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A B C. MIÉRCOLES 3 DE JUNIO DE J 9 O8. EDICIÓN 4 a PAG. 5. de tiranía; ¿qué tiranía mayor puede inventarse que la de los periódicos erigidos en dueños de las riendas del Estado? -Pero la Prensa- -me atreví yo á argüir, -la Prensa es así, y no puede ser de otra manera. Es un hecho fatal que la Prensa haya de ser inquieta, nerviosa, irritable. Al fin, es hija del siglo, y nuestro tiempo se distingue por eso precisamente, por estar tocado de lo que pudiéramos llamar espíritu de la neurastenia s -Pero la Prensa española... -La Prensa, eu España- -seguí yo diciendo, -participa de los grandes vicios y de las grandes virtudes españolas. Si la Prensa es hija de los tiempos, lo es también de la na dón, del pueblo ele quien brota; y si España es una raza incongruente, ¿qué quiere Usted que seaaf sus periódicos? España causa admiración por sus genialidades de carácter, y otras veces produce asombro por lo que pudiéramos llamar fallas de la constitución interna Todo lo español es asi: incongruente é incompleto. La Prensa participa de la suerte de las demás cosas de España; posee virtudes como no las tiene, ni sueña tener, la Prensa de otros países; posee también fallas que en otros países no existen. Pero, en total, podría calcularse que la Prensa e spañola, en honradez y en algunos otros respectos, no le va á la zaga á esos bullangueros periódicos de Francia, ni á esos otros terribles, exagerados, locos, fantásticos, periódicos anglo- sajones. La Prensa española no es ni más ni menos mala que la industria, que la agricultura, que la milicia, que la política, que la administración española. La Prensa es un reflejo de los pueblos; es como un barómetro, El Sr. Maura ine dejó terminar. Con ademán parlamentario, con el mismo gesto que usa en las grandes ocasiones, el Sr. Maura, olvidándose de la calidad del lugar y del auditorio, se volvió frente á mí y dijo, levantando la voz, sacudiendo en el aire su mano diestra: -Es que al barómetro de que usted habla le conviene una compostura! Y si el barómetro se obstina en acusar altas presiones que no tienen su fundamento en la readad, sí el barómetro de la Prensa se obstina en fomentar una pasión que no arraiga en los corazones de las muchedumbres, entonces, yo... entonces, yo... Aquí ocurrió un lance curiosísimo y sorprendente. Y fue que, cuando más exaltado estaba el Sr. Presidente, una hormiguilla, un bichejo inoportuno, creyó necesario pasearse por la blanca, por la tersa superficie del cuello de la camisa del Sr. Maura. Yo, mientras escuchaba al Presidente, miraba correr 1 a hormiguilla ó el sapillo por el cuello de la camisa, y el Presidente ob servó que yo miraba, y observó además que el punto de visión de mis ojos era su cuello, ¡Sagrada palabra! La nitidez de los cuellos del Sr. Maura es célebre á estas horas. Recordar su cuello, sospechar que en su cuello había algo anormal, huir las ideas, balbucear, interrumpir el discurso, lodo esto fue una misma cosa en el Sr. President e Su mano, que andaba haciendo rasgos elocuentes por el aire, corrió hacia el cuello de la camisa; tropezaron los dedos con el sapillo... ¿Se ha manchado? -exclamó. f -Apenas nada. Una l i g e r a mota de sangre. V- ¡Volvamos! Es un fastidio que los bichitos le persigan á uno, y que le persigan precisamente ahí, sobre el cuello de la camisa Ahora bien, señor mío: usted me ha interrogado, y yo quiero también interrogarle á usted. ¿Qué piensa usted de mí? ¡Nada de vacilaciones! -Yo pienso que usted sena el dueño de España si fuese algo más liberal... -Y t qué cosa es el liberalismo? Yo no puedo ni quiero ser liberal á la manera que dolos constitutivos de un delito de homicidio, con las atenuantes de ser el procesado ustedes entienden la libertad. -Pues, en ese caso, yo creo que no será menor de diez y ocho años y la de haber usted el dueño de España. No se puede ir á obrado envindicaciónjustísimadeuna ofencontrapelo del tiempo; accidentalmente, pa- sa grave, pues el Sr, Velázquez cree firmerece que sí, que puede irse, y hasta pareee mente qv e Víctor fue agredido é insultado que ese contrapelo es la realidad; pero el mo- por Mariano Martín. mento transitorio, circunstancial, pasa luePor su parte, el defensor, Sr. Abril, negó go, y vuelve aquello que es fatal é irremi- que su patrocinado hubiera atacado por sible. Lleva usted demasiada impedimenta venganza, sino única y exclusivamente por consigo; aunque le da la. fuerza, le impide al defender su vida, gravemente amenazada mismo tiempo consolidarse. Está usted con- por el cazador furtivo, hombre de malos andenado á luchar contra muchos, contra re- tecedentes y pésima conducta, que hubiera petidos y fatales voceríos. Y es que sus ma- llegado seguramente á disparar contra Vícsas disciplinadas, las que á usted le dan la tor López si éste no se le adelanta. fuerza, representan cosas y sentimientos Pidió, jjues, al Jurado un veredicto de que gustan marchar contrapelo de la absoluta inculpabilidad para el procesado. época. Terminados hoy dichos informes, el preEl Sr. Maura se sonrió otra vez. Pero esta sidente del Tribunal, Sr. Maroto, suspendió su última sonrisa llegó á lo más vivo de mi el juicio hasta mañana, humilde orgullo. En aquella sonrisa podía UN PASANTE leerse sin mucho trabajo la siguiente respuesta tácita: ¡Desgraciado! ¡Quién te mandará á tí juzgar mis ideas, mis procedimien 1 AS SESIONES Hay una parte de la opitos y mi porvenir! nión que cree en muchas Y aquí se acabó nuestra interviú. Porque el carruaje del señor presidente, que estaba cosas, incluso en la virtud de, las funciones aguardando á la entrada de la Moncloa, parlamentarlas. Hay crédulos ciudadanos avanzó hacia nosotros, y el señor presiden- que no concilian el sueño por la noche ó no se desayunan por la mañana si antes no te se metió dentro del coche. Antes de que los caballos rompieran á ven lo que han hecho las Cortes. Bien está esa devoción, como medio de trotar, el Sr. Maura sacó la cabeza por la pasar el rato, aquí, donde es costumbre naventanilla y me dijo, señalando á cional perder el tiempo. Pero de aquí á hacer profesión de fe en materia política hay J. M. a SALAVERRIA una distancia que la prudencia aconseia mirar con saludable recelo. Ayer, por ejemplo, discutíase en el Senado el proyecto do reforma de la ley Hipotefi UERTEDEUNCA- Mariano M a r t í n aaria. Tema interesante, asunto serio... LleMingo, vecino de ga un momento en el cual considera la alta ZADOR FURTIVO Collado Villalba, y respetable Cámara que debe concederse tenía en constante jaque á los guardias ci- un cuarto turno para mejor discutir el proviles y jurados del referido pueblo y otros yecto, dada su importancia y trascendencomarcanos, pues llevaba fama de cazador cia. Y así se acordé. Bueno; pues había en la sala de se iones furtivo, y era, en efecto, uno de los que más daños causaban en los montes y cotqs que once señores senadores... ¿Once senadores, y se trataba de asunto hay en cinco leguas á la redonda. Claro es que tal modo de vivir y tales afi- tan magno? -se dirá- -Once senadores, conciones habíanle proporcionado sendos dis- testamos; lo que prueba que la importancia gustos, algunos juicios de faltas, varios pro- la tenía sólo para esa docena escasa de altos representantes de la Nación. Pues ala misma hora discutía el Congrerregirse ni enmendarse, haciendo caso omi- so el dichoso proyecto de ley de Adminisso de los consejos de los amigos, quienes le tración local. Andaban los señores diputaadvertían constantemente los peligros á que dos sobre el art, 137, y hubo un momento estaba expuesto, no obstante su habilidad y en que los autores de enmiendas no sabían, unos, cuáles eran las que habían presentarefinada astucia. Mariano reíase de todo. Un día, el 6 de Noviembre del año último, do; otros, las que debían retirar, por estar encontróse este sujeto en el monte Canto ya modificado aquel ú otro artículo en el Astial con Víctor López Calleja, hijo del sentido que ellas pedían, y la Comisión, que guarda- jurado de la posesión donde se ha- refutaba enmiendas que no eran las que se llaban, y dirigiéndose á él dióle una bofeta- acababan de presentar y defender. ¡Espec da que, según afirmó en el acto de la vista, táculo hermoso, edificante, conmovedor! Y asi, con tan gallardas pruebas de la hízole perder por unos momentos el senfuerza parlamentaria, ¡tengan ustedes fe ea tido. Al recobrarlo, intentó Víctor levantarse; la eficacia del sistema! pero lo hizo con tan mala fortuna que derribó la eseopeta que entre las manos tenía, IMPRESIONES y al dispararse el arma produjo la muerte PARLAMENTAR! AS del cazador fortivo. ¿Que esta versión no es creíble? Esto mis- 1 OS DIPUTADOS Dice un periódico mo afirmaba esta mañana el fiscal Sr. Ve- P E R I O D I S T A S 9 u e enterados de lázquez en la Sección cuarta de la Audienlos propósitos que cia, donde el juicio se celebraba; pero es la abrigan y sus amigos, los dique dio Víctor López ante los jueces popu- putados el Gobierno han determinado, se periodistas lares, y por ello la reproducimos. gún aetitud de enérMás lógico en la exposición de los he- gica se asegura, tomar unacopo la Comisión oposición tan pronto chos. Jel representante de la ley afirmaba que emita dictamen, que muy bien puede conMariano Martín Mingo, rencoroso por la sistir en hacer declaraciones obstruccionispersecución de que era objeto por parte del tas, Se refiere esta noticia á. la ley contra padre de Víctor, dirigióse al procesado y le el terrorismo. dio un golpe en la cara, golpe que exasperó Las palabras copiadas me dan píe para al agredido, llevándole al extremo de hacer los uso de su escopeta y disparar sobre Ma- hacer una estadística sobrehay diputados periodistas. En el Congreso diputados riano. han sido ocasionalmente, Basándose en esta suposición, pues la que han eseritoperiodistasen los periódicos artículos prueba no demostró nada en pro ni en con- que escriben todavía de cuando en cuanó los tra, el fiscal calificó los hechos considerán- do: diputados que han sido periodistas da CRÓNICA POLÍTICA TRIBUNALES