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CRÓNICA DE LAMODA PMJ 1 S, MAYO, 1908 p l triunfo del bordado puede llamarse á la época actual. Apenas iniciados los días calurosos, se han invadido nuestras calles y paseos, así como los más lujosos escaparates, de telas bordadas: muselinas, sedas, lanillas, iussores, batistas, piqués, driles, toctos cuantos géneros se utilizan para la confección de toilettes femeninas se bordan. Los estilos son variadísimos; soutacke inglés, al pasado; esqueleto, matiz, no hay modo que deje de utilizarse para bordar trajes, abrigos, sombrillas y sombreros. Aparte del furor del bordado que está bien claro y definido, puede decirse que no hay una moda definitiva para nuestros vestidos, ó, mejor dicho, que todas las modas están admitidas á condición de que se elijan en consonancia con el género de belleza de la que haya de lucirlas. Esto es una gran ventaja para las damas modestas y económicas, pues permite una interminable serie de económicos aprovechamientos; pero, en cambio, trae malhumoradas á las exquisitas que desean siempre novedades y caprichos. Tratando de este asunto, todos los corresponsales de la Prensa han dado ya noticias de las infructuosas tentativas que se llevan VIZCONDESA B. DE NEUILLY á efecto con el fin de que se lance alguna toilette que tenga el privilegio de entusiasmar á las elegantes para que se apasionen por ella. Nadie puede calcular el río de oro GELATINAS que significa para un modisto francés el acertar, el ser autor del dernier cri, feliz ini- T L FRESA Un cuarto de kilo de fresas ciador de le grand succés ea materia de tra- bien limpias y escogidas se jes femeninos. Para ello, justo es consignar- ponen en una ensaladera ó fuente honda, lo, hacen todo género de sacrificios, sacrifi- echándolas por encima medio litro de almícios que en España q vLÓ. resulten incom- bar á punto de espejuelo y dejándolas reprensibles. Pintores p a g a d o s con regia posar así cinco horas; pasado ese tiempo, se esplendidez, lanceases de precios verdadera- pasa por un cedazo fino y se agregan seis mente fabulosos... ¡Nada! No aciertan á hojas de gelatina (cola de pescado disuelta crear una novedad que revolucione. en agua y colada. Se echa en un molde de loza ó cristal, y I, a infeliz tentativa del Directorio no ha servido más que para producir un verdade- cuando está bien cuajada se vuelca sobre ro escándalo, y las pobres francesas pasean un plato ó frutero. Si no sale fácilmente se sus tristezas y desencantos con los trajes sumerge el molde unos minutos en agua iguales á los de temporadas anteriores, y caliente. buscan en vano una nota atractiva en los T E NARANJIAS El zumo de ocho natliaquets distintos á la falda y en las altas y -ranj as bien pasado por sxageradas gorgneras. Algunas han llegado un paso muy claro. Con cuarto kilo de azúí confeccionar los chaquets de colores inve- car piedra y medio cuartillo de agua se hace rosímiles, como amarillo, verde ó naranja, un almíbar, al que se añade (cuando está con lo que solamente han conseguido ha- templada) una copa de curacao, seis hojas llar la nota ridicula, puesto que los chaquets de cola de pescado bien disueltas y coladas cortos por delante y bruscamente prolonga- y el zumo de las naranjas. dos por detrás, confeccionados en colores Se pone en molde liso y en sitio fresco. rabiosos, dan una semejanza muy completa No se saca del molde hasta el tiempo de ir entre las damiselas y los loros. á servirle. I as personas de sentido práctico no hacen del asunto modistil ctiestión de gabinete, TRO A. medio litro de almíbar, á punto yj de pluma, se le agrega el zumo de se complacen llevando los vaporosos trajes sencillos y elegantes del año pasado, en los doce naranjas y ocho hojas de cola de pesque las combinaciones de tul y encaje pro- cado, diluidas y pasadas- por cedazo. Se pone en molde liso como las anteriores. ducen muy lindo efecto. f E FRAMBUESA Sobre medio litro de 1 os camisolines de tul hacen furor. Los almíbar se pasa por de tul sencillo se confeccionan á plie- cedazo un kilo de frambuesa y seis hojas de cola de pescado, bien disueltas y pasadas gues, agrupados á lo largo; entre los grupor el cedazo. Se escoge como un cuarto de pos se deja un espacio, en el que se bordan lunares de grueso cordoncillo blan- kilo de frambuesas enteras y se echan en la co. La manga es larga y ceñida, enteramen- mezcla. Cuando se ponen en el molde se te plisada al través, y termina con un plisa- mueve de cuando en cuando con una cuchado menudo que cae sobre la mano. Para ra de plata, á fin de que no se vayan al foncerrar por delante la camiseta úsase la do- do las frambuesas enteras, y cuando va cuajando la gelatina se deja hasta su completa ble chorrera plisada. La gran novedad de estas camisetas está congelación. en la manga y en el cuello. Este ya no gusta, como antes, sin viso; hoy priva el cuello gargantilla. He aquí la manera de hacer estos modernos cuellos: Se coge una cinta de seda drapeada, bastante alta y que ciña perfectamente el cuello, cerrada detrás por un chote de seda. En el borde inferior de la cinta se cose una menuda ruche de tul, y en lo alto otra, que ha de ser mucho más alta por detrás y mucho más doble. Sin que deje de seducir la gracia de estas gargantillas y de esas mangas largas, no se puede menos de hacer notar lo ilógico de la moda, que en invierno prescribe mangas cortas y cuellosc calados, para imponer en la estación cal uro i lirias man n v altos escotes. TT urante el C aiau hipno, c. i las tar des de la Exposición, se han acariciado muchas esperanzas y se han sufrido infinitos desengaños en la cuestión de galas femeniles. La nota saliente, aparte de tal ó cual extravagancia rechazada apenas iniciada, ha sido la de la exageración de las copas de los sombreros. Casi todas las señoras han adoptado la nueva moda, y las copas tienen ya tan colosales proporciones que dan lugar á muchas escenas cómicas cuando las señoras van á entrar por coches, arboledas y puertas y se encuentran bruscamente detenidas porque la cqpa del sombrero dice: Se prohibe el paso. QRRE 5 P 0 riDErK ¡APARTICULAR -T 2 R En esta sección se contestará á tas consultas que nuestras lectoras gusten dirigir- nos, siempre que la pregunta venga acompañada de SIETE CUPONES COTITlEZJmVOS, 0 SER DEL i AL 7, de tos que se publican diariamente en tas páginas de anuncios de A B C. tas consultas habrán de firmarse con un seudónimo ó con iniciales. Las que se firmen con nombres ó apellidos se contestarán con la inicial de tos mismos. La Dirección se reserva el derecho de no contestar á determinadas consultas que exijan gran extensión en ta respuesta. ¡Caramba! ¡Caramba. -T) e paja redondo, ó FrégoH. Cuello de hombre. ¡Ninguna esencia! No hay de qué. Tin Doctor J (uhtto. -Yo también lamento no poder c v testar mucho y de prisa. Ya sé que se han divertido muera ¿Cómo quiere usted que le hubiese conocido... si no le conozco? Ni remotamente puedo figurarme quién sea mi %i dico de cabecera. Hizo usted mal, y ni Ja confianza le disculpa. No escriba usted ya; peor es meneath. Mucho VCÍZ hubiese alegrado de conocer al viajero, puesto que para éí no existe el incógnito. ¿No asegura que me conoce perfectamente? La sorprendida hubiese sido y o De las dos primas, la que pasa de castaño obscuro -No he recibido su primera carta. Los tapetes modernos son de paño con cenefa de aplicaciones de seda, ó con dibujos ejecatados con galón metálico. Los que usted dice no se estilan ya. Quiten todos Jos fruncidos; las faldas pónganlas ea la cintura jaretitas, y el ancho volante unido á la falda f or un entredós de tres dedos de ancho. La blusa pueden montarla sobre un canesú hecho de entredoses, oponer un gran cuello encima. 1 s 5 de Agosto Cuello planchado redondo. No recuerdo haber recibido más cartas de ese punto; me fijaré. Continúo diciendo que es usted muy agradable. Una que tiene el corazón prestado -No puede serme molesta una señorita tan simpática y afectuosa. i a Láveseá diario con agua de salvado, y use polvos Angelina, se conservará siempre bien, a. 3 No hay más remedio que la extirpación; se puede, por pequeñas que sean. 3. Con agua boticada 4. a No es posible Siempre deseando complacerla. lina canaria, pero no de jaula. -Tengo mucho gusto en contatla en el número de mis amigas. a No es ningún obstáculo pata ser feíice 2. Zapatos ó botas de piel de Rusia. 3. a Verdes. 4 a Sí. 5. a Ambas cosas; se colocan según el tipo y rostro de cada cual No: de papel ó de gasa. E Z. Jl. -Para esa edad los únicos que se usan son precisamente los marineros. Si no. ganas Alfonso X l l l Xíno que va á ser un marido muy buena, etc. ¡Vaya, pues que sea enhorabuena! a Según los gustos; de ambos modos se estila. 2, 1 Digo lo mismo exactamente. 3 a De caoba, 3. a M u y claros. 5. a Sí, está bien. 6. a Si, pero es más cómodo poner siquiera un gabinetito, aunque sea en una habitación interior; se evitan así probables molestias, 7. a Levita. Olimpia. -Diríjase por caria á D. Felipe Pérez, calléete Fernando VI, número 7. La darán á usted todos los informes que quiera. Son má- cómodos los pantalones bombachos. Se ponen de cuatro á cinco años. Creo que sí he contestado á su anterior. Quedo á sus amables órdenes. Eleonora. -Acuérdese siempre de este consejo: Ttunca debemos suponer que los hombres son demasiado buenos, por temor de que nos parezcan ea seguida demasiado malos. No haga usted alarde de eso. No hay cosa más fácil que engañar á un hombre de bien. Sí, se estilan con verdadero apasionamiento. Es usted muy amable. Tin gusano de tina estrella enamorado. -Pero ¿por qué cree usted que estoy enfrdada? ¡Si yo no me enfado jamás! ¿Y por eso? i Pues poquita risa que me da! N o es usted capaz de adivinarlo. Xa simpática Piít ta. -Ya habrá usted visto que la escribí en el número del día 18; y en el del 1 7, á una niña zangolotina, la cual puede dejar de mesarse los cabellos, para que en el porvenir no tenga que hacer uso del Petróleo GaS ó del Bulbilífero, Yo creo que es el hilo el que acomete. Para los alado? insectos, polvos Leyer, y además no se meten á estropear los rostros juveniles, si éstos tienen vaselina. Lea las obras de Armando Palacio Valdés y los Episodios de Galdós, con preferencia la primera época. No hay por aquí pájaros cuenteros, ni vienen de ahí; pero ¿es que ignora usted que soy un poquito adivina? Espero lo prora e tí do María. -Siendo por enfermedad, lo mejor que puede usted hacer es cortársele, pues quedará enfermo. No puede encargarme de envíos. Deben llamarse ondoladoras universales Para todo lo que desea, lo mejor es que se Ü íja s Febpe Pérez, calle de Fumando VJ, mira. 7 RECETAS CULINARIAS