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A B C LUNES 25 DE MAYÓ Dfe i9o8 EDICIÓN i. PAG. 6. de manos, se las ligaron al prelado electo, sntregándole el báctúo, la mitra y el anillo. Se quitó al P. Cervera el libro de los Santos Evangelios, que aun tenía sobre su espalda, y se le dio al consagrante, junto coa un dscwlo de paz, que devolvió á los prelados asistentes el obispo electo. Sentóse el consagrante en el Ofertorio d e la misa, con mitra, en el cenjro del altar; el consagrado se arrodilló ante- él é hizo ofrenda de dos cirios, pan dorado y gan plateado, besando las manos al nuncio durante cada una de estas dos ofrendas. El P. Cervera terminó en el altar mayor el resto de la misa. Cantóse lugo un 2 e- Deum, que entonó el nuncio de Su Santidad, y durante el cual el nuevo obispo diójí besar su anillo á la Real familia, á toda la Corte y al pueblo, y dio la Jjendición. cantada. Acabó el acto religioso leyendo el prelado recién consagrado el Evangelio de San Juan. El pectoral y anillo episcopales eran regalo del Rey, padrino del consagrado. lii ceremonia duró dos horas, y cuando acabó, el P. Cervera fue muy felicitado en la Sacristía. por eso no ha querido prejuzgar el ásttntó? Cree que después de una discusión tan larga puede esa Comisión formular algo más concreto. f El Sr. Azcárate entiende que ninguno de los votos emitidos hasta ahora implican un voto de confianza á la minoría parlamentaria, y que ésta se encuentra todavía en la picota. El Sr. Beltrán manifiesta que seguirá en su actitud obstruccionista, y que pertenecerá á la unión republicana mientras no lo expulsen de ella. Intervienen en la discusión los Sres. Rttbén llanda y Azzati, opinando este último que la Asamblea debe declarar si aprueba ó no la actitud de los diputados obstruccionistas, y que sería conveniente que se fijara con claridad la línea de conducta que se debe seguir en el Parlamento. El Sr. De Buen dice que si la minoría republicana no ha ido á la obstrucción fue porque el Gobierno prometió discutir el proyecto con la extensión, que quisieran las oposiciones. Opina que si la minoría parlamentaria toma un acuerdo, todos los diputados que forman parte de ella deben acatar ese acuerdo. dice que la obstrucción absoluta es un mito, y que la verdadera obstrucción consiste en presentar infinidad de enmiendas y en discutirlas ampliamente. El Sr. Montes Sierra explica su conducta y dice que, en efecto, el Sr. Maura modificó su criterio primitivo y deja ahora que se discuta con amplitud el proyecto de Administración local; pero añade que sus electores son partidarios de la obstrucción y que debe inspirarse en los deseos de los que le han elegido. Opina que la Asamblea no puede tomar acuerdos sobre este asunto. Interviene en la discusión el Sr. Inorente. Dice que una decisión de la Asamblea sobre la obstrucción es cosa gravísima, y propone que se deje en libertad á los diputados en esta cuestión, á causa de los compromisos contraídos y de la velocidad adquirida. -Habla el Sr. Jimeno Rodrigo, defendiendo su labor parlamentaria. Contesta el Sr. Azcárate á alusiones de los Sres; Beltrán y Azzati. I a Asamblea aprueba el primer párrafo del dictamen de la Comisión, con el siguiente complementario, propuesto por el señor Rubén llanda: La minoría parlamentaria nombrará la Comisión ejecutiva encargada de la dirección y organización del partido. Seguidamente aprueba la Asamblea las dos aproposiciones siguientes: 1. lias decisiones de la minoría parlamentaria obligan á todos los que la componen, 2. a En la cuestión de la obstrucción se deja en completa libertad á los representar tes que pertenecen á la Unión. El Sr. Azcárate dice que la Junta nacional dio el encargo al Sr. Jimeno Rodrigo de redactar un programa, y que el Sr. Inórente redactó o I,o s Sres. Azzati. y Montes Sierra creen que mientras duren las negociaciones con los representantes del partido federal conviene dejar en suspenso la cuestión del programa. El Sr. Azzati manifiesta que al reconocer la autoridad de la Junta nacional y al someterse á esa autoridad, la Asamblea faculta á dicha Junta para que resuelva Ib que crea conveniente respecto al programa y á la unión con los partidos afines, y pide que la Asamblea vote en este sentido. Aprueba 3 a Asamblea lo que propone el Sr. Azzati. Aprueba también una proposición del señor De Buen recomendando á las Juntas provinciales que fomenten cuanto antes las organizaciones de los obreros del campo, con el objeto de evitar que tomen la delantera los clericales, amparándose luego es la ÍSy- de Administración local. El Sr, Catalina propone que, en el caso de aprobarse la lejMlel Terrorismo, la minoría republicana, considerándose fuera de la legalidad, abandone el Parlameaíet El Sr, Azcárate manifiesta que tiene la seguridad de que ese proyecto no llegará á ser ley. Muchos representantes se adhirieron á la proposición del Sr. Catalina. El Sr. Montes Sierra opina que esta cuestión incumbe á la Junta nacional. Suscítase un debate ruidoso, en el que toman parte, interrumpiéndose los unos á los otros, muchos representantes, y en elqste interviene de modo pintoresco el Sr. Rubafl. Donadeu. A l g u n o s representantes abandonan el local. Procédese á votación nominal y se aprueba la proposición por 19 votos contra 16 y una abstención. El Sr. Azcárate declara terminada la tarea de la Asamblea, y se levanta la sesión á las dos y cuarto. ASAMBLEA FEDERAL p o r la mañana. I, a sesión celebrada por la mañana dedicóse casi en su totalidad á A discusión del articulado del reglamento del partido. i o s artículos, con algunas pequeñas modificaciones, fueron aprobados, con el voto en contra del asambleísta D, Félix de la Torre. Este abstúvose de tomar parte en la discusión por no entorpecer ni dificultar la marcha de la misma; pero cuando la Asamblea hubo declarado que se aprobaba el reglamento, solicitó que constase en acta su protesta á todos y á cada uno de los artículos. A continuación presentóse una proposición del Sr. Berihuete pidiendo á la Asamblea que autorice al Consejo federal para entablar relaciones políticas y amistosas on todas las Repúblicas federadas de origen latino, pues entiende que esto ha de reportar utilidades al partido en el porvenir. Alganos asambleístas pidieron la palabra para solicitar una pequeña modificación en la redacción de lo expuestp por el Sr. Berihaete, y, después de acordarse, se aprobó por unanimidad, pues todos los asistentes la consideraron de conveniencia general. D. Félix Jaime pidió acto continuo que declarara la Asamblea haber sabido con disgusto las palabras que en ofensa de los cantonales de Cartagena pronunció un senador hace pocos días en la Cámara Alta. I,o s representantes de Murcia, Valentía y Sevilla adhiriéronse á la proposición, haciéndola suya. El Sr. I atorre dijo que la ofensa no era sólo para los cantonales de Cartagena, sino para todo el partido, y, por censecuencia, pedía que constase en acta el sentimiento de la Asamblea y la protesta de todos los que á ella concurren. Hízose así, y además se consignó el nombre del senador, que es el Sr. Cepeda, para tenerlo en cuenta. El Sr. I atorre pidió que se autorizara al Sr. Torre Murillo, tesorero de la Comisión, encargado de recaudar é invertir los fondos del mausoleo á Pi y Margall, para dar cuenta de su gestión económica. Concedióse la palabra al referido señor Torre Murillo, y este leyó los comprobantes de cuantos gastos tuvieron que hacer para cumplir el encargo que les confiara el partido. De dishos comprobantes resulta que hay ua remanente de cuatrocientas y pico de pesetas, y que de lo recaudado hay una partida que se aplicó al entierro del Sr. Benot, confiando los señores de la Comisión en que LA ASAMBLEA REPUBLICANA Comienza la sesión á las diez y veinte, bajo la presidencia del Sr. Azcárate, y se lee y aprueba el acta, después de formular algunas observaciones el Sr. Pedregal. El Sr. San José pide que la minoría paramentaría del partido presente una propo i ión de ley relativa al catastro. t, éese la que la Comisión propone acerca tfe la jefatura, y que es la siguiente: I as minorías parlamentarias estarán encargadas de la dirección y organización de la Unión republicana. sCada Asamblea organizará la autoridad ejecutiva, y aun la suprema, si ésta ha de residir en ua jefe. El Sr. Montes Sierra se muestra partidario de que la Asamblea elija, del seno de la representación parlamentaria, una Comisión ejecutiva, y cree que la dirección del partido debe confiarse á un número reducido de individuos. El Sr. San José pregunta si los diputados obstruccionistas siguen en la Unión republicana, y el Sr. Azcárate le contesta afirmativamente. El Sr. Romeo, de Zaragoza, se opone á que la dirección política del partido esté en manos de la minoría parlamentaría. Dice que algunos diputados consiguieron el acta contando con la benevolencia del Gobierno. I e interrumpe el Sr. Azcárate, afirmando que eso no es cierto. Propone el Sr. Romeo que los individuos de la Comisión ejecutiva puedan ser ó no miembros del Parlamento. Rectífiea el Sr. Corominas. Dice que oye hablar continuamente de la poca confianza que inspiran á la masa republicana los representantes en Cortes del partido, y afirma que él goza de la confianza de sus electores, y que eso es lo que le interesa. -Éso- -exclama el Sr. Romeo- -es declararse en cantón. El Sr. Pedregal dice que debe considerarse la proposición del Sr. Montes Sierra como un voto particular. El Sr. Santa María, de Bilbao, manifiesta que los republicanos vizcaínos no tienen representantes en Cortes y que por eso no pueden admitir que la minoría republicana dirija el partido. El Sr. Rubén I, anda dice que de este debate tiene la culpa la Comisión, que está compuesta por representantes en Cortes, y QUINTA SESIÓN