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DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y LOS REYES D E S U E O A E N A L E M A N I A Fot. Berüner Hlusttation BERLÍN. SS. MM. GUSTAVO V, CON EL KAISER Y LA REINA, A LA LLEGADA DE LOS MONARCAS SUECOS LA LEY DE JURISDICCIONES empiezo aplicándola aquella eopla dedi cada á la fiesta taurina: Que ni el Gobierno la abóle ni habrá nadie que la abóla. No se derogará ó abolirá, como no desaparece el síntoma de una enfermedad mientras la enfermedad subsiste. Sobre cuál sea esa enfermedad nacional, uno de cuyos síntomas es la ley de Jurisdicciones, hay varias hipótesis, á lasque voy á pasar rápida revista. C i atendemos á lo que es la ley y admiti mos que obedece á una necesidad sentida por la sociedad española, el mal de que ésta adolece es desamor á la patria y desamor al Ejército. L, a justicia popu ar, el Ju- rado, se pasa por las narices los insultos á la patria y al Ejército, y únicamente la justicia militar tiene el sentimiento altruista de amor á la patria y el sentimiento egoísta de amor al Ejército, de que ella forma parte. Si aceptamos esta hipótesis, la enfermedad resulta gravísima y de las que no se curan con ley más ó ley menos. Hasta la atenuación del síntoma sería de mal agüero; pues si merced al miedo á procedimientos bruscos y penas excesivas disminuyen LAS VICTIMAS DE UN CRIMEN MAD. JAPY MAD. STEINHE 1 L EL PINTOR MR. STE 1 NHEIL