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DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNDO POR P A B L E POR TELÉGRAFO Y LONDRES. UA EXPOSICIÓN FRANCO INGLESA Fot. World s Graphic Press. ASPECTO GENfcRAt DE LOS EDIFICIOS DE LA EXPOSICIÓN A VISTA DE PAJARO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN i OS JUEGOS PARLAMEN- Lavotación TAR 1O S Y BURSÁTILES delaCamara aprobando el impuesto sobre la renta, repercutió en la Bolsa diez minutos después y el papel sufrió un bajón de 8o céntimos. Se sabe casi seguramente que el proyecto no llegará á ser ley, á pesar del voto del Palacio Bcrbón; pues aun queda el rabo por desoliai én el Senado, y los sesudos varones que dormitan en el Luxemirargo no dejarán pasar la obra de Mr. Cailloux. Pero, por si acaso, la Bolsa ha hecho esa pequeña indicación, dando á entender á los legisladores que si ahora, que no cree en la ley, el dinero francés se asusta, el día que el impuesto comenzara á regir el pánico no tendría límites. Los mismos diputados sanan ue mal hu mor después de votar el proyecto, sin ocultar su irritación contra el ministro. Y se pregunta cualquiera: Pero si no simpatizan con el proyecto, ¿por qué le votan? Pues le votan porque la disciplina en ei Parlamento francés es muy severa, sobre todo desde que Clemenceau consintió en aumentar las dietas de los diputados, haciéndolas subir á 15.000 francos. El primer ministro, aunque republicano y demagogo á ratos, no vacila en imitar los procedimiento? -gubernamentales délos autócratas, ROMA. EL SENADOR EUGENIO TAINA PRESIDENTE DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DE AGRICULTURA fot. Abeniacar. y como el Zar, que para contar con el leal apoyo de su Ejército le subió el sueldo, decidió comprar la sumisión del Parlamento aumentándole las dietas. Los señores diputados franceses no pueden oponerse á ningún proyecto que el Gobierno presente, tienen que aceptarlo todo, votarlo todo y sostener al ministerio actual contra viento y marea, pues nuestras Clemenceau permanezca en el Poder ellos continuarán cobrando sus 15.000 francos de dietas, y quién sabe si otro Gobierno, por buscar un fácil aplauso, no se las rebajaría. El mismo Clemenceau, si sufriera una derrota en una votación, tendría que oir. Los diputados, pues, refunfuñaron un poco á la hora de aprobar el impuesto sobre la renta; pero votaron como un solo hombre, y el despojo del capital francés, aunque no sea más que en la intención, quedó consumado, Hoy, sin embargo, un diputado independiente, Mr. Jules Roche, ha hecho una pregunta y ha presentado una proposición. La pregunta asombró á Mr. Cailloux; la proposición complicaría un poco las consecuencias de. la ley en la práctica. Pero es una cosa justa, como ustedes verán. Cuando el capital francés contrató con Francia no existía, naturalmente, el impuesto que ahora se trata de implantar; de modo que si en la actualidad el capital francés no está conforme con el gravamen de la ley, debe concedérsele el derecho de anular el contrato. Es decir, que si los tenedores