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A B C SÁBADO 3o DE MAYO DE ifog; EDICIÓN 2. PAU. 9. EXPLOSIÓN DE ALCOHOL DOS HERIDOS GRAVES p n la calle del Espíritu Santo, núm. 12, -tienda de comestibles La Estrella, ocurrió esta mañana una sensible desgracia. En la trastienda de dicho comercio estábanlos dependientes trasladando unas bombonas de alcohol de un lado á otro. Sin duda por un descuido de uno de ellos, que arrojó al suelo la cerilla de que se servía para alumbrar, sobrevino una gran explosión del alcohol, que, inflamado, prendió en las ropas de los dependientes y en las paredes de la tienda. El más pequeño de los dependientes, Isabelino Noguerales de la Cruz, de diez y seis años, salió á la calle con las ropas ardiendo, y seguramente hubiera perecido á no ser por el guardia municipal núm. 258, que, arrojándole al suelo y cubriéndole COJJ su impermeable, logró apagar las llamas 1, no sin haberse producido él quemaduras en tina mano. El otro dependiente, Ángel Caja Martínez, de diez y siete años, hermano del dueño del establecimiento, logró sofocar el incendio de su ropa, y con su compañero y el guardia pasó á la Casa de Socorro del Hospicio. Los médicos de guardia, Sres. Aleixanfire, Joure y Dupuy, auxiliados por el ayudante Veiga, asistieron á los heridos. Isabelino presentaba tremendas quemaduras en todo el cuerpo, siendo su estado gravísimo. El otro dependiente, Ángel, quemaduras en la cara y ambas manos, de pronóstico grave, y el guardia Pedro Marugán, quemaduras en la mano derecha, calificadas de r pronóstico reservado. -y Avisado el servicio de incendios, acudió á la calle del Espíritu Santo, logrando domi ar y apagar el fuego poco tiempo después de su llegada. CUENTOS ILUSTRADOS nerviosa. Su impaciencia, al sexto día de la prueba impuesta por su marido, se convirtió en delirio. Sin embargo, tuvo la sufi- cíente fuerza de voluntad durante todo el tervenir, la señora de Durand lo abrió, sacel un papel y leyó: La tierra es redonda; el cielo es azul, las estrellas brillan. Al pronto quedó! anonadada; pero se repuso al instante y se abalanzó hacia su marido, como impulsada por un descarga eléctrica, gritando: -jMiserabJe! Mentiroso! ¡Lo has cambiado! Apenas había pronunciado esas palabras, comprendió su torpeza. ¿Lo habías leído? -preguntó somiendo Durand. Y avergonzada, ai repentida, la señora de Durand tuvo que confesar su indiscreción, Y así es como Durand se ahorró una salida de teatro. JUAN ROSNÍL D. HIPÓLITO HODRÍGAÑEZ p n la madrugada de ayer dejó de existir D. Hipólito Rodrigáñez, padre de nuestro querido amigo particular el ex ministro liberal D. Tirso. Ha muerto á los ochenta y siete años de edad, después de una vida laboriosa, granjeándose durante ella, por su modestia é inteligencia, un carino sincero por cuantos le trataron. Fue diputado á Cortes en varias legislaturas, y alto función ario en el ministerio de la Gobernación, desempeñando la subsecretaría de este departamento en tiempo de la Revolución. Era el finado hermano político del señor Sagasta. Nos asociamos al dolor que sufre la distinguida familia del Sr. Rodrigan e 1 Ti matrimonio Durand hubiera sido un matrimonio feliz si una ligera nube no se hubiese destacado de cuando en cuando en el cielo de su dicha. Ella era curiosa, pero curiosa con exceso, por sistema; deseaba verlo y saberlo todo. Cierta noche, Durand sacó de su bolsillo, delante de su mujer, un papel y lo encerró en un sobre, que no cerró. La señora de Durand observó sus gestos, aparentando indiferencia. Pero no pudo contenerse mucho tiermjo, y preguntó: ¿Tgué es ese papel? -Nada- -contestó hipócritamente su tnafido. ü n documento que no puede interesarte. Y ocultó el sobre en el armario, entre la ropa blanca. La señora de Durand no insistió y varió de conversación. Pero al día siguiente, apenas se fue su marido á la oficina, se precipitó hacia el armario y se apoderó del mistelioso sobre, que contenía un papelito con los siguientes renglones: Me obligo á regalar á mi mujer la salida de teatro que desea hace tanto tiempo, si durante siete días resiste á la tentación de leer estas líneas. Luego, la fecha y la firma: Juan Durand. La señora de Durand tuvo una gran ale ¿i ía. Para ver colmado su deseo bastaba que tuviera la paciencia de aguardar siete días. Volvió á colocar el sobre donde lo había ericontrado. l c c ron los días lentamente, ¡con demasiad? lentitud! La señora de Durand estaba LA PRUEBA E séptimo día para no hacer ninguna alusión á lo que tanto la preocupaba. ¡Fue heroica! Ya habían transcurrido los siete días. Cuando llegó el octavo, la señora de Durand no salló de casa. Quería estar presente cuando trajeran de la tienda la salida de teatro. Pero no vino nadie. ¿Qué pasaba? ¿Un olvido de su marido? ¿Vacilaba éste á última hora? Lo peor era que no podía presentarle el papelito sin confesar su indiscreción. ¡Callarse! Eso era prolongar indefinidamente la situación. ¿Cómo salir de tan cruel alternativa? La señora de Durand apeló á una estratagema. Se hallaban ella y él en la Habitación donde estaba el armario. -Pero señor- -exelainó de repente. ¿Qué pasa? -preguntó el marido. -No puedo recordar dónde ha puesto la llave de la cómoda. -En el armario qixizá- -replicó Durand. Eso era lo que quería su mujer. Aiuió el armario y metió frebnlmente las manos entre la ropa blanca. Cayeron al suelo algunas toallas, y entre ellas el sobre. Qué es ese sobre? -preguntó. ¡Ah, sil SUICIDIO EN LA CÁRCEL dia aviso de que un recluso de la Cárcel Modelo se había suicidado arrojándose desde una galería al patio. Personado en la Prisión Celular, pudo el Juzgado comprobar la noticia. El recluso que se había arrojado desde el centro de la galería tercera, quedando muerto en el acto, se llamaba Daniel Delgado Kuiz, tenía veinticuatro años y cumplía condena por estafa. Hl juez, después de tomar declaración á algunos testigos presenciales, ordenó 1 traslado del cadáveí al Depósito judicial p s t a mañana recibió el Juzgado de guar- LOS CARDENALES FRANCESES POS TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PARÍS, 2 9 t 1 V. I os cardenales franceses han dirigido una carta al Soberano Pontífice, en la cual, en nombre propio y en el de todo el episcopado, se adhieren á la decisión de Su Santidad, contraria á las mutualidades eclesiásticas Asimismo le dan gracias por el acto generoso, en el cual ha manifestado su paternal bondad. NOTAS TEATRALES MOCHE DE BENEFICIOS Dos hubo anoJx che: en Apolo, el de una veterana artista que cuenta con grandes simpatías en el público madrileño, Pilar Vidal; en Eslava, el de un actor cómico de personalísima gracia, Hilario Vera. El de Apolo fue á palo seco, vamos, sin ninguna novedad, ni siquiera la del estieno de un insignificante éntreme con lo pnestecito en el cartel solamente; pero como! a Un papel que pusiste ahí hace algunos días. -Sí, dámelo. Pero antes de que su marido pudiese in-