implica. Yo he visto más de uno, mortificado por tantas y tantas vejaciones, sacudir de los zapatos el polvo de Berlín y salir escapado. Un día que se quiso establecer aquí un orso como le tour du lac de París, el paseo de coches del Retiro de Madrid, del Hyde Parck de Londres, se desplegó tal fuerza de Policía para reglamentar militarmente el corso, que aquello parecía una maniobra más bien que otra cosa. Los polizontes, sofocados, corrían de un lado para otro indicándole á tal coche por dónde debía pasar, deteniendo un caballo por la brida porque iba muy de prisa, apuntando á un cochero porque había cruzado á la izquierda en lugar de la derecha. Y todo eso dando grandes voces y haciendo aspavientos de mil demonios. ¡Inútil decir que fue n fiasco! La familia qse llegue á Berlín con un chico y urbanía y desee que salga la criatura á paseo en su cochecillo deberá tener para ello una autorización especial y tendrá que ponerse previamente al corriente de las cincuenta mil Ordenanzas de policía sobre el particular. Hay calles por las cuales está prohibido en absoluto pasar; otras por las cuales no se podrá pasar sino de tales á tales horas, y otras por donde no se puede ir por la acera, sino por el arroyo. En tales paseos no se podrá detener sino en ciertos sitios, y la persona que acompañe el cochecillo no podrá sentarse sino en bancos determinados, etc. etc. etc. Y cuidado, que sí no, van á parar ama, nene y cochecillo á la Prevención, como le sucedió á la señora de un amigo mío español, la cual, del disgusto, cayó gravemente enferma. En los bailes públicos- ha de pasar todo con la mayor decencia, y creo que el escote de las bellas damas y la altura á la cual les es permitido levantar el pie están reglamentados por centímetros y milímetros... Y en verdad, las pobrecillas necesitarían T á París á tomar lecciones. En cuanto á la urbanidad, traduzco de un periódico alemán frases de un artículo escrito por un alemán: Nuestro modo de ser- -dice- -carece de esa educación mundana que seduce al extranjero. ¡Cuántas veces he visto en los Círculos de nuestra mejor sociedad que se reían y burlaban de un extranjero que hablaba mal nuestro idioma! Una señora verdaderamente elegante 40 podrá aventurarse en la calle ni ir á un r staurant sin exponerse á que la sigan y la molesten con frases soeces y se burlen de ella. Nosotros, los berlineses, estamos acostumbrados á esas groserías; pero á los extranjeros les espanta. Ni en París ni en Londres, el más modesto obrero dejará de excusarse si solamente rozara á un transeúnte. Aquí se tropiezan, se pisan los callos, se dan empujones y á nadie se le ocurre decir siqaiera: usted dispense. Y hay individuos que con toda intenón atropellan á las señoras en la calle. En óndres, los transeúntes mismos le larga ían una paliza de padre y muy señor mío c tal sujeto y lo curarían de sus impertiasticias para toda su vida. ¡Y cuántas veces no me he levantado yo mismo de mi puesto en el tranvía, ofreciéndoselo á una señora, sin merecer siguiera una mirada! ¡Cuántas veces me he detenido en la puerta de ntn restaurant para dejar entrar primero á alguna Sociedad, sin que ninguno de los caballeros ó señoras se dignaran dar las gracias ni saludar siquiera, pasando todos tranquilamente ante mí como si estuviera yo allí de portero. Dirán q e todo eso son pequeneces, y sí lo son, en efe oto, pero soa al mismo tiempo síntomas elocuentes. Por si acaso cae este número de A B C en manos de uno de los señores consejeros íntimos de la Sociedad susodicha, conste que tan sólo refiero y que no critico. Es Berlín la ciudad mejor organizada del universo, y yo admiro esa organización, de cuyos beneficios gozo yo también; pero estamos dando vueltas en un círculo vicioso; es por eso mismo por lo que Berlín no será una ciudad internacional, aunque parezca una paradoja. Berlín, Mayo de J 908. EDUARDO H A H N NUESTROS GRABADOS 1 a Exposición de Valencia. Bis verdaderamente interesante y digna de los mayores elogios la Exposición de Arte retrospectivo que la socied- ad valenciana Lo Rat Penat ha organizado en el edificio de su propiedad sin omitir gasto ni gestión de cuantas pudieran realizarse para el mejor éxito del certamen. De entre las muchas salas de que consta la Exposición, merece notarse en lugar preferente el estrado de honor, cuya fotografía reproducimos hoy. En él se exhiben sobre la mesa, que aparece al fondo cubierta con rico paño bordado, el libro de los Fueros, la espada del rey D. Jaime y el casco del rey D. Martín de Aragón, y en el fondo la bandera La Conquista y el escudo del rey D. Jaime I. 1 a Exposición de Zaragoza. Aunque de género distinto al de la que acabamos de mencionar, la Exposición Franco- Española de Zaragoza es también interesante en grado sumo. Nota dominante de ella es el buen gusto, como lo prueba la vista del edificio central que hoy publicamos. I a Exposición de Praga. La gran ciudad industrial, capital de la nación chequ ha conmemorado el jubibileo del emperador Francisco José con una brillante Exposición, que ha sido solemnemente inaugurada por el archiduque Francisco Fernando, heredero de la Corona de Austria. Con él asistió á la ceremonia su sobrino, futuro Príncipe heredero, el archiduque Carlos Francisco José, hijo mayor del difunto archiduque Othon. podría vencer al Sr. Maura en un rápido cambio y recambio de argumentos? Y si el Sr. Nougués no debió preguntar, ¿por qué no preguntaron otros eximios parlamentarios? El Sr. Nougués hizo con sencillez é ing nuidad sus preguntas. Se extrañaba este, ñor de que la Comisión no diera dictamen. Si no lo daba, el Congreso quedaba en uaa situación desairada. El Sr. Maura se levantó á replicar al Sr. Nougués y fue breve y apacible en su contestación. En el Senado- -decía- -no se había tenido mucha prisa en dictaminar sobre el proyecto; la discusión había sido también lenta. ¿Por qué se iba á tener ahora tanta prisa? El proyecto estaba vivo y muy vivo; las circunstancias dirán cuándo se ha de llevar á la discusión. Y esta discusión, claro está que no se antepondrá á la de Régimen local. Me extraña- -terminaba diciendo el presidente- -que S. S. tenga tanta prisa por que venga aquí el proyecto El Sr. Nougués replicó que el no tenía prisa por que se discutiera este proyecto ni el presentado en la Alta Cámara contra el duelo, la injuria, la calumnia ó la Prensa Estas palabras del orador promovieron largos murmullos, comentarios y risas. El señor Nougués añadió cuatro frases más y se sentó. Entonces volvió á promoverse en la Cámara la algazara de voces, murmullos y carcajadas. Se celebraba con esto el éxito de la pregunta. Y no pasó más. Después continuó el eterno debate sobre la enseñanza y los diputados se marcharon á los pasillos. En los pasillos el tema de todas las conversaciones era el incidente del salón. Se comentaba también el alboroto ocurrido en el Ayuntamiento por la mañana. Se recordaba el meeting de Sevilla y las veinte conferencias de la otra noche- -cuya exacta reseña conocen los lectores de A B C. -Y por último circula a la noticia, aunque por nadie era creída, de que el conde de Romanones irá el domingo á dar un meeting en Valencia. El oportunismo del conde (de que él mismo habló en la Cámara en cierta ocasión) es conocido de todos. Pero, quien ha escrito sobre el terrorismo y no hace mucho, en un discurso de apertura de los Tribunales lo- que el conde ha escrito, ¿cómo podrá ir á parte alguna á dar un meefin contra el terrorismo? AZORJN CRÓNICA POLÍTICA IMPRESIONES PARLAMENTARIAS ÜOCA FORTUNA Había ayer á primera hora cierta expectación en la Cámara. Se esperaban las declaraciones del presidente del Consejo. Estas declaraciones iba á suscitarlas, no un jefe de minoría, no el jefe del partido liberal, sino un modesto diputado republicano. Los concurrentes á la Cámara no se explicaban este fenómeno. Se 3 brió la sesión. El Sr. Nougués se puso en pie. ¿Puede existir, ni por un momento, contienda entre dos parlamentarios como el Sr. Nougués y el señor Maura? Las preguntas como la que ayer se formuló, ó huelgan por completo, y por lo tanto no se hacen, ó han de ser hechas por un experto, por un ducho polemista que con sus habilidades obligue al preguntado á hacer declaraciones que no quisiera hacer. No discuto la experiencia del diputado republicano que preguntó; pero, ¿creía nadie que I O DEL AYUNTAMIENTO El escándale de q u e fue teatro ayer la Casa Consistorial de Madrid no es nuevo. Frecuentes y semejantes casos han hecho que la Administración municipal de la corte, de suyo desacreditada, goce también del mayor desprestigio. Espectáculos como el de ayer nacen en favor del proyecto de ley de Administración local mucho más que el Gobierno y la mayoría con sus esfuerzos parlamentarios. Le bastará á una gran parte de la opinión saber que con esa ley no habrá Ayuntamientos como los actuales para que considere q e el proyecto que se discute es la obra más importante que un Gobierno puede emprender. Si una Corporación cuya misión es administrar no administra ó administra mal, tiene además la condición de ser política, aquí donde todo el mundo está harto de política, porque sabe por triste experiencia lo que es, no necesita más para perecer en el concepto moral de las gentes. Algo de lo que es la mezquita para ei musulmán, que deja en la puerta las babuchas para entrar á orar, debe ser el Concejo para los concejales, de cuyas ideas deben despojarse cuando van á actuar de tutores del pueblo.