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g $0 POR TELÉGRAFO, DE TODO EL MUNDO CABLE Y TELÉFONO QUINTO. LA ODISEA D E L QUO VAD 1 S Fot. Fernández, LOS RESTOS DEL GLOBO REUNinñs EN LA ESTACIÓN DEL RERROCfrRRIL PARA SER ENVÍADOS A BARCELONA UNA SANTA IJocosaños antesde la Revolución francesa nació en Joigny una niña, dada á luz prematuramente, ante los resplandores de un horroroso incendio que había estallado en la casa contigua á la de sus padres. Cuando en sus primeros años se le pregun taba quién la había traído al mundo, contestaba aquella criatura: ¡El fuego! y con ello parecía profetizar su destino, pues sus obras habían de ser como un ineendio que, brotando de su corazón, se propagase por todo el mundo. Magdalena Sofía Barat, que así se llamaba, fue mujer de entendimiento varonil y cié saber no común en su sexo; educóse bajo la dirección de su hermano mayor, sacerdote, que la hizo aprender el griego y el latín 3 traducir á Hornero y Virgilio y á los padres de la Iglesia. ¡Y la única ambición de Magdalena era, sin embargo, vestir un hábito de religiosa carmelita! Pero ¿cómo y dónde, si los claustros se cerraban ó caían demolidos por la piqueta revolucionaria? I, a joven se dejó guiar por la Providencia, y ésta la condujo álos Padres de la Fe, que h. ibían estado refugiados en Alenia ia durante el Terror y soñaban coa levantar sobre las ruinas de aquella so- LA MADRE MAGDALENA SOFJA BARAT QUE AYER FUE BEATIFICADA EN ROMA ciedad un Instituto de mujeres, cuyo ñu fuese, más que contemplativo, altamente social. Magdalena se prestó á ser su instrumento; fue más tarde el brazo, y concluyó por ser el alma de lá Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús, á la que comunicó su espíritu, y que, en unión de otras Ordenes religiosas igualmente benéficas, contribuyó poderosamente en los principios del siglo xix á señalar nuevos rumbos á la educación de la mujer, enseñándola que para vivir en su centro debe ser piadosa, sin ser beata; sociable, sin ser mundana; profundamente instruida, no para deslumhrar con su ciencia á los extraños, sino para iluminar suavemente el hogar en que han de aprender á vivir sus hijos. Esta fue la obra á la que la Madre Barat dedicó todo su talento, todas las energías de una larga vida, Como no es éste lugar adecuado para relatar vidas de santos, sólo hemos trazado á grandes rasgos la biografía de la mujer extraordinaria, de la santa mujer que fue ayer solemnemente beatificada en Roma, y cuya imagen lia sido ya expuesta á la veneración pública en los centenares de casas de su instituto esparcidas por todo el mundo. Al pie de una imagen de la nueva beata se leen impresas las siguientes ealabras.