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A B C MARTES 2 DE JUNIO DE 1908. EDICIÓN 4. PAG, o- pin la sesión celebrada ayer quedaron so bre la mesa casi todos los asuntos incluidos en el orden del día, entre ellos algunos de bastante interés. Mn la serie de preguntas, algunos diputados desearon saber si era cierto, como había asegurado algún periódico, que el señor Niembro, antes de informar ante la Comisión que entiende en el proyecto de represión del terrorismo, se había apresurado á pagar las 400.000 pesetas que adeuda ala Diputación. Desgraciadamente para la provincia, tal noticia 110 ha pasado de mera fantasía. También se preguntó si el arrendatario actual de La plaza de toros había depositado el importe del abono, según lo previsto en la cláusula 36 de la eseritura. Fue asimismo denunciado el hecho de que por las calles déla villa campa por sus respetos un individuo declarado recientemente cesante por la Comisión provincial y que está procesado y perseguido por uno de los Juzgados de la corte en virtud de ser el autor de una cuantiosa estafa, de la que se habló mucho hace varios meses. Quísose hablar de la última y tristemente célebre coirida de Beneficencia; pero no se pudo conseguir tal objeto por no hallarse aún terminadas las cuentas correspondientes, y, filialmente, para que nada faltase, hubo su mijila de alboroto entre algunos fogosos y vehementes padres de nuestra feliz provincia. DIPUTACIÓN PROVINCIAL EXCURSIÓN TRÁGICA ANDIDOS EN EL LODO POH 7 hLE AF 0 DE NUESTRO SERVICiO PARTICULAR PAnlS, 1 1 I N nos de Dos Hermanas creen que no está por aquellos contornos, y, de estarlo, será, difíeil su captura, pues el Ratón conoce aquellos campos y viviiá obteniendo alimentos por amenazas y ocultándose en las gavillas de mies, esquivando la persecución de la Guardia civil. se relata una desgracia espantosa ocurrida esta tarde en la ría de Mcrlaix, capital de distrito del depártame- i t o de Finísterre, cerca de Quimper. Él director de una de las escuelas municipales, terminadas las tareas del día, salió á dar un paseo en lancha por la ría en compañía de una hija suya y de dos profesores de la escuela. La tarde estaba hermosísima y el paseo resultó muy agradable. Los expedicionarios se proponían llegar hasta la confluencia de los ríos Yarlot y Guesslent; pero la marea empezó á bajar y tuvieron que retroceder, con el propósito de continuar el paseo por la rada. Cerca ya de la barra, y á unas pocas brazas de una de las orillas, la quilla del bote tropezó en un banco de cieno y quedó enca. llada. Los tripulantes hicieron titánicos esfuerzos para poner la lancha á flote; pero como la bajamar proseguía, resultaron estériles, y al fin acabaron por quedarse completamente en seco. Como no era cosa de quedarse dentro de la barca con los brazos cruzados hasta que la marea volviera á subir, decidieron abandonar el bote y ganar la orilla andando, toda vez que el cauce de la ría en el sitio en donde ellos se hallaban estaba seco. Saltaron, pues, de la lancha al suelo y echaron á andar. Pero apenas llevaban daS L aplaudidos a u t o r e s de dos tres ó cuatro pasos cuando vieron con -Fenisa la comedíanla, Sres. Jo- espanto que el piso cedía bajo sus pies y ver y G. del Castillo, han hecho á su mane- q te se hundían en el lodo. Cuantos más esra con los dos famosos tipos novelescos íuerzos hacían los infelices- para evitar el Holmes y Raffles una fantasía melodra- peligro, se hundían más y más. Dieron grimática en cinco cuadros, bautizándola con tos pidieron socorro, atronando el aire con los nombres de estas dos personas distinta 0, sus voces; pero como se habían alejado deen un solo acto y título. masiado de la ciudad, y nadie había por Anoche la estrenaron en Maitín, que es- aquellos alrededores, nadie pudo acudir en taba repleto de un público poco exigenie y su auxilio. refractario á corromperle á nadie las oraY entre tanto, la masa movediza se los ciones. Con esto y con ver que á los detecti- seguía tragando, tragando, hasta que desves ingleses de Martín se les escabullían aparecieron por completo. anoche de las manos- -por no dejar en mal Únicamente uno de los profesores, el úllugar á los españoles- -los delincuentes, timoque había abandonado el bote, y que al buena parte de los espectadores sintiéronse darse cuenta de lo que á sus compañeros en vena de regocijarse, y aplaudieron la les ocurría tuvo la precaución de asirse á la fantasía ruidosamente, haciendo salir á es- barca y volver á entrar en ella, fue el único cena á quienes no más que con enredos de que consiguió salvarse, pues la barca, aunun gato y un ratón les habían hecho pasar que empotrada hasta la línea de flotación, nn rato divertido. no llegó á hundirse del todo. La música, del maestro Badía, con sus Y desde el interior de la barca, el pobre nujitos de presunción, no fue protestada. hombre asistió con horror al trágico fin de Hasta otra que los Srcs. Jover y Castillo sus compañeros, que iban desapareciendo cuiden más de componer que de hilvanar. lentamente delante de sus ojos sin poder prestarles el más pequeño auxilio. La emoción sufrida por él ha sido tal, que se enLA FUGA cuentra gravemente enfermo. A c caba de recibirse ua telegrama en el que OTRA. AGRESIÓN DE LOS MOROS DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR CEUTA, 1, 1O V NOTAS TEATRALES R l falucho Cñsfma, de la matrícula de Al geciras, tripulado por el patrón Francisco Atienza y por cuatro hombres, hallábase pescando á mediodía á la altura de Piedra Redonda, entre el cabo Negrón y la cabila de Hans, próxima á Tetuán. En la playa se hallaba un grupo de moros que hizo cuatro disparos á los españoles, atravesando el peroné al marinero Francisco Ortega. Los del falucho vinieron á Ceuta, en donde desembarcaron al herido. Este fue curado de primera intención en la Casa de Socorro, pasando luego al hospital militar, en. el que le fue extraído el proyectil. El comandante de Marina ha fijado un edicto en el que advierte que, en vista de que las embarcaciones que navegan cerca de la costa de Marruecos corren el riesgo de ser agredidas por los moros, no saldrán de este distrito embarcaciones despachadaspaia pescar en la citada costa. Los pescadores hallan se soliviantados con estos hechos, y más ahora, que se les impide practicar la pesca del boquerón, industria que supone para Ceuta un comercio anual con el extranjero de un millón df pesetas. Los pescadores desean que el Gobierno envíe un cañonero para protegerlos LOS CRÍMENES DE LOS APACHES POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PARÍS, j t) rr. DE LOS MOSCAS POR TELÉFONO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR VALENCIA, 1,3 igue siendo la evasión de los Moscas el asunto de la pública preocupación. Cons tímtemente circula el rumor de que los fugados han sido detenidos. A poco se desmienten estas versiones, que horas después vuelven á circular. Se ha elevado á prisión nrovisional la detección del director de la cárcel y los ocho empicados que montaron, en dos cuartos, la vigilancia nocturna el día de la evasión. Dícese ahora que un nuevo reconocimiento practicado en la atarjea admite la posibilidad de que la fuga se h. ya. efectuado por dicho sitio, y también ha demostrado que lo- fugados utilizaron quinqués. Kstc rumo; necesita cenfilinación. S CENTINELA DESERTOR POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR A pesar de la reserva que se guarda sobre el asunto, se sabe que haee varios días, y en ocasión de hallarse de centinela el soldado de Artillería Rafael Fernández López, natural de Dos Hermanas, apodado el Ratón, se fugó, llevándose el armamento y las municiones. Este individuo había desertado otra vez estando de asistente, volviendo al cuartel por propio impulso. Se han hecho indagaciones acerca de su paradero en su pueblo natal; pero los veci- ISWIA, 1, I N. p l j u e z ha interrogado nuevamente está tarde á la esposa del pintor Steinheil- asesinado anteanoche en su hotel de Vangirard. Como ya anticipé, las lesiones que sufre carecen eu absoluto de importancia. Únicamente el estado de excitabilidad en que s encuentra á consecuencia de las emociones recibidas la obligan todavía á guardar cama, Mad. Steinheil ha confirmado en casi todos sus detalles su primera declaración. Como datos nuevos sólo ha añadido que los ladrones, después de despertarla bruscamente, la taparon la cara con una sábana y la amordazaron con la propia camisa que llevaba puesta, atándola después de pies y manos, completamente en cueros, á los barrotes de la cama. Allí permaneció dándose perfecta cuenta, á pesar del terror que la dominaba, de todo cuanto ocurría á su alrededor, hasta que al oir los gritos desgarradores de su madre y comprender que los asesinos la estaban matando, fue tan intensa la emoción que sufrió que perdió el sentido y no le volvió á recobrar hasta que acudieron en su ayuda. A las preguntas concretas del juez para que describiese las señas de los asesinos, parece que Mad. Steinheil ha contestado dando detalles bastante precisos y que la Policía estima muy útiles. Ha rectificado, no obstante, su primera impresión de que creyó reconocer en uno de ellos á un antiguo modelo de su marido. Por el contrario, dice ahors que todos eran completamente desconocidos para ella. El juez y la Policía, ai tratar de ecous